Un canto a la fugacidad de la vida mediante ocho comparaciones.

60 cantos de milarepa (n. 10)
Adaptación al español, despojosdeoccidente.org

Con la llegada del otoño, Milarepa decidió abandonar Lowo de arriba, donde había estado hablándole a las gentes del Dharma (las enseñanzas acerca de la realidad primera y última) durante el verano, e ir a la montaña nevada Di Se. Sus benefactores le dieron una fiesta de despedida, rodeándole y haciéndole ofrendas y postraciones. Dijeron: “Por favor, se amable y ofrécenos a nosotros, tus estudiantes, algunas instrucciones y consejos finales”. Jetsun Milarepa, entonces, enfatizó la transitoriedad de todos los seres, exhortándoles a practicar el Dharma con seriedad.

Y así cantó Milarepa:

Un canto a la fugacidad de la vida mediante ocho comparaciones.

Estudiantes llenos de fe aquí reunidos, pregúntense:
“¿He practicado el Dharma con seriedad y sinceridad?
¿Ha surgido una profunda fe en mi corazón?”
Aquel que desee practicar el Dharma y obtener
Una fe inquebrantable, que escuche esta exposición
Acerca de las verdades relativas al mundo
Y que medite bien en su significado.
Escuchad estas parábolas y metáforas:

Una pintura en oro,
Flores de azul turquesa,
Inundaciones desde arriba del valle,
El cultivo de arroz abajo en el valle,
Abundancia de seda,
Una joya de gran valor,
La luna creciente
Y un precioso hijo.
Estos son los ocho ejemplos que os propongo.

Nadie ha cantado antes estas espontáneas palabras
Que surgen del corazón.
Nadie puede comprender su significado
Si hasta el final no las escucha.

La pintura en polvo de oro es destruida (para recuperar el oro)
Una vez que es completada, quedando así desvanecida.
Esto muestra la naturaleza ilusoria de los seres,
Esto muestra la naturaleza efímera de todas las cosas.
Piensa en ello para practicar correctamente el Dharma.

Las preciosas flores azul turquesa son destruidas
Durante las heladas.
Esto muestra la naturaleza ilusoria de los seres,
Esto muestra la naturaleza efímera de todas las cosas.
Piensa en ello para practicar correctamente el Dharma.

La inundación arremete con fiereza
Desde arriba del valle; pero luego se amansa
Al debilitarse abajo en la llanura.
Esto muestra la naturaleza ilusoria de los seres,
Esto muestra la naturaleza efímera de todas las cosas.
Piensa en ello para practicar correctamente el Dharma.

Cuando el arroz crece abajo en el valle
Por la hoz es cosechado sin demora.
Esto muestra la naturaleza ilusoria de los seres,
Esto muestra la naturaleza efímera de todas las cosas.
Piensa en ello para practicar correctamente el Dharma.

La elegante ropa de seda
Con suma facilidad es cortada por el cuchillo.
Esto muestra la naturaleza ilusoria de los seres,
Esto muestra la naturaleza efímera de todas las cosas.
Piensa en ello para practicar correctamente el Dharma.

Esa valiosa joya que tanto aprecias
Pronto pasará a manos de otras personas.
Esto muestra la naturaleza ilusoria de los seres,
Esto muestra la naturaleza efímera de todas las cosas.
Piensa en ello para practicar correctamente el Dharma.

Los mortecinos rayos de luz de la luna
Pronto desaparecerán, quedando desvanecidos.
Esto muestra la naturaleza ilusoria de los seres,
Esto muestra la naturaleza efímera de todas las cosas.
Piensa en ello para practicar correctamente el Dharma.

Un precioso hijo ha nacido,
Pronto se irá y lo perderéis de vista.
Esto muestra la naturaleza ilusoria de los seres,
Esto muestra la naturaleza efímera de todas las cosas.
Piensa en ello para practicar correctamente el Dharma.

Estos son los ocho ejemplos que canto para vosotros.
Espero que los recordéis y que pongáis en práctica
Las enseñanzas que de ellos emanan.
Los asuntos y las ocupaciones siempre están presentes,
Así que tomad un respiro, descansad,
Y practicad ahora el Dharma.
Si pensáis que mañana será el momento de practicar,
De repente descubriréis que la vida se ha esfumado.
¿Quién puede saber cuándo vendrá la muerte?

Pensad siempre en esto,
Y consagraos a la práctica sincera del Dharma.

COMENTARIO

Quizás no debiéramos comentar nada al respecto, puede que nuestro amado Milarepa, desde su cueva en donde se asomó  a la deslumbrante visión de la verdad primera y última,  nos recrimine por ello, o puede que simplemente se ría de nuestras dudas al respecto; nos inclinamos más por esta segunda posibilidad. La mente, la consciencia, del maestro y del discípulo no están separadas, y si la motivación que mueve cualquier proceder es el bien… todo está OK.

Todas las manifestaciones de este mundo efímero sujeto al cambio y a la decrepitud permanente, las agradables y las desagradables, no son más que luminosidad irradiada de la fuente de las luces primigenias, eternamente imperecederas, que tras el desarraigo de la ilusión sobre la que se vertebran las fantasmagóricas apariciones del “yo” personal, – que a modo de velo nos ensombrece la visión de sus resplandores ocultos – , se evidencia.

Sin embargo, lo que el paupérrimo hombre occidental moderno infiere de estos cantos a la Verdad es otra cosa. Lo que entienden es que, puesto que esto se acaba, puesto que no somos nadie, puesto que la vida son tres días y ya hemos vivido dos y medio, entonces, disfrutemos a tope mientras se pueda, mientras el cuerpo aguante, mientras las oquedades y los colgajos del placer sigan en su sitio y funcionando, aunque sea a trompicones. ¡Lamentable!

Lo que los hombres verdaderos, los sujetos a la tradición primordial,  enseñan es que la consciencia es un flujo continuo y eterno de luces, sobre las cuales las consciencias temporales se depositan, con el único propósito de realizar, actualizar y gozar de ellas, tras llegar a la comprensión, a nivel del corazón, de que la única realidad es la Suya, la de Layla engalanada de luceros; siendo todo lo demás relativo, y por tanto no gozando de más realidad que la realidad que puedan tener los sueños.

Y tras la muerte, tras ese velo que se retira, las consciencias se perpetúan sobre ese mismo lecho de luces, pero radiantes o ensombrecidas, según si lo que se cultivó en vida fue la virtud desenrraizadora de los anclajes del pequeño “yo” personal, o por el contrario, se fomentó lo que lo afianza y engrandece, en detrimento de sus luces ocultas.

bella velo2

En algún lugar del mundo civilizado y libre, muy lejos de los estragos del incivilizado occidente.

*

Todo el mérito le corresponde a Ella.

Presos estamos de Su belleza.

De nuestro ojo se desprendió el mundo

Y libremente ahora Sus planicies sobrevuela.

*

60 cantos de Milarepa (Índice)

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s