Poema de muerte (9)

Poema de muerte – samurai-archives.com
Adaptación al español – despojosdeoccidente.org

Uesugi Kenshin, 1530-1578.

Incluso una prospera y larga vida
Se asemeja a una simple taza de sake.
Una vida de cuarenta y nueve años
Pasa en un suspiro;
No sé lo que es la vida, no sé lo que es la muerte.
Año tras año, todo no es más que un sueño.
Tanto el cielo como el infierno quedaron atrás,
Y ahora me paro en el amanecer iluminado
Por la luna, libre de las nubes del apego.

Comentario:

Nos propusimos adaptar al castellano nueve poemas de muerte de la tradición japonesa, y hemos culminado hoy nuestra inicial intención. Ha sido posible gracias a nuestra amada eterna, Salma, que de luces se engalana a ojos de sus más fervientes y apasionados enamorados. Ella reluce siempre radiante para el que solo para Ella ojos tiene. Ella hace despuntar las imperecederas luces cuando todo se derrumba, de modo que sus amantes llegan a conocerla fielmente, tal cual Ella es, desde la eternidad sin principio ni fin, haciendo que toda la creación brille por lo que es, y no por lo que aparenta. La vida y la muerte quedaron atrás, el sufrimiento y el gozo fueron ya desterrados hace largo tiempo, y solo quedas Tú, Amada mía, solo Tú… solo Tú has quedado.

A bordo de la nave de mi amor los cielos de Tus bondades surco. Acógeme cuando todo se derrumbe, acógeme Amada mía. De Ti no espero sino lo mejor.

belleza2

Un cuadro de Isabel Guerra, monja cisterciense española; la pintora de la luz y de la belleza.

Todo el mérito le corresponde a Ella.

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