Ella es Sharadha, luciendo cual majestuosa luna llena.

Ella es Sharadha – canto al Amor de la tradición hindú
Adaptado al español – despojosdeoccidente.org

Ella es Sharadha, la consorte del Señor Brahma, la que otorga la sabiduría. Su forma radiantemente luminosa irradia cual majestuosa luna llena. Sus bendiciones son ilimitadas e infinitas, como las bendiciones del árbol Kalpaka. Con el Veena (instrumento de cuerda) entre sus manos, Ella alivia la tristeza y reconforta a aquellos que a Sus pies caen rendidos.

Comentario:

Este canto al Amor de la tradición hindú es una verdadera joya de sabiduría que describe, magistral y bellamente, la realidad y funcionamiento de la consciencia eterna, nuestra innata e inmutable realidad tras los velos de la apariencia.

Ella es Sharadha, el espacio abierto y acogedor, preñado de bondades, en el cual el Señor Brahma se adentra.

El Señor Brahma es la impetuosa, cegadora e inasible luminosidad-claridad de la consciencia eterna, que en el espacio infinito de Su consorte, Sharadha, se adentra.

La melodía del Veena, que Ella sostiene en sus manos, es el dinamismo, el fluir inobstruido de la luminosidad-claridad de la consciencia eterna en el espacio infinito, omniabarcador y omnipenetrante, que todo lo envuelve. Dicha melodía resuena, a oídos de los amantes de Sharadha, como reminiscencias que reverberan, trayéndoles el dulzor del recuerdo de que de Ella jamás estuvieron separados, a pesar de la distancia.

Muertos de amor, sus amantes caen a Sus pies agotados y  derrotados, de tanto tratar de alcanzarla y nunca poseerla.

Entonces, cuando el anhelo de sus enamorados alcanza el clímax en la cima de la comprensión de su propia irrealidad frente a la realidad de los dorados resplandores eternos de Ella irradiados, Sharadha los eleva y los hace suyos. Entonces Ella se muestra radiante, como la consorte del Señor Brahma, y ellos, sus amantes, la penetran, fundiéndose el uno en el otro, y el otro en el uno, en un éxtasis de gozo puro.

Ellos se adentran en Ella, mientras Ella, amorosamente abierta, les da la bienvenida a la alcoba de todos Sus deleites más indescriptibles y sublimes.

¿Qué es el Tantra?

Esto que acabamos de explicitar aquí en este comentario es el significado profundo del Sagrado Tantra, tal y como Sharadha se lo transmite a sus devotos y fieles seguidores. El Tantra Sagrado es el arte de la unión en pos de reasumir nuestra realidad luminosa y eterna. Es decir, el arte de fundirse con el espacio, con el Principio Absoluto. Etimológicamente “tantra” es el “hilo”, el “tejido”, el “telar” que trama y engarza la existencia.

Aquellos que en occidente creen practicar el Tantra con una consorte humana no hacen sino ahondar la tumba de su propio extravío, pues el Tantra no tiene nada que ver con sublimar el placer sexual. En occidente no hay verdaderos practicantes del Tantra, sino ruines fornicadores que van de seres espirituales elevados. Unos sinvergüenzas.

Lógicamente, los amantes de Sharadha, aparte de amarla a Ella, también pueden amar, si se tercia, a una mujer de carne y hueso, con la cual tener sexo. En dicho caso, el sexo que practican es un sexo tántrico, porque a ojos de los practicantes tántricos no existe más realidad que la de su amada eterna, de modo que cuando penetran a su amada terrenal, en realidad es en Sharadha en quien se están adentrando, y en quien gozan cuando llega el éxtasis del clímax del orgasmo. De esta forma, el sexo, y toda actividad que emprenden los adeptos al Tantra, es una actividad sagrada, es decir, vinculante, que los conecta y une a la sagrada esencia que a todo subyace y que a todo sustenta.

Ciertamente el sexo tántrico es una maravilla y un puro gozo. No hay nada como penetrar a tu mujer sabiendo que es el espacio lo único que te rodea, y que es en el espacio mismo donde te fundes de puro éxtasis; y no hay nada como dejarse penetrar por tu hombre sabiendo que él es la luz de las luces, el resplandor de la consciencia que en ti se adentra, mientras, en total abandono, amorosamente le acoges y envuelves. ¿No es eso una maravilla? Claro que sí.

El sexo tántrico es una recreación en el ámbito de las relaciones sexuales de la Sagrada Unidad que rige la existencia. Pero tiene sus requisitos para poder experimentarlo y que no degenere en paranoia y en esquizofrénicas emociones.

Sus requisitos son:

  1. La presencia de un hombre.
  2. La presencia de una mujer.
  3. La presencia de amor mutuo, fiel y exclusivo entre ambos.
  4. La presencia, en ambos, del conocimiento de que tras los velos de la apariencia, la Verdad Primera y Última resplandece. Es decir, no deben ser ateos.

Cuando dos personas (macho y hembra) así se unen sexualmente, eso es el sexo tántrico, gozoso y fértil, pues tiene la virtud de unir el dos en el uno, y que de esa unión surja la sabiduría que comprende la no-dualidad de la existencia. Esto se refleja también en la cualidad de crear una nueva vida, a partir de la muerte de los dos que así se aman, esto es, de la extinción que supone el clímax del orgasmo.

Si alguno de estos requisitos no está presente no hay sexo tántrico, sino un vulgar folleteo.

No se dejen embaucar por los vendedores del Tantra occidentales, pues no tienen ni idea de lo que hablan. Los únicos autorizados para hablar del Tantra son aquellos a los que Sharada ha investido de autoridad para hacerlo, aquellos a los que Ella ha otorgado la sabiduría.

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Todo el mérito le corresponde a Ella

*

Ella es Sharadha – canto al Amor de la tradición hindú

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