En Damasco los gatos no sufren pesadillas.

Los gatos de Damasco siempre tienen dulces sueños, y más desde que fueron exterminados los perros al servicio de la entidad sionista, cuyos ladridos ya no se oyen por los vecindarios. Desde que se completó la limpieza ya no caen proyectiles en los barrios residenciales ni en los mercados de Damasco, por lo que los gatos están muy felices. Los encantadores felinos por la noches siempre tienen dulces sueños, pues ya no los despiertan los atronadores ruidos de explosiones que como ecos lejanos en el aire reverberan, ni el estruendo de alguna detonación cercana perpetrada por esos malditos perros del inframundo al servicio de la agenda expansionista israelí de control y dominación de todos aquellos países vecinos que a sus intereses se resistan. Los alaridos de los muchachos de ISIS, de Al-qaeda, del ESL (ejército sirio libre) o de las SDF (fuerzas democráticas sirias), todas ellas franquicias bajo las que el mossad israelí opera, ya no se oyen en todo Damasco, por lo que los gatitos no tienen nada que temer y duermen a pata suelta.

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Gatitos de Damasco

Cuando está a punto de despuntar el alba y los almuédanos con sus gargantas encienden las antorchas del recuerdo de Dios, preñando el aire de luminosos ecos, los gatos de Damasco se despiertan y corren hacía las mezquitas, en cada barrio, en cada callejuela, en cada esquina… hacia allí acuden muy temprano, mientras los hombres de Dios se desperezan y se preparan para acudir a la llamada de su Señor. Los gatos, en Damasco, van a las mezquitas y por sus paredes trepan para colarse por sus ventanas o introducirse por los resquicios de sus puertas, mientras en el cielo reverberan los melodiosos sonidos de la llamada al salat, que se expanden y se expanden, para recordarnos que la vida de este mundo no es más que una invitación a sopor de la consciencia y a la negligencia. Con vistas a su asentamiento definitivo en las luces primigenias, en Damasco, los hombres y los gatos se despiertan, y acuden a las mezquitas.

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Allaaaahu Akbar, Allaaaahu Akbar…

Ash-hadu an la ilaha illa Allaaaah…

Ash-hadu anna Muhammadan Rasul Allah…

 

¡Allah es inconmensurable… Ciertamente no hay trascendencia sino en Allah… Ciertamente Muhammad es su mensajero… Venid al salat… Venid al éxito…!

 

Los gatos son uno seres extremadamente sensibles, y por eso siempre están donde se desborda la báraka, la bendición y las luces… por eso siempre acuden a las mezquitas. Es la única forma que tienen de soportar la densidad de este mundo, su pegajoso polvo, la inevitable suciedad de su barro, por lo que acuden allí donde los hombres de Dios acuden a llevar la frente al suelo para impregnarse de los resplandores del recuerdo de Aquel que tras la aparición del universo se esconde. Hombres que a una orden suya cayeron abatidos, totalmente exhaustos de sí mismos, y abandonaron este mundo, muriendo antes de morir.

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En Damasco los gatos persiguen a las luces

La gente de Allah, sus amigos más íntimos, son totalmente invisibles a ojos de todos y pasan completamente desapercibidos. Nadie sabe quiénes son ni donde están, podría ser cualquiera o podría no ser ninguno; nadie, excepto aquellos que son iguales a ellos en las luces, los reconoce. Y, por supuesto, los gatos, que siempre están donde las luminarias se desbordan. Los gatos siempre son muy bien recibidos en las mezquitas, pues todo el mundo sabe que si ellos están ahí es porque la gente de Allah, sus más íntimos amigos, andan cerca. ¿Suena esto raro en occidente? Por supuesto que sí, occidente y oriente son dos mundos completamente contrapuestos, como la noche y el día.

Los gatos de Damasco no se tienen que preocupar de lidiar con los estragos de la democracia. Gracias a Dios, aquí no ha hecho acto de presencia ese azote de la humanidad, por más que la entidad satánica israelí y sus leguleyos occidentales se lo hayan propuesto por medio de una atroz guerra impuesta de más de cinco años. Gracias al ejército árabe sirio, a Hezbullah, a Irán, a Rusia y a China, los mercenarios terroristas de occidente (ISIS, al-qaeda, SDF, etc) han sido derrotados y en Siria no hay democracia, por lo que tampoco hay comida para gatos. Los tiernos felinos no se alimentan de comida enlatada repleta de químicos, de venenos y de productos genéticamente modificados, por lo que no sufren de diarrea y por la noche pueden dormir plácidamente y soñar con divertidas travesuras. Los gatos en Damasco se alimentan de sobras de comida, que la gente amorosamente les lleva. Por supuesto, los lindos mininos a nadie pertenecen, y son de todos al mismo tiempo.

Al no haber democracia en Siria, sus gentes están muy bien educadas, por lo que no van por las calles pegando alaridos ni escuchando una infernal música. El tráfico aquí en Damasco es caótico pero fluido, y a nadie se le ocurre tocar el claxon del coche de manera arbitraria, como ocurre en occidente, por lo que los gatos están muy contentos por todo ello, pues sus oídos son muy sensibles y ese estruendo callejero les irrita profundamente.

Tampoco hay en Damasco un día festivo dedicado al orgullo homosexual, y no se adoctrina a la gente en la normalización de la sodomía, por lo que los pequeños felinos no tienen nada que temer y se pasean por las calles tranquilamente todo el año sin miedo a que algún degenerado los coja para hacerles “algo”. Las mujeres sirias no son feministas, por lo que no han perdido el sentido del pudor, del honor y de la vergüenza. No van por la calle semidesnudas, sino decentemente vestidas, con velo o sin velo, al gusto de ellas. De esta forma a los gatos no les distrae la carnaza femenina aireada al viento, pues a ellos, como a los hombres, también les obnubilan las deliciosas formas. Así se pueden centrar en lo que realmente importa, en buscar comida, localizar unas buenas sombras para descansar y, los más jóvenes, en echar unos buenos juegos con los amigos.

En Damasco, y en toda Siria, los gatos y los hombres seguirán yendo a las mezquitas cuando los almuédanos los convoquen, y el azote de la democracia seguirá sin hacer acto de presencia, mal que les pese a muchos.

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¡Allahu akbar!

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