Un día subiré a ese tren y volaré alto.

Un día subiré a ese tren – Elizabeth Cotten

Adaptado al español –  despojosdeoccidente.org

Tren de carga, tren de carga, corre rápido.
Tren de carga, tren de carga, corre muy rápido.
Por favor no digáis a nadie en qué tren voy
Y así no sabrán la ruta que sigo.

Cuando esté muerta y enterrada en mi tumba
Dejaré de anhelar poder gozar de una buena y feliz vida.
Colocad piedras en mi cabeza y a mis pies
Y decidles a todos que me he ido a dormir.

Cuando muera, oh, enterradme profundamente,
Abajo, al final de la antigua calle Chestnut,
Y así podré escuchar a ese viejo tren número nueve
Mientras viene hacia mí rodando.

Tren de carga, tren de carga, corre rápido.
Tren de carga, tren de carga, corre muy rápido.
Por favor no digáis a nadie en qué tren voy
Y así no sabrán la ruta que sigo;
Así nadie sabrá que un día me fui
Para poder volar alto.

Comentario:

Un día nos iremos y volaremos alto, subiremos al tren de la muerte y todo lo dejaremos atrás hasta quedar relegado a un mero vestigio, a un tenue recuerdo que se difumina, a un sutil rastro que se pierde y se va desvaneciendo en el recuerdo de que una vez creímos soñar estar vivos representando una trágica comedia.

Un día nos iremos y volaremos alto, subiremos a ese tren, el tren de la muerte que no es tal, sino la puerta de acceso a la verdadera vida, en la que hollaremos nuestra auténtica naturaleza luminosa y eterna, nuestra verdadera esencia en la consciencia inobstruida tras el desamarre de los anclajes de los impostados egos.

Un día nos iremos y volaremos alto, subiremos a ese tren, el tren de la vida eterna tras el desenvolvimiento de las imperecederas luces no nacidas y no muertas.

Un día nos iremos y volaremos alto, subiremos a ese tren y nos iremos para siempre; y mientras aquí quedan las sombras del recuerdo de lo que antaño creímos ser, nosotros surcaremos el cielo abierto a bordo de los inmaculados y cegadores resplandores de los soles de la presencia Una y Única.

Un día nos iremos y volaremos alto, subiremos a ese tren y volaremos alto para no volver a echar ya jamás de menos vivir una buena, apacible y dichosa vida, pues habremos reasumido la luz de nuestra esencia, al igual que las olas reasumen su agua quedando al océano fundidas.

Un día nos iremos y volaremos alto, subiremos a ese tren… y allí estará Ella, allí estará Ella, allí estará Ella… esperándonos, aguardando nuestra llegada, tierna y amorosamente abierta.

Ella 1.png

Dedicado a Ella

*

Un día subiré a ese tren – Elizabeth Cotten

 

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