Poema de muerte (2)

Poema de muerte – samurai-archives.com
Adaptación al español – despojosdeoccidente.org

Minamoto Yorimasa
1104-1180

 

Como un tronco podrido,

A medio enterrar en el barro,

Así mi vida, sin haber florecido,

Llega a este triste final.

COMENTARIO

Ya nadie escribe poemas de muerte en occidente, pero antaño, cuando los hombres eran hombres y las mujeres  no se odiaban a sí mismas por ser mujeres, era habitual cantarle, a modo de despedida, a la muerte, es decir, a la puerta de acceso a la verdadera vida. Tras el colapso civilizatorio propiciado por la perfidia democrática, aquí, en estos páramos desolados de la falta de genuina sabiduría y de la total ausencia de virtud en pos del cultivo de la trascendencia, nadie piensa en la muerte, y todos tratan de ocultarla enfocándose exclusivamente en distracciones vanas para, finalmente, cuando sus señales anunciadoras llegan como marcas del inevitable deterioro físico, y al no haber aprendido en vida a cultivar el desenraizamiento mundano, quedar sus espíritus condenados a vagar eternamente entrelazados a la densidad del barro de la falta de visión luminosa.

Cuando llega la hora de afrontar la muerte, al occidental no se le ocurre escribir hermosos cantos de despedida, sino que en lo único que piensa es en acudir al hospital que disponga de los mejores medios paliativos y las últimas drogas de diseño para hundirse en  el sopor de sus efectos, y no ser así consciente de la aterradora realidad que implica el darse cuenta de haber malgastado inútilmente su vida.

Sin embargo, con los hombres verdaderos pasa justo lo contrario, pues no se les ocurre ir a un hospital a morir, sino que se retiran, con sus seres queridos si es que disponen de ellos, o en la dulce soledad, en algún resplandeciente rincón de su hogar, en donde entonan los más bellos cantos que nunca jamás, en la lejanía de esa crucial hora, articular pudieran.

Si Dios nos lo permite, eso es lo que nosotros haremos.


…ciertamente de Allah venimos y a Él volvemos

Corán Al-baqarah 2:156

Nos hemos propuesto presentar en idioma español 9 bellos cantos a la muerte pertenecientes a la tradición japonesa. Nos parece muy acertado que sean 9, y no 10, para que no configuren un decálogo, pues al esperpéntico y sumamente degenerado hombre occidental moderno adora los decálogos, de cualquier tema, a cada cual más intrascendente, y puesto que nosotros estamos en guerra contra la modernidad y su paraguas auspiciador, que es la democracia, hemos decidido dejarlo en 9, un número muy bonito, y que es la antesala a la perfección de la singularidad que el 10 simboliza. También nos hemos propuesto, si Dios quiere, ilustrar dichos poemas con la imagen del semblante de un hombre verdadero, pues en la contemplación de sus hermosas facciones reside un gran beneficio.

kodo1

Sólo un león puede reconocer cómo rugen los leones.

– Kodo Sawaki

 

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