¿Educación o adoctrinamiento?

europapress.es  29-sep-2019
Joumana Haddad, activista libanesa: “Las mujeres árabes llevan hiyab porque les han lavado el cerebro”
La periodista y activista libanesa Joumana Haddad ha asegurado que el concepto de feminismo islámico “es una contradicción” porque, en su opinión, los valores y el objetivo de esta lucha “son universales” y no pueden existir dentro de las religiones, por lo que ha argumentado que las mujeres árabes que llevan hiyab o burka lo hacen “porque han sufrido un lavado de cerebro”.

*

Comentando este despojo:

Joumana Haddad es una mujer (u hombre, o trans, o fluid-gender, etc, ya que no sabemos con qué genero se identifica), atea, empoderada, activista, feminista y sumamente estúpida. Por el hecho de ser libanesa (no sabemos si árabe) parece ser que se arroga la autoridad para hablar en representación de todas las mujeres árabes en general. Nos dice esta feminista que las árabes llevan hiyab porque están adoctrinadas en los valores religiosos tradicionales, lo cual es visto por esta ignorante como una opresión esclavizante.

¿Con cuantas mujeres árabes que usan el velo ha hablado esta activista para saber por qué se cubren? ¿Con cuantas mujeres árabes con hiyab ha dialogado Joumana Haddad  para discutir su punto de vista de que son víctimas del adoctrinamiento religioso por lucir pudorosa y dignamente ante el mundo?

RESPUESTA: con ninguna, pues el discurso feminista resuena absolutamente disparatado en el mundo civilizado, y sus activistas son tomadas por locas, o bien por instrumentos del maligno para la propagación de la inmundicia que a occidente ha arrasado. Por eso tienen que venir a occidente a dar sus charlas y conferencias; y para conceder entrevistas, como la que estamos analizando aquí, realizada en Mallorca (España) por EuropaPRESS.

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Joumana Haddad, activista, feminista y experta en empoderamiento, es decir, en cómo autodestruirse. Creemos que es un transgénero (un hombre disfrazado de mujer)

Nosotros, por el contrario, antes de quedar recluidos en nuestro zulo al resguardo de la apestosa modernidad, sí que hemos convivido y dialogado con mujeres con vergüenza, con velo y sin velo, para saber por qué se cubren o no se cubren; de modo que estamos en condiciones para hablar de ello con conocimiento de causa, y no con fines torticeros como hace la activista feminista Joumana Haddad.

¿Educación o adoctrinamiento?

“Adoctrinamiento” y “educación” son dos conceptos cuyo significado varía según se trate de la cosmovisión atea y hedonista imperante en occidente, y la cosmovisión trascendente predominante en el mundo islámico o allí donde aún pervive el espíritu de la tradición, esto es: el mundo civilizado.

Según los hombres de sano juicio, “educación” es aquello que se transmite de generación en generación con vistas a que el ser humano pueda desplegar todo su potencial oculto, y vivir una vida plena y dichosa en la consciencia de que de la fuente de las luces primigenias y eternas no estamos separados. Pueden dejar abajo en los comentarios, si lo desean, su propia definición de “educación”. Gracias.

El adoctrinamiento, según la tradición primordial de los hombres verdaderos, es la propagación del saber estéril e inútil con vistas al conocimiento de uno mismo, esto es, con vistas al descubrimiento de que, más allá de la apariencia de lo múltiple, todos somos UNO. “Todos somos uno” no significa que todos somos iguales, como preconiza la doctrina feminista y de género, sino que la realidad del mundo fenoménico sujeto al cambio y a la degradación permanente es solo relativa, y no absoluta, es decir: parcial, aparente, inconsistente, irreal, inexistente e ilusoria, como la realidad que tienen los sueños.


Para el mundo incivilizado (occidente), la educación es la mera trasmisión de datos, sin hacer consideraciones metafísicas, o sea, la educación en occidente es un puro adoctrinamiento en la cosmovisión atea e intrascendente de la vida.


