Me has hecho mucho mal, cariño…

Eamonn McCormack – Me has hecho mucho mal, cariño.
Adaptado al español – despojosdeoccidente.org

Sí, el amor no es un juego nada sencillo de jugar,
Y Dios sabe que lo intenté largamente.
Oh sí, el amor no es un juego para nada fácil de jugar,
Dios lo sabe, sabe que lo intenté durante mucho tiempo.
Esta mañana me despertó esa persistente
Lluvia irlandesa, y vi tu carta, cariño mío,
En la que decías que te marchabas.

Oh yeeeaahh…

Sí, estuviste y te marchaste,
Mujer preciosa, me has hecho mucho, mucho mal.
Ahora me doy cuenta de que los hombres
Supuestamente no lloran, pero yo lloro.
Sí, estuviste y te marchaste,
Mujer preciosa, me has hecho mucho, mucho
Muchísimo mal… y lloro.
¿Sabes? Aún rezo a Dios para que vueles
De vuelta a mí. Oh sí.

Yeeeaahh… Señor ten compasión…
Sí, linda mujercita, sabes que me has hecho mucho mal.
Me has utilizado, y déjame decirte que aprendí la lección:
Ya no volveré a ser el trampolín de nadie.
Las cosas no salieron como yo pensaba…
Te conseguiste a otro hombre
Mientras conmigo estabas;
No soltaste mi rama
Hasta no haberte agarrado bien a la otra,
Como hacen los monos (o las monas).

Oh yeeeaahh… ten compasión Señor.
Oh yeeeaahh… me has hecho mucho mal, cariño.

COMENTARIO

Se trata de una bella coplilla que nos habla de lo contraproducente de ir saltando de pene en pene, en el caso de ellas, o de alpargate en alpargate, en el caso de ellos, en lo que se refiere a las relaciones sentimentales. Obviamente el festival sexual carruselero en occidente ha evolucionado una barbaridad desde que gracias a la democracia el ser humano se liberó del yugo de la imposición biológica, y ahora da lo mismo que lo mismo da ir de pene en pene para ellos, que de alpargate en alpargate para ellas. Las bendiciones de la modernidad son inconmensurables en lo que se refiere a los disfrutes mundanos desinhibidos tras haber alcanzado la evolución humana unas cotas de progreso ciertamente deslumbrantes hacia la cima de la más absoluta nada que traduce la psicopatía.

El hombre occidental moderno está profundamente enfermo. La realidad es que lo que dicta el sentido común, tal y como en el mundo civilizado saben perfectamente, es que la actitud sexual promiscua y descontrolada es altamente nociva para la salud mental y física de los individuos.

En el ámbito amoroso, sentimental y sexual ocurre lo mismo que con las alpargatas…

alpargatas

Unas buenas alpargatas son siempre muy apreciadas por cualquiera. Hacen una labor encomiable, que es calentarnos los pies e interceder por nosotros ante el suelo, en muchas ocasiones sucio y frío. Todo el mundo sabe que las alpargatas son para un uso individualizado, y todo el mundo se enoja cuando no las encuentra, o ve a otros pies en ellas. Es algo que debería estar penado por ley, que alguien cometiera la irrespetuosidad de apropiarse indebidamente de nuestras queridas amigas y compañeras, las alpargatas. Cuando finalmente llega la hora de licenciarlas y arriba un nuevo par, nos sentimos raros. Extrañamos mucho  nuestras viejas amigas, hasta que nos hacemos a la oquedad y el tacto de las recién llegadas. Después de un largo uso, después del prolongado roce diario, después de no quedar rincones mutuamente ignorados, después de quedar amoldadas como una segunda piel, después de haberse conocido total y profundamente, surgió la complicidad, la intimidad, la sincronía perfecta… y el amor, en definitiva.

Con el amor entre seres humano pasa lo mismo que con el amor que el hombre desarrolla hacia sus viejas alpargatas.


¿Qué es el amor, qué es la PAZ de espíritu que de él se desprende?


Un hombre verdadero, civilizado, libre  y sin contaminar nos lo explica:

“La primera paz, que es la más importante, es la que surge en el interior de las almas de los hombres cuando comprenden su relación, su identidad con el universo y todos sus Poderes, y cuando comprenden que en el centro del universo mora Wakan-Tanka y que este centro en realidad está en todas partes, está en el interior de cada uno de nosotros. Esta es la verdadera Paz y las demás sólo son reflejos de ella. La segunda paz es la que existe entre dos personas, y la tercera es la que se hace entre dos naciones. Pero has de entender sobre todo que nunca puede haber paz entre las naciones si primero no se conoce la verdadera paz que, como he dicho muchas veces, está en el alma de los hombres”

– Alce Negro (lakota oglala)

PD: “Este señor fue uno de aquellos a quienes los europeos fueron a civilizar” (Del facebook de un amigo)

alce1.jpg

Alce Negro (lakota oglala)

El amor, y la paz de espíritu que se instala en los corazones cuando en él moramos, según enseña la tradición primordial de los hombres no deconstruidos en aras de ser construidos de nuevo según los satánicos designios de la modernidad y de la sacrosanta democracia, es la máxima expresión del conocimiento.

¿De qué conocimiento estamos hablando? Está tan devaluado intelectualmente el patético hombre occidental moderno que incluso nos vemos obligados a tratar de explicar que el único conocimiento que merece ser buscado y obtenido es el conocimiento de uno mismo, de nuestra realidad luminosa y eterna que impetuosamente reluce, tras el abandono de los resortes que erigen la fantasmagórica ilusión del pequeño “yo” personal. El Wakan-Tanka, el gran espíritu que mora en el corazón de los hombres. Cuando esa realidad es comprendida y actualizada internamente, todo se manifiesta por lo que es, y no por lo que aparenta: todo deviene en luminosidad irradiada de la fuente de las luces primigenias.

La consecuencia de dicho conocimiento es la del amor, la de la paz, la de la dicha perpetua en toda circunstancia, favorable o adversa; la armonía, la plenitud y la vida eterna. En definitiva todo aquello que cualifica al espacio abierto y luminosamente claro, emergente tras el desgajamiento de aquello en lo que la ilusoriedad del “ego” se enraíza. En este sentido, huelga decir, que todo apetito egocentrista es un velo que nos ensombrece la realidad eterna de lo que somos en nuestro fuero más íntimo, pues con ello se refuerza el influjo sombrío de la ilusión en detrimento de las luces imperecederas que moran adentro de sus apariencias.

El resto de formas del amor, no son más que relativas, y ciertamente estériles si es que antes no nos hemos establecido en el amor eterno y verdadero. Es por ello que el hombre occidental moderno que la democracia ha parido está tan profundamente enfermo y degenerado, a todos los niveles, pues sólo busca el amor desde la perspectiva del “ego”, esto es: desde la óptica del placer, de la excitación, de la emoción y de la sensación del momento. Como consecuencia jamás conocerá lo que es el amor, ni siquiera en su ámbito relativo, por más que folle mucho, pues precisamente lo que el amor requiere es de ausencia de “ego”, es decir, de desprendimiento. Siendo las parejas que erigen su relación en torno al amor desprendido las únicas que duran, las únicas que verdaderamente triunfan.

amor canto.jpg

Te seguiré cantando, aquí y tras el velo que inmimente ya se levanta. A Tí, de que quien las huries obtienen prestada su belleza. Mi ojo fijo está en tu resplandor y nada se interpone entre nosotros. Lo que que no eres Tú, mi amada eterna, yace a tus pies derrotado y muerto.

*

Eamonn McCormack – Me has hecho mucho mal, cariño – youTube.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s