Buenas noches Irene, te veré en mis sueños…

Buenas noches Irene – John Hurt

Adaptado al español – despojosdeoccidente.org

Buenas noches, Irene,
Buenas noches, Irene.
Te veré en mis sueños.

Irene a veces vive en el campo,
Y a veces vive en la ciudad.
A Irene a veces se le ocurren ideas,
Como saltar al río para ahogarse
Y olvidarse de todo.

Irene, buenas noches,
Irene, buenas noches,
Buenas noches, Irene,
Te veré en mis sueños.

Deja de perder el tiempo, Irene,
Deja de dar tumbos por ahí,
Deja ya de estar fuera toda la noche.
Vuelve a casa, con tu esposo y tu familia,
Y quédate junto al fuego resplandeciente.

Buenas noches, Irene, buenas noches…
Te veré en mis sueños.

Comentario:

Irene es una mujer moderna, empoderada, atea y feminista que casi nunca está en casa, pues siempre anda de parranda; Irene es un caso perdido y ya no levantará cabeza. Al haber tenido la mala fortuna de nacer en el incivilizado y democrático occidente, desde pequeña se empapó del malsano ambiente cultural imperante en la sociedad, por lo que su vida gira exclusivamente en torno al desempeño del placer mundano en todas sus más variopintas facetas. Como buena representante de la podrida juventud occidental (Irene tiene 20 años), ella desde bien temprano empezó a desarrollar el gusto por no estudiar ni leer, más allá de lo que estaba obligada por imperativo del adoctrinamiento al que todos, en el sistema educativo satánico de occidente, están sometidos.

Entre otras barbaridades a Irene se le enseñó en el colegio a creer en la superstición del ateísmo, es decir, que el hombre viene del chimpancé por una evolución azarosa. A su vez, los simios también surgieron por el azar evolutivo, esta vez de una especie de lagartos trepadores; estos lagartos proceden, por supuesto, también debido a la casualidad, de los sapos y las culebras acuáticas, los cuales vienen de amebas oceánicas, y las cuales vienen, todo por azar, de extrañas criaturas unicelulares que se formaron a partir de unos átomos y moléculas que surgieron inexplicablemente de la nada. En definitiva, Dios, el Creador, la Inteligencia Creadora, ha sido desterrada de la ecuación existencial, por lo que tampoco hay un propósito trascendente en la vida, sino la mera satisfacción por medio del placer sexual y de los logros personales.

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Sin embargo, echando un vistazo a la configuración de la doble hélice del ADN, en la cual está codificada toda la información de lo que luego potencialmente podemos llegar a ser, vemos que se trata de un lenguaje de programación construido sobre una base cuaternaria de elementos moleculares: Adenina, Guanina, Citosina y Timina. Y, como pasa con cualquier tipo de lenguaje (humano o informático), alguien dispuso, ordenó y secuenció sus bases nucleares según un criterio regido por la lógica, por la inteligencia. Con vistas a articular ideas, emociones, conceptos y  razonamientos que expliquen lo que es el hombre y el mundo que ante él se halla desplegado, el ser humano articula fonemas, los ladrillos que ensamblan el lenguaje hablado, para dar lugar a palabras, las cuales se agrupan y ordenan para expresar frases complejas que posibiliten la transmisión de significados elaborados. Igualmente, en el lenguaje informático se parte de un constituyente raíz, en este caso de base binaria, el “1” y el “0”,  los cuales se agrupan en paquetes, y en paquetes de paquetes para dar lugar a los “programas” que luego reconstruyen en las pantallas del ordenador configuraciones lógicas de la información con vistas a un fin determinado, por ejemplo que podamos navegar por internet haciendo uso de una instancia que dichos programas replican: el Firefox, el Chrome, el Microsoft Edge, el Iridium, etc, que tenemos instalados en nuestra computadora.

Nada de ello es fruto del azar, sino de una inteligencia creadora, en el caso de la informática es fruto de la inteligencia de los diseñadores y programadores informáticos; y en el caso humano, se debe a  Allah, la Inteligencia Creadora que dispuso la fitrah, la naturaleza original que hizo de molde para la creación del ser humano, la naturaleza que nos es propia, en la cual está codificada la guía para desarrollar la plenitud de todo nuestro potencial oculto, dando así cumplimiento a aquello para lo cual fuimos creados: convertirnos en el espejo de las luces eternas que todo lo alumbran.

Cada ser humano es una réplica, una instancia, del programa existencial codificado en la fitrah, cuya primera manifestación física, su primer peldaño hacia ser lo que somos en este ámbito de lo creado (el mundo sujeto al nacimiento y a la muerte), es la doble hélice del ADN,  la cual actúa como repositorio de la información en base a la cual se vertebra el cuerpo físico para que sirva de soporte a la consciencia. ¿Y qué es la consciencia? La consciencia es aquello que le permite a Allah verse a Sí mismo reflejado en su criatura. La consciencia es el espacio de la manifestación, luminosa y eterna, sobre la cual las consciencias individuales son depositadas, una por cada instancia – por cada réplica del programa existencial -, una por cada ser humano.


Los maestros de la tradición primordial enseñan que Allah quiso verse y gozarse a Sí mismo, y por eso creó la creación, por eso nos creó a nosotros con el potencial para abarcar (reflejar) lo absoluto.


En la medida en que cumplimentemos aquello para lo cual fuimos creados, habremos triunfado en nuestra existencia; en función de si aprendimos a cultivar las luces magníficas e imperecederas por medio del cultivo de la virtud desenraizadora de los impostores egos, habremos tenido éxito; en la medida en que descubramos que sólo es posible vivenciar la plenitud de lo que somos abriéndonos al principio absoluto, tras quedar lo contingente y perecedero trascendido, habremos obtenido el logro supremo.

Nada de esto se lo han contado a Irene en el colegio, ni en su casa, por lo que ahora mismo es un desecho humano, una patética mujer cuyo único propósito existencial es disfrutar mucho de la vida mientras el cuerpo aguante; un engendro de mujer que piensa que Dios no existe, ni Buda, y que nunca reza, pues su dios es “Tinder”, una red social maravillosa en la que siempre está conectada para elegir al próximo despojo humano, como ella, al que se va a follar. Evidentemente, Irene no cree en la monogamia ni en las relaciones estables donde la fidelidad sea lo que prime, sino que es una ferviente creyente en el poliamor y en las relaciones abiertas, sin hacer miramientos del “género sexual” con que cada cual se identifique. Irene cree que ya es hora de trascender definitivamente el yugo de lo biológico, para poder fluir libremente mientras se experimenta con toda esa rica variedad de “sexualidades” que tenemos a nuestro alcance disponibles; no hacerlo así, según Irene, es de tontos.

Nosotros, al contrario de lo que dice John Hurt en su copla, no queremos ver a Irene ni en sueños, pues no queremos tener pesadillas. Irene va repleta de horrendos tatuajes, lleva colgajos metálicos y dilataciones en varios sitios de su cuerpo; es una mujer ciertamente feísima. Seguramente Irene acabe suicidándose, o bien muy colmadita de drogas por prescripción médica para poder medio sobrellevar haberse convertido en un auténtico engendro humano por su alejamiento de la fitrah.

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Dedicado a Irene, que tras sanar sus heridas luce así de magnífica.

*

Buenas noches Irene – canción.

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