“FIRST DATES”, una espeluznante factoría de los horrores

Sobrevolaba yo las yermas llanuras del desolado occidente cuando me encontré con esta pieza, un apetitoso despojo que como buen ave de rapiña que soy no dejé escapar, pues voraz soy e irresistible se me antojaba acabarlo de desmenuzar para de ello poder obtener un fructífero y placentero análisis con vistas a cualquier navegante que ya emprendió también el vuelo bien lejos, y desde la distancia estupefacto contempla como todo se va a pique. Creemos que a estas alturas al ganado humano que aún no ha despertado ya no se le puede ayudar, pues los densos nubarrones del extravío ya descargaron sobre ellos y ahora están sumidos en sus estragos, por lo que no verán nada más allá de su pequeño sí mismo y del mundo feliz que para ellos han fabricado los que detrás de la cortina se ocultan para moldear, a su gusto, a las sociedades en el hedonismo y la indolencia, pues siempre sus integrantes resultan los más dóciles y manejables de todos, al no enterarse absolutamente de nada de lo que tras el telón de la apariencia se cuece. Estos análisis son para otros carroñeadores, que no le hacen asco a adentrase en la podredumbre del mundo moderno, más que nada por pura distracción, mientras el movimiento pendular del cambio de los ciclos termina por culminar y algo nuevo comienza.

¿De qué se trata “first dates”? Es un programa de entretenimiento televisivo emitido de lunes a sábados en CuatroTV (España), en el que unos desconocidos quedan para cenar y si todo fluye conforme a los disparadores de la “química” emparejarse, lo que sea que eso signifique para ellos. Se emite a la hora de la cena más o menos (21:30), por lo que los espectadores pasan un buen rato distraídos mientras comen. De eso se trata según rezan los promotores del programa, de distraer y de pasar un rato agradable a los televidentes.

Pero nuestro ojo escrutador aprendió a no detenerse jamás en la apariencia e ir siempre más allá, penetrando para despedazar y poder ver lo que se halla dentro, y lo que aquí nos presentan no es más que una auténtica galería de los horrores. El personal que desfila por allí es ciertamente alucinante. Lo primero que llama la atención tras la visualización regular de “first dates” es el nivel cultural de los participantes, que raya la altura de unas simas profundísimas, especialmente en los más jóvenes. Eso no nos extraña, ya que desde que la infame democracia fue instaurada en España el nivel de la educación impartida en los colegios no ha ido sino decayendo hasta llegar al punto que hoy vemos, donde los jóvenes no saben apenas ni hablar articulando correctamente el lenguaje, mientas que de la escritura desconocen por completo las nociones más básicas gramaticales y de ortografía. Por supuesto no leen nunca, más allá de los chats de las redes sociales, lo único en lo que destacan. Cualquiera que tenga cierta edad sabrá reconocer esto sin necesidad de aportar más datos, con las honrosas excepciones con las que siempre la norma es contravenida.

 

En cuanto a la moral, es otro punto donde la democracia ha hecho gran mella, arruinando la integridad y salud mental de la sociedad, pues hoy en día la perversión del relativismo es lo que predomina. La objetividad dictada por la vía revelada acerca del modo de conducirse con vistas a una vida armoniosa y saludable ha sido relegada al olvido, siendo sustituida por el relativismo del “todo vale” con tal de pasárselo bien y disfrutar, sin dañar a nadie claro, pues la vida son dos días y ya ha pasado uno. Tras décadas de estragos democráticos tenemos una sociedad de psicópatas y de traumatizados hedonistas que solo viven para el placer inmediato, físico o psicológico. En este apartado se engloba la obsesión por viajar del hombre moderno. Quieren viajar mucho, vivir experiencias en países lejanos y exóticos, todos ellos por cierto muy hetero-patriarcales, esa cosa que tanto se detesta en occidente. El viajar no para la obtención del conocimiento, o para el comercio, o para visitar a los seres queridos, sino por puro placer, responde a una carencia de virtud y a la falta de luces.

En este programa de TV “first dates” es de lo más común que los concursantes soliciten eso precisamente de su cita, “que le guste viajar”, además del típico “que me haga reír”, que nunca falta. La orientación sexual de los participantes en semejante aquelarre televisivo también es digno de destacar. Muchos de ellos afirman que les resulta indiferente el sexo de su contraparte, pues se enamoran de la persona, da igual que sea hombre, mujer o uno de esos más de 500 géneros que la ONU ya reconoce: fluid-gender, asexual-gender, trans, binario asertivo, no binario invertido, y un largo etcétera. Evidentemente esta preponderancia de personas tales nos muestra que estamos ante una agenda global por la deshumanización en aras del establecimiento de sociedades hedonistas donde el predominio del carácter corresponde claramente a un perfil psicopático, por ser estos grupos humanos enfermos los más fáciles de controlar; basta con ponerles delante una nueva zanahoria y presentarla en los distintos escenarios mediáticos como algo muy “cool” y avanzado para que se lancen como moscas a degustarlo.

También abundan los homosexuales por “first dates” en busca de pareja. Todos los días nos presentan como mínimo a un par de ellos, gays o lesbianas. Dichas tendencias sexuales siempre han existido y nada ocurriría si se mantuvieran dentro del ámbito de la privacidad, pues el problema reside en la propaganda y su apología constante en los mass-media como parte de la agenda globalista de control y dominación por la inversión de la vía natural, así como por su normalización desde la infancia por medio de la enseñanza obligatoria reglada.

Otra cosa que hemos percibido es el rechazo de la maternidad-paternidad por parte de los buscadores de pareja en dicho programa. Claramente forma parte de la misma agenda, con vistas a alejar a la mujer de aquello para lo cual fue creado: el cuidado amoroso de los hijos y de la familia. Así ella, al abandonar su ámbito natural inundará el del varón, tensando así las relaciones entre ambos y propiciando el descenso de la natalidad (un objetivo de la casta parasitaria) y la producción de individuos altamente infelices e insatisfechos con la vida sin saber el porqué, ya que desconocen que no responder al llamado de la consciencia en pos de aquello para lo cual fue creado el ser humano inevitablemente se ha de traducir en trauma, frustración y psicopatía.

Tiene pinta de que “first-dates” seguirá martilleando a los inadvertidos televidentes durante mucho tiempo, pues se trata de normalizar lo invertido, de aceptar lo malo como bueno y lo bueno como malo, y en definitiva de pervertir hasta el extremo a los últimos restos de humanidad que por el incivilizado occidente puedan ir quedando.

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