Orgullosamente erguida como el árbol del olivo – Ahed Tamimi

Adaptado al español por despojosdeoccidente.org

Tú eres la promesa verídica (Ahed Tamimi), y eres la gloria misma
Orgullosamente erguida como el árbol del olivo.
Desde la cuna hasta ahora,
Tu honor jamás ha sido mancillado.

Palestina ha sido plantada en nuestro interior,
Como un amarradero para los barcos.
Nosotros somos la tierra y tú eres el agua
Que nos da la vida.

Tu pelo rubio es tu hiyab,
Eres tan pura como Jerusalén, la ciudad sagrada.
Le has enseñado a nuestra generación
Como los olvidados (los palestinos)
Deben comportarse frente a la tiranía.

¿Pensáis que porque lleváis armadura y armas los palestinos os tenemos miedo?
– Ahed Tamimi

 

Palestina ha sido plantada en nuestro interior,
Como un amarradero para los barcos.
Nosotros somos la tierra y tú eres el agua
Que nos da la vida.

Nuestra nación debe permanecer unida y resistir hasta la liberación de Palestina y de los prisioneros.
– Ahed Tamimi

 

Tus ojos azules son un faro alumbrador
Para las naciones civilizadas.
Uniste a las gentes, las lejanas y las cercanas,
Tú encendiste la llama en nuestros corazones.
Tu cabeza orgullosamente alzada
Nos ha devuelto el ímpetu por la victoria;
Tú encendiste la luz en medio de las tinieblas.

Sin preocuparte por dañar tus delicadas manos
Con ellas has golpeado la conciencia del mundo.
Tus manos le devolvieron la bofetada
Al usurpador de la tierra,
Y la esperanza regresó a la nación.

Palestina ha sido plantada en nuestro interior,
Como un amarradero para los barcos.
Nosotros somos la tierra y tú eres el agua
Que nos da la vida.

COMENTARIO

En todo el mundo civilizado Ahed Tamimi es conocida por su heroicidad, arrojo y valentía por abofetear a unos soldados del estado terrorista de Israel, siendo una niña. Sin embargo, en occidente es una perfecta desconocida, pues en este territorio maldito, que pudre todo lo que toca, no conocen a más héroes que aquellos que vuelan en paños menores ataviados en una túnica de color rojo, o los que trepan por los altos edificios como si fueran arácnidos.

A principios de 2018 Ahed fue juzgada por su heroica actitud frente a las fuerzas de ocupación de la entidad sionista y condenada a prisión, con 17 años. Para los palestinos, y para todo el mundo civilizado, Ahed es un icono de resistencia frente a la tiranía, una auténtica heroína que no le importa jugarse la vida cada vez que encara a la cobarde soldadesca judía. A ellos, el pueblo elegido, les cuesta muy poco matar a quien sea, niños incluidos, pues gozan de impunidad total ante las instituciones internacionales supuestamente encargadas de velar por los derechos humanos, y frente a la cada vez más paupérrima hegemonía de EEUU-Europa.

Al haber recibido una educación sana, conforme a los valores tradicionales, es decir, una educación heteropatriarcal, Ahed es antifeminista, lo cual le permite ser profundamente humana y radicalmente femenina, virtudes en ella excelsas y de las que obtiene el arrojo requerido para enfrentarse a los perros de sión sin importarle jugarse la vida cada vez que le levanta la mano y le grita a uno de esos judíos.

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Ahed Tamini enfrentándose a los perros sionistas.

La misma actitud heroica de Ahed es común encontrarla en las mujeres de todo el mundo musulmán, por ejemplo en Siria.

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Una bellísima mujer siria profundamente patriota y antifeminista, luchando para defender su país en la atroz guerra impuesta por occidente a través de grupos mercenarios como ISIS, al-Qaeda, SDF, ESL, etc, todos ellos bajo supervisión del mossad israelí.

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Reem, francotiradora siria:

“Siempre tengo a alguna cucaracha en mi mirilla. Un día liquidé a 10  terroristas de occidente y el ejército me dio una condecoración y un diploma como esos de los colegios. Estoy muy orgullosa de contribuir para que Siria sea la tumba de las aspiraciones de los países occidentales, EEUU y Europa, y de su amo, el estado criminal de Israel.”

