LAS DOS VIDAS: Estudio comparado de las “dos vidas” – según las entiende el hombre moderno versus las gentes del sano juicio.

Ábreme las puertas – Un canto de la tradición cristiana ortodoxa
Adaptado al español: despojosdeoccidente.org

Gloria al Padre y al Hijo y al Santo Espíritu.
Ábreme las puertas del arrepentimiento, oh dador de la vida.
Mi espíritu se acerca a tu templo purificado
Desde el templo de mi cuerpo completamente marchito.
Pero, como Tú eres compasivo, ¡purifícame!,
Mediante en influjo misericordioso
De tu Compasión infinita.
Desde ahora y para siempre,
Por los siglos de los siglos. Amén.

Guíame por los caminos hacia la salvación, oh Theotokos,
Alumbradora de la divinidad,
Pues me he profanado a mí mismo
Con grandes errores,
Y consumí mi vida en distracciones vanas.
Pero, por Tus bendiciones, purifícame
De toda abominación.

Ten misericordia de mí, oh Dios,
Y según corresponde a Tu compasión ilimitada,
Y a Tus infinitas bondades
Elimina las nefastas consecuencias
De mis transgresiones.

Mientras reflexiono por la miserable existencia
A la que me veo abocado por mis muchas equivocaciones,
Tiemblo por el día terrible del juicio.
Pero, confío en Tu misericordiosa compasión,
Y al igual que David, a Ti clamo:
Ten compasión de mí, oh Dios, según la medida
De tu misericordia infinita.

COMENTARIO

Al patético, sumamente degenerado y deficiente intelectual hombre occidental moderno no le hablen de JUICIO post-morten, pues se echará a reír burlándose de los tontos que aún todavía, a pesar de los grandes avances humanos hacia la cima del progreso con dirección a ninguna parte, se lo crean. Tras décadas de estragos democráticos en occidente, el ser humano ya no cree en nada, más allá de su materialidad física, por lo que lo único que le interesa es la satisfacción de los placeres inmediatos, -sobre todo del sexo, con el cual vive obsesionado-, antes de que el vigor del cuerpo decline y ya no pueda disfrutar de la vida conforme a sus mundanas expectativas.

El hombre de hoy sólo cree en lo que ve, en lo que toca… y en lo que es capaz de perforar, vaginal, oral y analmente, en el caso de ellos, o en lo que es capaz de dejarse meter por sus oquedades, en el caso de ellas. Por su puesto, existe la posibilidad de que ellas también penetren, y de que ellos sean los penetrados, pues el abanico de aberraciones sexuales es realmente amplio, lo cual, según el pensar general del infrahumano que actualmente campa a sus anchas en occidente, es muy bueno, ya que ello da pie al descubrimiento de nuevos, sorprendentes y sumamente excitantes placeres. Hoy el hombre occidental sólo vive para el placer inmediato, por lo que las consecuencias a medio y largo plazo, una vez agotada la etapa de vida díscola en la lozanía de los años, son demoledoras.

Recientemente estábamos viendo en la TV nuestro programa favorito con vistas a la elaboración de escandalosos artículos que pongan de relieve la inmundicia en la que anda sumido el esperpéntico hombre moderno occidental, “FIRST DATES”, en el cual el Gran Hermano encargado de velar porque el ser humano no despierte del letargo en el que anda establecido, hace circular especímenes ciertamente deleznables para que sirvan de modelo a toda la sociedad. En una de las últimas ediciones de ese espacio dedicado a la ingeniería social extrema, apareció una mujer de 38 años, soltera, sin hijos y con unas tetas realmente descomunales, que decía andar buscando a un hombre de verdad con el que poder vivir una buena, apacible y acomodada “segunda vida”, tras haber consumido ya la “primera vida” enfocada en torno a los placeres desinhibidos.

tetas1

Citas a ciegas, Cuatro TV-España. Ingeniería social extrema al servicio de la destrucción del ser humano.

¿Por qué la democracia consiente esta depravación?

¡No es que lo consienta, sino que es lo que propicia!


Según esta buena moza, existen “dos vidas”:


  1. Una vida que va desde que se es consciente de lo bueno que es la práctica del sexo sin cortapisas, que en occidente viene a iniciarse aproximadamente a los 12 años, y que dura hasta que se empieza a vislumbrar que si se sigue en ese festival vital, carnal y carruselero de ir saltando de pene en pene, o de vagina en vagina, uno acabará miserablemente su existencia, en una atroz soledad, y sin nadie a su lado que le dé amorcito. Dicho límite de edad es lo que viene a ser comúnmente conocido como “el muro”, que es la edad aproximada que marca el declive del atractivo sexual del infrahumano dominante en occidente. En las mujeres dicha edad es mucho más temprana que en los hombres. En ellas, a partir de los 35, más o menos, comienzan las inquietudes y las urgencias por no emparejarse con los sinvergüenzas de turno que tan cachondas las ponen, sino con hombres decentes. En ellos, sin embargo, es diferente, ya que con el paso del tiempo el atractivo de los hombres no hace sino mejorar hasta una edad ya de bien maduritos, digamos los 50-55 años.
  2. La segunda vida, según la mujer de las tetas gordas participante del programa “First dates” que nos sirve de soporte para este artículo, (y según la generalidad del ganado humano), va desde que acaba la primera vida hasta la muerte. En dicha vida lo que se pretende es emparejarse con un hombre, o una mujer, decente y que quiera estabilidad emocional e hijos, tras haber dejado atrás la anterior etapa de desenfrenado puterío. Lamentablemente, a esas edades ya, una vez sobrepasado el “muro”, los traumas y las psicopatías comenzaron a supurar sobreabundantemente, por lo que el desequilibrio psicológico es ya patentemente irreversible, de modo que dichas personas no son capaces de atraer a esos buenos seres de luz que ahora, tras haberse jartado de follar mucho, y sin miramientos por las consecuencias a media y larga data, ahora anhelan. Lo que les espera es, con toda probabilidad, un miserable resto de existencia y una penosa, triste y fatídica muerte en la soledad más absoluta.

