REVUELTA CONTRA EL MUNDO MODERNO (3)

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Hombre auténtico (tradicional) en algún lugar del mundo civilizado, muy lejos del influjo que azota al incivilizado occidente

Seguimos a continuación con un nuevo acto de rebeldía contra el degenerado mundo moderno mediante un nuevo escrito altamente escandaloso a oídos de los amodorrados por las ponzoñas de diseño que la gobernanza global satánica ha dispuesto para su consumo con vistas a degradarlos en grado sumo y que se olviden de su condición humana. En esta ocasión trataremos de analizar por qué, tras varias décadas de estragos democráticos, en occidente se ha invertido la noción de la moral tradicional conforme el ser humano fue educado desde el alba de los tiempos. Para ello estudiaremos un par de casos en concreto, que tras dilucidarlos nos servirán para tener una perspectiva general de las causas de la debacle espiritual y humana que asola a esta parte del mundo, sumiéndolo en la decadencia más absoluta.

Nos preguntamos dos cuestiones de inicio para poder explayarnos en nuestro estudio:

1. ¿por qué la mujer moderna considera una vergüenza preservar la virginidad, cuando de toda la vida se consideró justo lo contrario, una virtud, un noble valor?

2. ¿Por qué la mujer moderna, antes de estamparse con el muro (luego explicamos lo que es), elige como compañeros a los “malotes”, y relegan a los “buenotes” a la friend-zone, a la zona de amigos sin derecho al folleteo?

Estaríamos encantados, si alguna mujer lee esto (que no lo creemos), de que deje su opinión al respecto abajo, en la caja de comentarios. Nos pueden insultar si quieren, gracias. También los aliados eunucos feministas pueden dejar sus respuestas, si lo desean.

Primera cuestión:

RAZÓN DE LA INVERSIÓN DE LA CONSIDERACIÓN DE LA VIRGINIDAD FEMENINA, DESDE SER UN VALOR HONORABLE HASTA CONVERTIRSE EN ALGO ABORRECIBLE.

Lo mismo es aplicable a los hombres, por supuesto. Pero como la mujer ha sido, y es, el objetivo central del despiadado ataque por parte de la mente satánica que dirige los designios del mundo en pos del establecimiento de su reino eterno, sin Dios, ni religiones, ni nacionalidades, aquí en la tierra, nos vamos a centrar en ellas. En la medida en que la mujer tome consciencia de la auto-destrución a la que está siendo abocada, empezará a sanar el mundo. Y esto es así, por más que rechinen los dientes,  ya que la mujer, al nivel fractal humano, es la matriz donde se desenvuelve la vida; al igual que a nivel holístico, de la totalidad, el espacio abierto (femenino) es el receptáculo de la luz (masculino), y lo que propicia su desenvolvimiento armonioso para que la claridad entrante ilumine y no se obstruya, produciéndose, si el espacio se constriñe imposibilitando la fluidez de todo el conjunto, mundos inarmónicos donde lo que predomina son las sombras.

Quizás con otro ejemplo se entienda esto mejor. Al nivel fractal de la naturaleza la madre tierra es “femenina”, y el padre sol es “masculino”. Si la tierra actúa como madre y es, por consiguiente, fértil, abierta, receptiva, cálida y amorosa, el padre sol la fecunda y surge entonces, de su noble seno, todo tipo de maravillas. Pero si la tierra es infecunda, por perder su cualidad materna, – su espaciosidad abarcadora -, entonces no florece nada más que escarcha y los sombríos páramos de la desolación más absoluta. El sol siempre está ahí, esparciendo sus semillas de luz, pero se necesita de un espacio receptivo, abierto, cálido y acogedor, para que la vida germine y prospere.

No en vano los pueblos ancestrales de las distintas latitudes llaman a la tierra “madre” y al sol “padre”. Fue la observación de la naturaleza masculina y femenina lo que les llevó adoptar dicha cosmovisión del mundo.

