Vuela, grulla mía, y tráeme noticias suyas.

Elif’in Hecesi – Vuela, grulla mía.

Adaptación al español: despojosdeoccidente.org

 

Si el destino te lo permite y llegas a Amasya,

Ve, grulla mía, y tráeme noticias de mi maestro.

Si ves a mi maestro, Hamdul-lah, el rey del amor,

Vuelve, grulla mía, y tráeme noticias de mi maestro.

 

Oh mi rosa querida,

Desprendida de la letra “alif

Como la noche se desprende del día.

Permíteme coger un ramo de rosas

Del jardín de ‘Ali.

 

Suspiro por la imagen del bello rostro de mi Shá

Impreso en mi corazón.

¿Volveré a ver su hermosa faz?

Él es el secreto mejor guardado,

La joya más oculta

Y el santuario preferido de los amantes.

Ve, grulla mía, y tráeme noticias de mi maestro.

 

Veli dice: sacrifiquémonos a nosotros mismos

En el camino hacia la verdad,

Y que el sultán Balim sea nuestra guía.

Mi maestro está ahora solo en Amasya,

Ve, grulla mía, y tráeme noticias suyas.

COMENTARIO

El maestro es la joya oculta que resplandece tras los velos de la ignorancia. Su manifestación física se encarna en un maestro de un linaje de la tradición primordial, mientras que su realidad esencial última reside en el espacio abierto e incondicionado de la consciencia despierta no-dual, luminosa y eterna.

La grulla es el corazón del buscador de la verdad, que anhela el conocimiento que descorra los velos. El corazón vuela hacia el maestro atraído por sus fulgores, como la lámpara atrae a las amorosas y tiernas polillas.

La rosa es la primera degustación del aprendiz de la verdad, el primer saboreo de los esplendores ocultos tras la enredadera tejida por su pequeño “yo” personal.

El “alif”, la primera letra del alifato (el alfabeto árabe), es la singularidad, la pura trascendencia, sostén, soporte y raíz de todo, no nacida y no sujeta a la contingencia de la muerte. Es la tierra fértil de los jardines de ‘Ali (el primo y yerno del último profeta, Muhammdad Rasulu-lah), de la que brotan las más hermosas rosaledas. Y de ahí, los amantes obtienen las rosas de los dulces recuerdos de su bienamada, que en la planicie de la realidad primera y última reside.

La imagen del maestro impresa en el corazón son los luminosos reflejos que las huellas de lo creado le imprimen. Para el buscador de la verdad firmemente establecido, las cosas ya no brillan por lo que aparentan, sino por lo que realmente son: claridad irradiada de la fuente de las luces eternas.

Mientras el asentamiento en las luces no sea definitivo, la imagen del maestro (la luminosidad) se emborra de cuando en cuando, por los viciados influjos tendentes a la consolidación del mundo como si fuera una realidad estanca separada de la fuente de luz infinita. Por ello, el amante se pregunta, ¿volveré a ver a mi maestro de nuevo?

Finalmente, el buscador de la verdad descubre que el único camino posible hacia su verdadero sí mismo oculto, luminoso y trascendente, es morir de amor, adelantándose así a la muerte física. De esta forma, al desprenderse el envoltorio de la manifestación aparente (lo que la generalidad llama “la muerte”), las luces del amante y del Amado se funden en una sola, como las olas del mar, que al reasumir la realidad de su agua, en el océano se extinguen.

mil-grullas-por-la-paz.jpg

Vuela grulla mía, vuela alto, abandona este pegajoso barro y adéntrate en el espacio. Uzman García ya está muerto y vuela, vuela, vuela muy alto.

 

Elif’in Hecesi – Vuela, grulla mía – VIDEO – YOUTUBE

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s