Una parte inseparable e indiferenciable de esta definición de “educación” según el sentido común que acabamos de dar es la “virtud”. Por virtud se entiende todas aquellas actitudes vitales que conllevan un debilitamiento del ego, y por consiguiente un fortalecimiento de la consciencia de las luces eternas que todo lo sustentan y que todo lo alumbran. El pudor se considera una noble virtud, así es considerado por todas las tradiciones espirituales, del pasado y las actuales, pergeñadoras de civilizaciones. Y dentro del pudor está el vestir con decoro, lo cual, según el criterio de muchísimas mujeres musulmanas (y de otras tradiciones) incluye el cubrirse la cabeza, dejando la cara descubierta. Esta es la principal razón por la que las mujeres del mundo civilizado se cubren, por una cuestión de pudor, honor, dignidad y amor propio.

En el caso específico del Islam, la última vía revelada hacia el desenvolvimiento de las luces constreñidas por los egos, el Corán es muy claro en lo que concierne al vestir, tanto en ellos como en ellas, de forma pudorosa, y aunque no especifica los metros de tela a usar, y ni siquiera menciona taparse la cabeza, cuando descendieron los versículo que versaban de esa temática muchas mujeres musulmanas coetáneas al profeta Muhammad entendieron que el vestir pudoroso incluía el cabello, por lo que corrieron a sus casas en busca de velos con los que cubrirse y así distinguirse de las idólatras, que solían lucir mucha pechera fuera. Por supuesto, el vestir pudoroso no tiene por qué incluir el pelo de las féminas, y así lo entienden con toda lógica y razón muchas musulmanas. Finalmente está la opción, minoritaria, de usar el velo integral de pies a cabeza, lo cual es una decisión completamente respetable y apropiada para la mujer que así lo estime conveniente.

Las tres posibilidades: el hiyab estándar que cubre el cabello, el velo integral de pies a cabeza, y la ausencia de velo, son tres opciones islámicas, siempre y cuando la norma básica del pudor esté presente en la indumentaria; y solo atañe a la mujer musulmana decidirse por una u otra. A este respecto cabe decir que de nada sirve ir velada de cabeza si el resto del cuerpo queda expuesto al mundo, como por desgracia ocurre con algunas musulmanas presas de lo que se viene a denominar el “hiyab fashion”, las cuales se velan el cabello pero sin embargo lucen al exterior sus prominentes formas femeninas con total desvergüenza.

A modo de ejemplo gráfico para ilustrar lo que queremos decir compartimos aquí estas imágenes:

Mujeres con vergüenza, vistiendo al estilo islámico:

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***

Mujeres sin vergüenza, vistiendo al estilo anti-islámico:

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*

Vemos pues como hay dos formas de vestir, indisociadas a la forma de proceder en la vida, una acorde a la noble virtud del pudor que lo que hace es facilitar la introspección, el desarrollo interior, la modestia, la humildad, la sencillez y el cultivo del honor, de la dignidad y del amor propio: la forma islámica de vestir y de proceder. Y luego tenemos la manera de presentarse ante el mundo de forma indecorosa e impúdica, que lo que hace es propiciar la vanidad, el engreimiento, el orgullo, el endiosamiento, la egolatría, el narcisismo y el gusto por la superficialidad: la forma de vestir y de proceder antiislámica.

En cuanto a las tres formas islámicas de vestir, nuestra preferencia personal es el velo integral y el velo estándar, pues es algo que va indisociado a la identidad musulmana, de modo que cada vez que vemos una mujer por la calle lucir así nos da un vuelco el corazón de pura alegría, pues se trata indubitablemente de una mujer creyente en Dios y con nobleza. La forma islámica de vestir sin velo también nos gusta mucho, por supuesto, ya que con independencia que de se trate de una musulmana o no, sin duda la que luce así ha de un ser humano decente y como Dios manda.