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Mujeres auténticas (tradicionales) en algún lugar del mundo civilizado, muy lejos del influjo que azota al  incivilizado occidente

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Que no se nos malinterprete. La responsabilidad en la sanación del mundo actual, tras el azote democrático, corresponde por igual a hombres y mujeres. Ambos deberán ir de la mano, llegado el momento, para volver a erigir de nuevo los pilares de una vida buena y sana, en perfecta armonía con la naturaleza. Lo único que habría que hacer es que el hombre reasuma su naturaleza masculina, y que la mujer reasuma su naturaleza femenina, eso es todo  lo que se necesita para la germinación de mundos felices, bellos y armoniosos, como fue siempre. Pero la preeminencia en la curación le corresponde a ellas. ¿Por qué?. La mujer es el espacio, el cielo abierto, la receptividad amorosa, la portadora sagrada de la simiente de la vida. Si ella está feliz, contenta, segura, estable, serena y tranquila, orgullosa de ser quien es, gozosa de ser una hija auténtica de la mujer primigenia, su fertilidad natural florece y se abre, alumbrando la vida en compañía de un hombre digno y orgulloso de ser el sostén y la protección de los maravillosos mundos que germinarán entre los brazos de su amada. Así, el uno en el otro, y el otro en el uno, reanudarán de nuevo el viaje de la vida en la plenitud de la dicha por la realización de aquello que la “Inteligencia Creadora” dispuso en el diseño plasmado en la fitrah (la naturaleza original que hizo de molde para la creación del ser humano, cuya codificación se imprime en la carga genética del ADN).

No podemos dejar de ser lo que somos, por más que desde las distintas plataformas mediáticas en pos de la inversión de la moral tradicional nos digan que podemos ser lo que queramos, y que no tenemos por qué permanecer anclados al yugo de lo biológico; da igual que tengamos pene o vagina, nos dicen, eso es algo que se puede cambiar mediante cirugía, y además la configuración psicológica del individuo es una imposición cultural, por lo que para ser libres de verdad tenemos que librarnos de lo que, desde Adán y Eva, se supone que son las características que definen la psique de ambos sexos. Por eso nos dicen que ya no hay “sexos” sino “géneros”, y uno puede elegir según su preferencia el que más le guste entre los muchos que el lobby LGTBI+ ya reconoce: fluido, indefinido, binario, no-binario, multipolar, trans-volátil, trans-especie, transexual, trans-cibernético, pansexual, omnisexual, antrosexual, andrógino, poliamoroso, etc. Es decir: estamos ante la normalización de la psicopatía.

Todo lo que no sea atender y facilitar el despliegue del potencial humano según la carga genética que configura la psique de ambos sexos (sólo hay dos: varón y hembra, no iguales sino complementarios), se traduce inevitablemente en trauma y psicopatía, justo lo que caracteriza a las decadentes sociedades modernas, ateas y democráticas.

Por eso es tanto el empeño de la casta parasitaria que vehicula el influjo del maligno en la tierra en destruir a la mujer por medio de sumirla en el olvido de aquello que constituye su eje vertebrador: la maternidad. Es tremendamente escandaloso esto que acabamos de decir para el patético hombre moderno, por más que responda al sentido común y a la lógica, y se ajuste en todo a lo que el ser humano fue siempre desde que las primeras luces despuntaron en el mundo y hasta que tuvo que venir la democracia a destruirlo todo. Si alguna mujer ha llegado leyendo hasta aquí, por favor que opine abajo en los comentarios que le parece nuestra exposición, gracias. Nos pueden insultar si lo desean. Será divertido.  Los aliados eunucos feministas también son bienvenidos.

Vamos a soltar ahora otra perla a modo de bombazo directamente dirigido a escandalizar a los enajenados mentales absortos en la satisfacción sin trabas de los placeres mundanos. Ahí va:

La única fuente de placer y felicidad genuina de la mujer reside en priorizar y dar rienda suelta a su innato impulso vital por la maternidad en compañía de un buen hombre. Así como la única fuente de placer y de felicidad genuina del hombre reside en amar a una mujer genuina (tradicional) que priorice su maternidad frente a otro tipo de consideraciones. Lo demás es tan sólo ponerle risueñas caretas a la profunda insatisfacción existencial que traduce no saber quiénes somos y para qué fuimos creados.

