-iii- Layla

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-iii-

Layla

Luces resplandecientes en la oquedad de mi mirada;

Deslumbrante oscuridad emergente de contornos encendidos

Sobre los abismales acantilados de la nada.

 

Los cálamos empapados no pudieron soportar más

El ensordecedor silencio contenido de palabras increadas,

Desprendiéndose de ellas hasta llenar los confines del espacio

Del estruendoso discurso de la mente emancipada.

 

Una gota derramada alcanzó mi lienzo

Inundándolo con la luz de un significado

Gracias al cual veo que las vasijas perfiladas ya están rotas,

Desde el mismo momento del surgimiento,

De sus formas condicionadas.

 

La ruptura de las vasijas en el vacío de su propia nada

Hizo resplandecer entonces un secreto largamente escondido

Tras el velo de la existencia condicionada.

 

No hay más significado que el de la tinta punteada

Sobre la alfombra tendida del Uno-Único

Ante nosotros desplegada.

 

Los caracteres inscritos ya están extintos en la propia luz de su esencia;

Independientemente de lo que el ojo no acostumbrado

A los fulgores de Layla atribuya

Cuando surca el mar de las apariencias.

 

El que percibe esto permanece siempre tranquilo

Pues sabe que no hay más que “luz sobre luz”

Sobre el espacio desplegado de la consciencia.

 

El que aspire a Allah que se ajuste a la Ley

Hasta vaciar su existencia de todo lo que no sea Hwa (Él)

Y entonces que mantenga el nudo como forma de cortesía.

El capricho y la arbitrariedad son los peores venenos

Para el que sabe que la libertad es una conquista interior

Pues, ¿qué es la libertad sino lo que queda

Cuando el siervo anula su voluntad

En la Voluntad de Su Señor?

 

El que aspire al otro lado que se ajuste a la norma revelada

Como han hecho sin excepción todos aquellos

Que nos han precedido en el árbol genealógico

De la silsila (cadena) dorada.

 

Jugando a entrelazar mis luces con las luces de mi Amada

He alcanzado el gozo de la contemplación directa de Aquella

En cuyos brazos felizmente me extingo

Consumido por el fuego de mi pasión desenfrenada.

 

En Layla confió y a Ella entrego

Lo que aún queda de mi pobre corazón

Apenas reducido a nada

En medio de esta soledad instalada en mí

Por no desear otra cosa más

Que el mero atisbo de su cálida mirada.

 

Todo el bien que se desprenda de esto procede de Muhammad,

El iniciador de esta transmisión,

Sin el cual la comunicación sería imposible

E inútil aspirar a nada.

Dedicado a Layla, la de mirada dulce

Y a los hijos libres de Palestina.

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2 comentarios en “-iii- Layla

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