-XLIII- UN CANTO AL AMOR

-XLVIII- UN CANTO AL AMOR

Se perfiló la mirada y halló la imagen fiel

De la amiga íntima que en la distancia clarea

Anunciando la buena nueva

Del feliz reencuentro.

Desde que hice del olvido de mí mismo

Ni inseparable compañero

Ella no deja de desplegar

Para este pobre menesteroso sus encantos,

Por cuyos aromas me embriago,

Trastocándose así la pena en alegría.

*

Entonces me alzo y saboreo en incomparable visión

Los frutos que cohabitan en su regazo,

Perdiendo de vista todo rastro de alteridad

Hasta situarme -tras el desfallecimiento-

En el centro mismo del habitáculo de todas Sus luces.

Después vuelvo y hago de estos jirones de hombre

El motivo de mi orgullo ante la asamblea de los pobres,

De los inútiles y de los enamorados.

*

Por ti, Layla, morí y nací a la vida,

Y loco de amor me hallo en este deambular eterno

Hasta que lo no nacido que habita en mi

Reclame para sí cada uno de mis fragmentos.

FIN… e inicio

*

Con  este “canto al amor” finaliza el libro “Vislumbres de la Belleza”, a falta de prólogo, epílogo y un comentario a estos tres poemas finales: un canto a la muerte, a la vida y al amor. Tras las correcciones finales, y alguna que otra añadidura, será auto-publicado en LULU.COM, si Dios quiere. Gracias a los lectores, y nos vemos allí, donde los luceros despuntan.

Acerca del autor: Uzman Javier García, Sevilla (1971). Es informático e investigador de las distintas tradiciones espirituales, así como de las causas de la manifiesta decadencia del mundo moderno, que ha asolado especialmente a occidente, con vistas al establecimiento de un nuevo orden mundial satánico sin fronteras, sin nacionalidades y sin religiones, bajo el mando de una pequeña casta de “iluminados”. Tomó refugio en las tres joyas (Buda, Dharma y Sangha) de la tradición kagyu del budismo tibetano con la maestra española Lama Tashi Lhamo, a la que considera su guía raíz. Prosiguiendo en su búsqueda espiritual, posteriormente se adhirió a la tradición islámica, tras la declaración formal del testimonio de que no hay trascendencia más que en Allah, y Muhammad es su mensajero (la ilaha illa Allah, Muhammad rasul ul-llah). Ha viajado varias veces a Marruecos, donde pudo convivir, aprender y beneficiarse del influjo (báraka) de maestros y discípulos del sufismo islámico, en concreto de la táriqa del Shaij al-‘alawi. Actualmente administra y escribe en el blog despojosdeoccidente.org, donde se explaya a gusto contra la modernidad y, sobre todo, le canta a Layla.

Vislumbres de la Belleza

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