El ser humano ha olvidado su luminoso origen y la forma de conducirse en la vida con vistas al despliegue de todo su potencial en la plenitud de la dicha del conocimiento trascendente, y el resultado es este:

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Nos pueden decir que esa es una visión anticuada y poco moderna, y que ahora hemos avanzado y el ser humano decide donde enfocarse con vistas a su pleno desarrollo. Hoy en día la felicidad puede residir en cualquier cosa, como por ejemplo, en el caso de los maricones, el darse mucho por culo. Bien, pero nosotros estamos en rebeldía contra el degenerado mundo moderno, y es lo que hay. Pueden denunciarnos al fiscal del odio si lo desean por si creen que hemos incurrido en un crimen de pensamiento.

A continuación vamos a ilustrar con unos ejemplos gráficos aquello que estamos tratando de transmitir

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Aquí tenemos a varios especímenes de jóvenes mujeres occidentales, unas niñatas que han tenido la desgracia de nacer en sociedades construidas en base a los democráticos dictados de la modernidad en pos de la producción del subhumano, un engendro de ser que de “humano” tan sólo conserva la mera apariencia. Debido a que vinieron al mundo en el incivilizado occidente, la única educación que han recibido gira en torno a todo aquello que les hace olvidar su luminoso origen en la fuente de las luces primigenias, por lo cual su incentivo vital queda reducido a la satisfacción del placer físico y psicológico, sin más trabas que las marcadas por el propio deseo personal en la consecución de los distintos disfrutes que el mundo les brinda. El énfasis existencial sobre el que erigir los pilares de lo que para ellas, pues nadie les ha advertido de lo contrario,  constituye una buena vida, radica en dar rienda suelta a los apetitos sexuales, ya que de no hacerlo así, según dicen, sería de tontas. Así pues, desde bien pequeñas, desde los 12 o 13 años, ya les cunde la inquietud por follar mucho y así librarse del estigma social de ser consideradas unas estrechas y mojigatas vírgenes. Queda así respondida la pregunta que nos hacíamos al principio, ¿por qué la virginidad se ve en occidente como una vergüenza y no como lo que fue siempre, un noble valor? Porque las generaciones nacidas en democracia no han sido educadas, por lo que permanecen incivilizadas. Comenten abajo si están de acuerdo o no, gracias.

En las antípodas de la cosmovisión atea y, por consiguiente, hedonista del mundo que acabamos de describir en alusión a esas pobres e infelices niñatas de la imagen anterior, se encuentra el siguiente ejemplo de lo que supone haber nacido en sociedades tradicionales, donde los demoníacos y muy democráticos influjos del maligno no acaban de penetrar del todo.

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Aquí tenemos a un grupo de jóvenes de etnia uigur (en china). Como podemos ver se trata de bellísimas mujeres genuinas y dignas hijas de la mujer primigenia, que han tenido la fortuna de nacer en una sociedad al amparo de una doble bendición. Por un lado está el ambiente cultural sano (es decir, tradicional) en el que han nacido, a cuya bendición en lo que se refiere a la educación de individuos plenos y felices hay que añadir la bendición que supone su adhesión al Islam, la última guía revelada a los hombres. Los uigur son musulmanes, lo cual les garantiza un refuerzo de protección frente a los influjos en pos de la deshumanización desoladora que ha arrasado a occidente. Además del aspecto de protección que implica el Islam en cuanto a la guía moral adecuada a seguir, les brinda también la posibilidad del conocimiento de la Unidad, la dimensión trascendente que subyace al velo de lo manifestado. Un conocimiento que en el resto de tradiciones está casi extinto, aunque aún mantienen su vigencia en cuanto a la guía moral se refiere, como salvaguarda frente a los susurros del maligno.

Se trata de mujeres que sí saben del valor de la virginidad, con vistas a salvaguardar su propia dignidad e integridad física y emocional como seres humanos. Al haber nacido en un ambiente cultural sano (tradicional), con el plus añadido del refuerzo en lo que a protección se refiere que les otorga el Islam, son conocedoras de que la felicidad no radica en follar mucho y con cualquiera, sino en una buena vida en la compañía de un hombre digno. El sexo es un vínculo sagrado que vehicula el desenvolvimiento de la vida, y como tal nos conecta a la fuente primigenia de donde todo dimana, no es algo para ser arrastrado y que sea pisoteado por enfermos mentales ávidos de placer inmediato, sino algo a ser cuidado y protegido para su desarrollo y disfrute pleno futuro entre los brazos de la amada, o del amado.