Nos tememos que, nuestra amiga de las grandes tetas de ”First dates”, ya sobrepasó el muro, quedándose completamente estampada en él.

Sin embargo, estamos de acuerdo con ella en una cosa: existen dos vidas, pero muy alejadas de lo que el sub-humano occidental común piensa acerca de la realidad de la existencia.

LAS “DOS VIDAS” SEGÚN EL SANO JUICIO

Desde el punto de vista del sano entendimiento, no adoctrinado en la superstición del ateísmo y en los nocivos convencionalismos de la democrática y sacrosanta modernidad, existen dos vidas.

Una vida impostada, falsa.

Una vida verdadera.

  1. La vida falsa, impostada, irreal, aparente y meramente ilusoria es la que se erige sobre la base de lo que no existe por sí mismo, sino que depende de algo para existir. Todo aquello que no posea una vida independiente, esto es, que se valga a sí mismo para ser, y que por tanto sea autosuficiente, tiene solo un valor relativo o aparente, y no real o absoluto. Esta es la vida del ámbito de la manifestación aparente, o mundo de las causas intermedias, sujeto a la mutación, al deterioro y la extinción permanente. Se trata del dominio de lo creado en base a partes interrelacionadas que configuran lo que para el común de la gente es el mundo que se asoma por las puertas de los cinco sentidos. Lo que caracteriza a la vida de este mundo es la precariedad y la necesidad constante. Si observamos cualquier cosa manifestada en este dominio condicionado, o relativo, vemos que desaparece si la desmembramos, si la desposeemos de sus partes. Si despiezamos a un hombre en su agua, en su aire, en su tierra, en su fuego y en su consciencia dual, desaparece, no quedando de él nada, luego su realidad no está en lo que aparenta cuando sus elementos estaban juntos, sino en el espacio subyacente que lo vertebra, y sin el cual, nada sería desplegado y manifestado. La vida de este mundo inconsistente dura mientras dure la ignorancia del sí mismo oculto que subyace soterrado tras el aparataje que erige la errónea creencia en un “yo” personal separado e independiente de las luces primigenias en las cuales se sustenta, y que constituyen su realidad última.
  2. La vida verdadera. Esta es la vida que aflora tras la extinción de la ignorancia de aquello que en nuestro fuero más íntimo somos: un resplandor eterno, pues de las imperecederas luces no estamos separados más que en apariencia. Cuando llega a su fin la ilusión de la dualidad, la fantasmagórica apariencia que constituye la morada del “ego”, o yo “personal”, comienza entonces la verdadera vida.

¿QUÉ ES EL JUICIO DE DIOS?

El juicio de Dios, eso que tanto detesta y es motivo de mofa para el decadente hombre moderno en occidente, no es más que la consecuencia de adoptar una forma de vida que no propicia el majestuoso despliegue de las luces eternas que los velos de la creencia en un “yo” personal e independiente, ensombrecen. Todo aquello que afianza los resortes del ego es una traba y un contrapeso en la balanza de la Verdad, que debido a la solidez que la propia criatura le otorga, hace inclinar el nivel de la balanza hacia el mundo, alejándolo así de la luminosidad que el Creador irradia. Y esto es el castigo del juicio, pues todo lo que sea alejarse de la luz inevitablemente se ha de plasmar, tarde o temprano, en el sufrimiento que traduce el desviarse de lo que es nuestra sagrada esencia. Por el contrario, si lo que predomina en la vida de la criatura es lo que propicia el desvelamiento de las luces imperecederas, mediante el cultivo de las virtudes trascendentes del amor, la generosidad, la compasión, la empatía, el desprendimiento, etc, en definitiva, si se cultiva aquello que desarraiga los anclajes del “yo”, entonces, por contraposición, las luces se abren y se muestran; pues al desanclar al ego, pierde solidez, y el mundo aparente que es su ilusoria morada se vuelve cada vez más sutil y liviano en la balanza de la Verdad, inclinándose ésta hacia el Creador y sus luminarias excelsas. Y esto que acabamos de describir, es la recompensa del juicio de los justos, por su denodado empeño en la búsqueda de la resplandeciente joya de su corazón oculta.

El juicio de Dios es infinito, y sus sentencias no se limitan al ámbito de lo creado, sino que, puesto que la Verdad es eterna, tras la caída del velo de la manifestación física también sentiremos sus efectos sobre la consciencia, sobre la cual se asomarán los deliciosos goces que como una fina llovizna lumínica en ella recaerá, o los tormentos de la toma de conciencia de que mientras tuvimos tiempo en la anterior etapa existencial, lo malgastamos en cuestiones vanas y carentes de trascendencia.

(9) Así pues, llama al recuerdo, pues recordar beneficia… (14) Saldrá victorioso quien se purifique, (15) quien recuerde el nombre de su Señor…

Qur-an 87 – al ‘Ala

 

dos mundos

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