En occidente también hay mujeres que se velan la cabeza, pero sus motivos difieren de las causas que llevan a la mujer civilizada a cubrirse. En occidente la mujer se cubre la cabeza por dos razones:

  1. Para lucir estrafalariamente a modo de distintivo social pudiente en las bodas, en los bautizos y en las comuniones.
  2. Para tapar la fealdad de la calvicie tras exponerse a la crueldad de los tratamientos de radioterapia y de quimioterapia que, según cree el hombre moderno, curan el cáncer. No, el cáncer no se cura gracias a esos tratamientos del demonio, sino que se cura a pesar de ellos.

La  activista y experta en empoderamiento feminista, Joumana Haddad, puede seguir pontificando y esparciendo su apestosa ideología en las universidades y foros de debate occidentales lo que le venga en gana; en todo mundo civilizado, o sea, el mundo islámico y allí donde pervive aún el espíritu de la tradición, nadie se la toma en serio y es motivo de lástima más que otra cosa. Las mujeres musulmanas seguirán usando el hiyab a discreción, según les venga en gana, y seguirán vistiendo pudorosamente, pues han recibido una educación magnífica basada en los nobles y trascendentes valores del Libro Sagrado: El Corán.

Pero, en el incivilizado occidente, ¿qué educación están recibiendo nuestros jóvenes? ¿Están siendo educados, o adoctrinados? Preguntas inquietantes, sin duda. Por lo que se está cosechando, tras décadas de estragos democráticos, creemos que no se educa, sino todo lo contrario, que se maleduca y se adoctrina en los designios del maligno, el cual tiene cogidos, a la mayoría de ellos, por el flequillo.

14 ¿Acaso no sabe que Allah ve?
15 ¡Pero no! Si no cesa, le arrastraremos por el flequillo,
16 un flequillo embustero y equivocado.
17 ¡Que llame a sus secuaces!
18 ¡Nosotros llamaremos a los Guardianes del Fuego!
19 ¡Pero no! No le obedezcas: póstrate y acércate.

Corán 96, al-alaq

*

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Esta es una imagen deleznable para la mentalidad de la mujer empoderada, moderna, feminista, atea y hedonista que impunemente campa a sus anchas en todo occidente. Sin embargo, en el mundo civilizado, esto es, en el mundo islámico, es la imagen de la cordura. A los niños musulmanes se les educa en la nobleza, en la generosidad, en el amor, en la virtud, en el honor, en la honestidad, en la humildad, en la modestia, en el pudor y en la consciencia de Dios. Incluso muchos son los niños que llegan a memorizar el Libro Sagrado al completo.

Pero aquí, en las podridas sociedades occidentales, ¿qué se les enseña a los jóvenes? ¿Qué memorizan? Ya no memorizan ni las tablas de multiplicar, pues para eso están las calculadoras. A los niños occidentales no se les educa, sino que se les adoctrina a cómo convertirse en unos engendros de seres humanos, sin consciencia luminosa trascendente, sin valores, sin nobleza, sin respeto, sin pudor y sin vergüenza, de modo que sus vidas de adultos giran únicamente en torno a la satisfacción del placer sin trabas, una vez liberados de la encorsetada moral tradicional según dicta el sentido común y los verdaderos hombres. De esta forma se garantiza la proliferación de sociedades enfermizas y hedonistas, y en consecuencia altamente maleables al gusto de las élites judías pergeñadoras de todo ese mal de diseño que para el consumo masivo del ganado humano han ideado.

“Enviaremos a sus mujeres en contra de sus hombres y así destruiremos la fuerza de sus familias.”

—Helen Cohen, feminista judía

*

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Todo el mérito le corresponde a Ella

Comentarios

One comment on “¿Educación o adoctrinamiento?”
  1. La lucha será atroz. Jamás nos rendiremos, jamás deconstruiremos nuestra humanidad en pos de la proliferación del infrahumano común que impunemente recorre a sus anchas todo occidente.

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