 

Estas tres preciosas mujeres, Ahed Tamimi, la hermosísima de ojos claros como perlas que porta el AK-47, cuyo nombre desconocemos, y Reem, son tres ejemplos de mujeres realmente empoderadas, en contraposición a la noción de empoderamiento femenino que se tiene en las decrépitas y sumamente degeneradas sociedades occidentales. Esto es territorio maldito, por lo que aquí las mujeres piensan que empoderarse es conquistar la independencia con respecto a los hombres. A lo largo y ancho del mundo civilizado a ninguna mujer en su sano juicio se le ocurre pensar de esa manera. Al estar a salvo de los demoledores estragos del malsano ambiente cultural que propicia la democracia, las féminas del mundo civilizado están sin contaminar, por lo que saben que las mujeres son absolutamente dependientes de los hombres, así como los hombres son absolutamente dependientes de las mujeres, para poder conformar una vida dichosa y plena.

A ninguna mujer del mundo civilizado y libre se le ocurre pensar que priorizar la maternidad y el cuidado de la familia frente a otras consideraciones, como disfrutar de los placeres mundanos mientras se pueda y optar a buenos trabajos, es una deshonra y motivo de vergüenza. Por el contrario, para la enajenada mujer moderna predominante en las sociedades democráticas, lo bueno de la vida es ser independiente, y no tener que depender de ningún hombre para nada, ni en el ámbito económico ni en el plano sentimental. Una vida orientada en torno al hogar, esto es, centrada en complacer a su amante esposo y a sus amorosos hijos, es algo que les repugna, pues lo consideran un vestigio del horror hetero-patriarcal felizmente superado ya tras décadas de progreso y evolución humana hacia la cima de ninguna parte, hacia las más altas cotas de la enajenación mental, el trauma y la psicopatía que traduce una vida definitivamente alejada de la fitrah, la naturaleza original que hizo de molde para la creación del ser humano.

A ninguna mujer del mundo civilizado y libre se le ocurre pensar que matar a sus hijos en el interior de sus vientres es algo aceptable, sin embargo, para la mujer empoderada, feminista, moderna y atea que campa a sus anchas impunemente en todo occidente, el asesinato de los nonatos es algo loable, y una de las características puntales y definitorias de lo que es ser libre, empoderada e independiente. Las mujeres feministas, que por desgracia aquí son casi el 100% de ellas, salvo contadas y muy honrosas excepciones, son tan sumamente ignorantes que piensan que su cuerpo les pertenece, y que disponer de ellos como mejor les plazca es la mayor expresión de lo que significa ser libre. La realidad es que el ser humano no posee absolutamente nada, pues todo lo que cree poseer no es más que un depósito que sobre el lecho de la verdad primera y última, eterna y luminosa, que subyace al velo de lo creado, es impostado, con vistas a que la consciencia del hombre juegue al desenvolvimiento de sus luces ocultas tras los engranajes del pequeño “yo” personal. Esta forma de razonar, acorde a la tradición primordial pergeñadora de civilizaciones, es disparatada y propia de locos y de frustrados sexuales para el subhumano occidental común. Pero es la pura verdad, y alguien tiene que decirlo.

Cuando una mujer mata a su bebé en su vientre, se está matando a sí misma, pues el vínculo sagrado hijo-madre es indestructible, y trasciende a la muerte misma, de modo que las que incurren en el asesinato de sus propios bebés abocadas están al trauma psicológico perpetuo, el cual les acompañará mientras vivan, por más que lo disfracen de las efímeras alegrías que les puedan proporcionar los disfrutes temporales en esta existencia condicionada, sujeta al deterioro y a la extinción constante. Luego, tras la caída del velo de las apariencias (la muerte), las consecuencias post-morten inevitablemente seguirán aflorando, pues no hay discontinuidad en la consciencia, sino un flujo constante en aquello que el ser humano cultivó en vida: las luces o las tinieblas.