Segunda cuestión:

RAZÓN POR LA CUAL LA MUJER MODERNA, ANTES DE ESTAMPARSE CON EL MURO, ELIGE COMO COMPAÑEROS A LOS “MALOTES”, RELEGANDO A LOS “BUENOTES”  A LA FRIEND-ZONE (ZONA DE AMIGOS SIN DERECHO AL FOLLETEO)

Se trata de una cuestión interesante a dilucidar. Nuestro enfoque será, como siempre, el de la tradición primordial conforme el hombre se condujo desde siempre, hasta la actual debacle democrática. Aporten abajo en la caja de comentarios sus opiniones, gracias.

La mujer moderna está desquiciada, es decir, ha perdido su “quicio”, el eje vertebrador en torno al cual hacer girar su existencia para el florecimiento de mundos armoniosos, bellos y sanos. Y lo mismo pasa con el sexo masculino. La quibla, el eje pivotador de una existencia plena y feliz gira siempre en torno a la fitrah (la naturaleza original que hizo de molde para la creación del ser humano). Dicha quibla en la mujer es su innato impulso natural por la maternidad y el cuidado amoroso de la familia, mientras que la quibla del hombre es la mujer genuina, que no frustra su impulso vital innato por anteponer antes otras consideraciones relativas a los disfrutes pasajeros de la vida.

Al haber perdido su quicio y quedar desnortada, la mujer busca reubicarse, desde el plano del inconsciente que siempre recuerda la sabiduría de su luminoso origen, para volver a su centro vertebrador perdido. A un nivel consciente no lo puede hacer debido a décadas de adoctrinamiento feminista que las ha inducido a creer que ser una mujer tradicional es una humillación aborrecible y un sometimiento al hetero-patriarcado “opresor”, además de suponer la maternidad una traba al disfrute mundano y a la propia promoción personal en el mercado laboral. Por ello es el plano del inconsciente, el depósito de la inteligencia colectiva (como seres humanos) que recuerda el camino hacia las luces, el que actúa llamando a la mujer a su lugar perdido por medio de hombres que desbaraten su arrogancia y sus pretensiones ANTI-FEMENINAS. Así vemos como es muy común que la mujer moderna, sin saber el porqué (pues es el inconsciente el que las mueve), se junta con los hombres más impresentables y maltratadores posible, con vistas a hacerlas caer del pedestal del igualitarismo con el varón, que por naturaleza no le corresponde; una caída propiciada al ser constantemente humilladas por esa clase de hombres “malotes” que tan cachondas las pone. De este modo, a fuerza de palos auto-infringidos por emparejarse siempre con los más degenerados, se posibilita una brecha en el plano consciente que las lleve al recuerdo de lo que es una vida buena y sana, en compañía de un buen hombre, de un despreciable “buenote” que antes desechaban por aburridos. A medida que la empoderada y atea mujer moderna se va acercando al muro, el reloj biológico que marca el declive de su atractivo físico, la brecha de la consciencia se abre más y se le empiezan a encender más luces, una vez pasada la etapa de díscola carruselera de ir saltando de disfrute en disfrute, y de hombre en hombre. Es entonces cuando de verdad empiezan a valorar a los buenos chicos, a los hombres honestos, si es que aún queda alguno.

Pero desgraciadamente, a esas alturas, los traumas y psicopatías ya supuran por todas partes, tras media vida vivida de juerga en juerga, por lo que es muy probable que se vean abocadas a una ancianitud solitaria y desgraciada. Una verdadera lástima, pero es el precio a pagar por no ajustarse a la vía revelada, quedando desprotegidos en medio de este páramo incivilizado en que las sociedades democráticas se han convertido.

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Como siempre, el mérito va dedicado a Layla, la mujer primigenia. Ante Ella, rendidos, nos postramos.

*

(1) Ya Sin.
(2) [Juro] Por el Corán sabio,
(3) Que en verdad tú [¡Oh, Muhammad!] eres uno de los Mensajeros,
(4) Y estás en el sendero recto.
(5) Ésta es una revelación del Poderoso, Misericordioso,
(6) Para que amonestes a un pueblo cuyos padres no fueron amonestados, y no tienen conocimiento de qué es la guía.

– Corán, sura Ya Sin

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