Aclarando los conceptos fundamentales y fundacionales de una buena y feliz vida.

Vivimos en la era de la ignorancia generalizada, ¿cómo lo sabemos? Lo sabemos porque hemos estudiado la tradición primordial pergeñadora de civilizaciones, y sus enseñanzas nos dicen que cuando el predominio corresponde a lo que predomina en el mundo moderno, es porque se ha llegado a la sima de la involución humana, caracterizada por la ignorancia, la fealdad, la inmoralidad, la amoralidad, el ateísmo, la violencia, la egolatría y el hedonismo exacerbado.

Como nosotros no hemos sido deconstruidos y construidos de nuevo en los satánicos convencionalismos que han sumido al hombre moderno en la podredumbre de su fatal extravío, estamos en condiciones de ofrecer definiciones certeras de conceptos básicos hoy en día completamente olvidados o malinterpretados. Tenemos autoridad para ello, la autoridad que se desprende de nuestra humanidad sin contaminar.

A continuación exponemos la definición veraz, según el sano juicio y la tradición, de dichos conceptos, en contraposición a lo que entiende de ellos el ganado humano, en las sociedades que el incivilizado occidente democrático ha parido.

¿Qué es la vida?

La vida, según la tradición primordial de los hombres verídicos, es un desgarro. De la fuente de las luces primigenias se desbordaron sus resplandores, quedando enfriadas y solidificadas por el alejamiento de los soles que las alumbran; estableciéndose así la vida dual, esta vida separada, al margen de la vida verdadera y eterna.

La vida según el hombre occidental moderno es una especie de error fatal que nunca debió de existir, una casualidad del azar cósmico, inoportuna y desgraciada, pues no acarrea más que dolor y sufrimiento, además de ser un obstáculo para que la naturaleza y los animales, los insectos, las cucarachas y las arañas vivan felizmente, sin miedo al hombre. Como esto es así, el hombre occidental se limita a buscar el placer inmediato, básicamente mediante el sexo, antes de que la decrepitud del cuerpo le impida seguir disfrutando.

¿Qué es la muerte?

La muerte, según la tradición primordial, es un despertar; el despertar del fatídico sueño de la vida.

La muerte, según el patético hombre moderno occidental, es algo que da mucho miedo.

¿Qué es la consciencia?

La consciencia es, según los hombres juiciosos, el espejo de las luces primigenias.

La consciencia, según el ganado humano, es algo incógnito: no sabe lo que es, no sabe cómo surge, no sabe cómo se desenvuelve, no sabe cómo se desvanece, ni sabe como emerge de nuevo tras quedar desfallecida. No sabe nada de ella.

¿Qué es la enfermedad?

La enfermedad, cualquier enfermedad, según las gentes cuerdas, es un síntoma de que nos hemos alejado de las luces, de nuestra realidad luminosa y eterna.

La enfermedad según el patético hombre moderno es algo que produce dolor y sufrimiento, que hay que evitar a toda costa, aunque sea atiborrándose de drogas legales para enmascararla y no sentir sus efectos, gracias al sopor que provocan, gracias a la inconsciencia inducida.

¿Qué es el amor?

El amor, según los hombres dignos, es la máxima expresión del conocimiento de uno mismo, vehiculado por el descubrimiento de que somos una luminosa espaciosidad abierta,  sin obstruir y no condicionada, que al velo de lo creado subyace.

El amor según el paupérrimo hombre moderno, sobretodo en occidente,  es una emoción excitante, que tal y como viene se va; que tal y como viene se transforma en su opuesto, el odio.

¿Qué es la virtud?

La virtud, según las gentes de sanas entendederas, es todo aquello que propicia el descubrimiento del amor.

La virtud, según el decadente hombre moderno, es algo detestable que imposibilita el disfrute de la vida.

¿Qué es el pudor?

El pudor, según las enseñanzas verdaderas, es una virtud.

El pudor, según reza el hombre moderno, es un defecto del carácter que hay que desenraizar, por ser propio de personas mojigatas o tontas.

¿Qué es el honor?

El honor, según las enseñanzas verdaderas, es una virtud.

El honor, según reza el hombre moderno, es un defecto del carácter que hay que desenraizar, por ser propio de personas que no han evolucionado.

¿Qué es la generosidad?

La generosidad, según las enseñanzas verdaderas, es una virtud.

La generosidad, según reza el hombre moderno, es un defecto del carácter que hay que desenraizar, por ser propio de personas débiles o tontas.

¿Qué es la bondad?

La bondad, según las enseñanzas verdaderas, es una virtud.

La bondad, según reza el hombre moderno, es un defecto del carácter que hay que desenraizar, por ser propio de personas débiles o tontas.

¿Qué es la fe en Dios?

La fe en Dios, según las enseñanzas verdaderas, es una virtud.

La fe en Dios, según reza el hombre moderno, es un defecto del carácter que hay que desenraizar, por ser propio de personas débiles o tontas.

¿Qué es la sabiduría?

La sabiduría, según las gentes asentadas en la verdad, es lo que queda tras quedar derruida la falsedad de la creencia en un “yo” autónomo, independiente y separado, que se perpetúa en la ilusoriedad del tiempo.

La sabiduría, según reza el engendro del hombre moderno, es la mera acumulación de datos y de todo tipo de diplomas oficiales que acrediten su ignorancia supina.

¿Qué es la inteligencia?

La  inteligencia, según las personas sanas, es la facultad de discernir lo verdadero de lo falso.

La inteligencia, según el enfermizo hombre moderno, es la facultad de resolver sudokus en muy poco tiempo.

¿Qué es la verdad?

La verdad, según las gentes del amor, es Allah, el Uno-Único, el hacedor eterno.

La verdad, según las gentes del hedonismo, es “mi verdad”, es cualquier cosa que le dé por creer: por ejemplo, que venimos del mono por un caprichoso azar evolutivo.

¿Qué es la mentira?

La mentira, según las gentes absortas en las luces, es todo aquello que no es Allah, el Uno-Único, el hacedor eterno.

La mentira, según las degradadas mentes occidentales, es todo aquello que no es “mi verdad”, es cualquier cosa que le dé por no creer: por ejemplo, que la Inteligencia Creadora dispuso este mundo de manera magnífica, para que el ser humano jugara al descubrimiento y al desenvolvimiento de sus luces ocultas.

belleza1.jpg

Todo el mérito le corresponde a Ella.

No tenemos voluntad propia

Al quedar completamente subyugados a su belleza,

Que incomparable a nuestro ojo reluce.

Bendícenos con tu amorosa presencia,

Noble y orgullosa hija

De la mujer primigenia.

Bendícenos con tu presencia.

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