A ninguna mujer del mundo civilizado y libre se le ocurre pensar que los hombres tienen una predisposición natural a dañarlas y humillarlas; eso es algo que resuena completamente disparatado a las mujeres musulmanas, o adscritas a cualquier forma tradicional de vida. Sin embargo, en occidente la paranoia de la violencia machista llega al paroxismo, pues tras décadas de democrático adoctrinamiento feminista, ahora el desequilibrio emocional de ambos sexos es palpable, y mutuamente recelan y se temen. En efecto, la guerra de sexos en las sociedades democráticas es total, y se traduce en violaciones y muertes casi a diario de mujeres a manos de los hombres, así como de suicidios de hombres victimas del maltrato psicológico de las mujeres, y también de asesinatos (pero esto nunca sale en las noticias de la TV). La zozobra social seguirá inexorable su curso, acentuándose cada vez más, no remitiendo las muertes en ambos bandos enfrentados, sino aumentando cada vez más y más, pues de eso se trata con la ideología de género y feminista, de enfrentar, de descohesionar, de traumatizar a los hombres por haber nacido hombres, de victimizar a las mujeres por haber nacido mujeres y de romper los lazos afectivos entre ambos sexos, con vistas a la producción de sociedades homosexuales, hedonistas, ateas, profundamente desnortadas e irremediablemente enfermas por haber perdido de vista la guía moral básica hacia la feliz y armoniosa convivencia en comunión y complementariedad perfecta entre hombres y mujeres.

De nada de eso se tienen que preocupar las mujeres en oriente, las musulmanas o las adscritas a cualquier forma de vida tradicional, y por la calle pueden ir muy tranquilas sin miedo a que nadie las viole o maltrate, al tener la fortuna de vivir en sociedades civilizadas, donde los estragos de la democracia no han hecho acto de presencia, ni se les espera.


En occidente los actos considerados “heroicos” de las mujeres revisten otro cariz


En contraposición a  lo que en oriente se consideran actos heroicos femeninos, como los protagonizados por Ahed Tamini en Palestina, en occidente los actos considerados “heroicos” de las mujeres revisten otro cariz. En esta tierra maldita del poniente las mujeres están profundamente enfermas, pues los estragos de décadas de adoctrinamiento feminista ya supuran sobreabundantemente, y cristalizaron en  todo tipo de traumas y psicopatías. La mayor y más grave de las enfermedades mentales que padece la mujer occidental moderna es la de considerarse una perpetua víctima del hombre, el cual ya no se ve como a un compañero de vida, sino como a un potencial maltratador, violador y asesino. Como consecuencia muchas se hacen lesbianas, o se limitan a interactuar con los hombres únicamente para la obtención de placer sexual, sin pensar, ni por asomo, en conformar con ellos una familia como Dios manda.

Una muestra de lo que en occidente se considera un gesto heroico femenino ocurrió en España, en 2011, cuando un grupo de 70 personas, entre las que figuraba la portavoz (o portavoza) del ayuntamiento de Madrid, Rita Maestre, asaltó la capilla de la Facultad de Psicología de la Universidad Complutense de Madrid, profiriendo gritos contra la iglesia católica, la conferencia episcopal y el Papa de Roma. Para acentuar aún más si cabe semejante gesta, algunas desquiciadas, entre las que se encontraba la citada portavoza, comenzaron a desvestirse, quedando casi empelotas.

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Fuente: larazon.es

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Rita Maestre, encantada de la vida. No hay nada como vivir una vida plenamente desahogada a costa de la teta del estado a cambio de nada. Bueno, de nada no; a cambio de hacer apología del feminismo para seguir pervirtiendo las relaciones hombre-mujer. Para eso estos personajes-marionetas han sido ahí puestos por su amo, el gran Satán.

Sin duda que estas alocadas íberas fueron inspiradas por sus hermanas de los colectivos feministas vandálicos FEMEN y PUSSY RIOTS (coños rabiosos), cuyos estragos se sienten en todo el mundo, en especial en Rusia y Ucrania, de donde proceden la mayor parte de las integrantes de esos grupos subversivos, pues la casta parasitaria judía, sus creadores y financiadores, tenía que idear algo para contrarrestar el prometedor y luminoso despuntar de la tradición cristiana ortodoxa tras la caída de la unión soviética.

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Aquí vemos a una de las líderes de esas agrupaciones satánicas lucir con el tatuaje de uno de los símbolos preferidos de la casta parasitaria judía: la escuadra, el compás y el ojo, que representa el ojo que todo lo ve y controla, y también el ojo del culo, pues la sodomía es una de sus prácticas favoritas.


Tendemos una línea para separar la inmunda foto anterior de lo que viene ahora: la canción de homenaje a Ahed Tamimi, heroína de palestina y de toda la humanidad.

¡ ALLAHU AKBAR !

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