Poema de muerte (3)

Poema de muerte – samurai-archives.com
Adaptación al español – despojosdeoccidente.org

Ota Dokan
1432-1486

 

Si no hubiera sabido

Que ya estaba muerto,

Entonces habría llorado

Por la pérdida de mi vida.

COMENTARIO

Un poema de muerte extraordinario. Según explica la web samurai-archives.com, en donde hemos encontrado la versión en inglés de los poemas que aquí estamos adaptando al español, Dokan es conocido por haber pronunciado su poema de muerte mientras yacía ensangrentado en su baño, víctima de un asesinato. Desde aquí lo único que podemos hacer es rendirle homenaje y gratitud por haber legado al ser humano semejante muestra de belleza y de sabiduría.

Qué pocos hombres lo saben, que pocos saben que todo aquello que no es Ella yace a sus pies muerto; su número no alcanza al de las estrellas visibles a plena luz del día; y no digamos ya de las mujeres que logran actualizar en sí mismas dicho conocimiento, pues desde que fueron deconstruidas por mandato de la sacrosanta modernidad, al amparo de los dictados de la pérfida democracia, ya casi todas andan en la tarea de destruirse a sí mismas, por medio de la automutilación constante de lo que caracteriza su condición femenina. Los estragos de la ideología feminista son demoledores, como demuestra el hecho de que ya la generalidad piense en la maternidad en términos de constituir un obstáculo vital al disfrute y a la promoción personal en el ámbito laboral, y no en términos de lo que en realidad es: la única fuente de felicidad mundana genuina de la que la mujer dispone a su alcance. Y esto no es ideología, sino biología, pues el Creador todo lo dispuso de una manera magnífica, resultando el desvío del llamado de nuestra naturaleza, inevitable y eventualmente, en trauma y psicopatía, justo lo que caracteriza a las sociedades ateas y  democráticas que hoy en occidente son la norma.


Enviaremos a sus mujeres en contra de sus hombres y así destruiremos la fuerza de sus familias.

— Helen Cohen, feminista judía


Qué pocos saben que la vida verdadera sólo puede residir en aquello cuyo ser no dependa de partes, sino en la singularidad, el luminoso y eterno infinito, sostén y soporte del majestuoso despliegue que el ojo contempla; siendo todo lo demás, al estar erigido sobre la base de lo perecedero que vehicula la descomposición constante de sus elementos constituyentes, tan solo una realidad relativa, y no absoluta.

Qué pocos saben que la plenitud de la consciencia sólo puede residir en lo que realmente somos, y nunca en lo que creemos ser, sea lo que sea que pensemos acerca de nosotros mismos. El pensamiento siempre es dual, pues implica un “pensador” y un “pensado”, un observador frente al objeto separado de su percepción, y por tanto, todo lo relativo a ese observador no es más que eso: “relativo”, y no absoluto. Esta forma de ver el mundo, esta cosmovisión, es absolutamente aberrante para el desquiciado hombre moderno, y no digamos ya para la mujer, adoctrinados hasta la médula como están en el cultivo de todo aquello que humilla y degrada su condición humana. Sin embargo, lo que aquí decimos es conforme a la sabiduría tradicional primordial alumbradora de civilizaciones, en contraposición a la cosmovisión intrascendente y hedonista (o sea, atea)  del incivilizado mundo moderno, fraguado tras décadas de estar padeciendo los fatídicos estragos de la tiranía democrática.

No obstante, sí que existe una forma de pensamiento no-dual, fructífera, saludable y beneficiosa; que en la tradición del budismo zen los maestros llaman “pensar sin pensar”. No se trata de dejar la “mente en blanco”, como creen muchos imbéciles atrapados en las redes de la espiritualidad al estilo new-age, sino de aprovechar lo que aflora a la consciencia como disparador que active el reconocimiento de que no es más que luminosidad irradiada de la fuente de las imperecederas luces primigenias. ¿Cómo lograrlo?:


Todo lo que no es Ella, Layla, Aquella cuyo resplandor nos ciega, a sus pies yace muerto.


Lógicamente, hay que no ser un patético hombre como los que ahora campan a sus anchas e impunemente en todo occidente, es decir, un hombre sumamente degenerado, desnortado e ignorante, para vislumbrar de qué se trata esto de lo que aquí estamos hablando.

Los sabios están en retirada, y pronto quedarán extinguidos. De hecho, lo único que mantiene a este depravado mundo todavía en pie es el misericordioso influjo del Creador hacia su gente, hacia los hombres de Dios. Cuando el último de ellos desaparezca, habrá llegado la hora del reseteo humano, las puertas del cielo serán abiertas de par en par, y un renovador oleaje volverá a traer a este mundo el frescor del recuerdo de nuestro luminoso origen, tras hacer tabla rasa y quedar completamente arrasado todo lo previo.

Nos hemos propuesto, si Dios quiere, ilustrar cada uno de estos bellos poemas a la muerte de la tradición japonesa con la imagen de un hombre verdadero. El ser humano ha olvidado como lucen los auténticos líderes de la humanidad, sobre todo en occidente, donde ya todos piensan sólo en la manera de fornicar mucho y en buenos sueldos, y nadie busca la verdad. Es importante la contemplación de sus hermosas  facciones, es importante la visualización de la nobleza que reside en sus miradas, pues en ello hay un gran bien, y enormes bendiciones.

hogen1

La realización de la vida no es más que la realización de la muerte. Hacer algo con todo tu corazón, en completo olvido de ti mismo, constituye la verdad última.

– Hogen Yamahata

 

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