Aumentan las consultas a los psicólogos, aumentan las consultas a los psiquiatras, aumenta el consumo de anti-depresivos y anti-psicóticos.

¡Sacude esa cosa! – John Lee Hooker

Adaptado al español –  despojosdeoccidente.org

Sacúdelo, sacúdelo cariño.
Muéstrame como lo haces,
Muéstramelo…
Vamos amor, agita esa cosa ahora.

Oh yeeeaaahhh… sí.
Sacúdelo, sacúdelo,
Sacude esa cosa cariñó.
Sólo tú, sólo tú sabes hacerlo.

Sí, ahora… ¡te amo!
Sacúdelo, sacude esa cosa.
El guiso que estás preparando
Huele delicioso
Y la hoya está burbujeante.

Oh yeeeaaahhh… sí.
Sacúdelo, sacúdelo,
Sacude esa cosa para mí.
Sacúdelo ahora.

COMENTARIO:

¿De qué nos está hablando esta coplilla del gran bluesman John Lee Hooker? Esta copla nos habla de lo divertido que es follar; una actividad recreativa realmente deliciosa que en compañía de nuestra amada y amante esposa adquiere unos gozosos tintes ciertamente colosales, sublimes. El sexo es una actividad placentera que tiene como propósito que la engendración de hijos sea muy divertido, pues si la unión sexual fuera aburrida nadie follaría y la humanidad se extinguiría.

No obstante, cuando la poderosa pulsión sexual latente en la fitrah, la naturaleza que nos es propia, desbocada anda descontrolada más allá de los límites del sentido común y de la normativa revelada con vistas a acotar los desmanes de los excesos humanos (sharía islámica), entonces ocurre lo que vemos en occidente, que cristalizan sociedades enfermas donde la gente inconsciente y risueñamente anda ahogándose en el océano ponzoñoso de los trastornos, los traumas y las psicopatías que traduce el alejamiento de Dios y de Sus leyes. Como consecuencia de la “liberación sexual” propiciada por determinadas mentes demoníacas y elitistas judías, la gente piensa que el sexo está para ser disfrutado, sin hacer miramientos acerca de la identificación sexual arbitraria con que cada cual se identifique, y sin reparar en la anquilosada moral tradicional que aconseja al ser humano adoptar una forma de vida acorde a su fitrah, para no devenir en un engendro, en un desecho humano sin consciencia luminosa y trascendente, cuya vida orbita exclusivamente en torno al placer sexual y a los logros personales.

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En algún lugar del mundo incivilizado: occidente, seguramente España.

Tras varias décadas de inmisericorde adoctrinamiento democrático en el marxismo cultural (feminismo, diversidad de género, homosexualidad, igualitarismo, hedonismo y ateísmo) las sociedades occidentales están podridas. Prueba de ello es que aumentan los suicidios, aumentan los divorcios, aumentan las separaciones sentimentales, aumentan los abortos, aumenta la delincuencia callejera, aumentan los NINIS (jóvenes que ni estudian ni trabajan), aumentan los influencers en las redes sociales (que recolectan miles de likes y seguidores chupando tazas de water), aumenta el consumo de drogas, aumenta el consumo de alcohol, aumenta el consumo de pornografía, aumenta el consumo de medicamentos para aplacar el estrés psicológico, aumenta el consumo de drogas somníferas para poder dormir, aumenta la poca vergüenza, la falta de pudor y de respeto de los jóvenes, aumenta la homosexualidad, aumenta la pedofilia, aumenta el cáncer, aumenta, aumenta, aumenta… toda forma de veneno y actitudes vitales denigrantes para el ser humano aumentan.


Aumentan las consultas a los psicólogos, aumentan las consultas a los psiquiatras, aumenta el consumo de anti-depresivos y anti-psicóticos…


Aumentan las consultas a los psicólogos, aumentan las consultas a los psiquiatras, aumenta el consumo de anti-depresivos y anti-psicóticos, proliferan las enfermedades inventadas (o fabricadas) para poder vender medicinas, tratamientos y vacunas – las farmacéuticas están de enhorabuena-. Surgen nuevas modalidades de trastornos mentales, todos ellos enraizados en la frustración sexual, según expertos; para lo cual aconsejan “educación sexual”, como si follar como Dios manda fuera algo complicado – ¡imbéciles!, tan solo hay que dejarse llevar y gozar con tu esposa/o, y no caer en el adulterio y la fornicación-.

Aumenta la comida chatarra, aumenta la mala leche y mal humor general de la gente, aumentan las ganas de hacer viajes exóticos que nos hagan olvidar, al menos momentáneamente, nuestra miserable existencia; pero como no hay dinero para ello, debido a los sueldos de esclavos, toca joderse y soñar que quizás algún día podamos viajar a Tailandia para que una putita nos folle colosalmente por menos de 4 euros (las de aquí por 4 euros no te dan ni los buenos días), – para tal menester las mujeres prefieren Cuba (por gruesas razones)-. Aumenta el egocentrismo, cada cual va a lo suyo. Proliferan las casas de apuestas deportivas, los puticlubs y los hoteles “sólo para mujeres”, para que puedan hacer topless a gusto y lamerse las almejas a discreción; aumentan los clubs, aumentan los conciertos de música degenerada, aumentan las películas y series de TV propagandísticas del ateísmo y del sexo desinhibido. Aumenta el descrédito hacia los científicos defensores de la teoría del “diseño inteligente”, aumenta la burla hacia los terraplanistas y geocentristas, aumenta el escarnio hacia todo aquel que pretenda vivir una vida sana acorde a la tradición primigenia y que además tenga la osadía de denunciar la agenda global satanista deshumanizadora; y si además es un intolerante en lo que respecta a normalizar la inmundicia homosexual, feminista y de género, entonces es tachado de enemigo de la humanidad, de terrorista. Aumenta la paranoia de la violencia machista (llamada también de género), es decir, se acentúa cada vez más la demonización del hombre por ser hombre, y la victimización de la mujer por ser mujer; como consecuencia los hombres y las mujeres ya no se entienden y recelan mutuamente. Los hombres (y las mujeres) matan por su alejamiento de la vía revelada, siendo el Islam su update final, no movidos por un supuestamente innato impulso hetero-patriarcal que impele al macho a dañar, maltratar y dominar a la hembra, tal y como preconiza la doctrina de género y feminista.

¡Aumenta, todo aumenta! Aumentan y se elevan las cotas de libertades democráticamente alcanzadas… somos libres para autodestruirnos a gusto, según nos venga en gana, bendita liberación, bendita democracia.

Mientras tanto, mientras se consuma la debacle, los expertos del mundo moderno afirman tener la solución. Los expertos sostienen que este desbarajuste se arregla mediante la “educación en valores”. Pero vamos a ver, especialistas educadores en comportamiento social, en igualdad y en diversidad de género, ¿de qué valores estáis hablando? ¿Más de lo mismo? ¿Más democracia, más igualitarismo, más liberación sexual, más feminismo, más concienciación en la “perspectiva de género”; más, en definitiva, marxismo cultural? Así llevamos, en España, desde que murió Franco, y nada hace indicar que con vuestros “valores” el descenso hacia la infra-humanidad pueda ser revertido, sino todo lo contrario, acentuado.

¡Sacude esa cosa! – John Lee Hooker

*

¡Allahu Akbar!

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