La liberación del gran error, según los hombres de conocimiento.

La liberación del gran error – Eihei Dogen, poema (7).
Adaptado al español – despojosdeoccidente.org

Dormido o despierto,

En esta cabaña de paja,

Mi única aspiración es que todos se liberen

Antes que yo mismo.

Comentario:

¿De qué liberación nos está hablando el maestro? No es la liberación que propone “Unidas Podemos”, una agrupación política española integrada por lesbianas, homosexuales, transgéneros, feministas y aliados eunucos feministas; no es la liberación de la libre identificación de la sexualidad propia al albur del libre albedrío –esto es, la psicopatía-, no es la liberación sexual de follar deshinibidamente en relaciones abiertas desprejuiciadas, poliamorosas y multiorgásmicas, no es matar a los nonatos en los vientres de sus madres, no es explorar más allá de los límites codificados en la fitrah –la naturaleza que nos es propia-, no es el cultivo de todo aquello que humilla y denigra al ser humano: el arte degenerado, las fiestas, el futbol, el cine “made in Hollywood”, los viajes exóticos a conocer culturas fascinantes tradicionales para evadirnos momentáneamente del malsano ambiente cultural que ha destruido a occidente, los deportes de riesgo, las citas a ciegas para fornicar, las redes sociales, ir a votar en las elecciones para participar de la fiesta de la democracia, etc. Nada de eso tiene que ver con la auténtica libertad.

La libertad es lo que se abre a la consciencia cuando sabemos quiénes somos, luz sobre luz emanada de la fuente de las luces imperecederas, y vivimos, en consecuencia, como si ya hubiéramos muerto, esto es: absolutamente desapegados. Lo demás no es más que soñar despiertos.

Pueden dejar abajo en los comentarios su propia definición de “libertad”, si lo desean. Gracias.

La práctica de hacer plegarias de aspiración por la liberación de todos los seres humanos, antes que uno mismo, es habitual en la tradición espiritual de los verdaderos hombres. Se trata de una útil herramienta para terminar de desencantar al ilusorio y fantasmagórico “ego” del hechizo de creerse “alguien”, cuando la realidad es que ese “alguien“ no tiene más entidad que las imágenes proyectadas sobre las pantallas de los cines. Si nos acercamos a la pantalla del cine y la vemos de cerca, ¿qué vemos?, nada, sólo luz-claridad. Igualmente, cuando nos acercamos a nosotros mismos tampoco vemos nada, sólo hay un abismal y desconcertante espacio, el cual tratamos de llenar follando mucho y suscitando todo tipo de emociones excitantes, a cada cual más aberrante, fútil e inútil.

No podemos desprendernos de lo que somos, espacio luminoso, abierto y claro; lo único que podemos hacer es velarlo, taparlo y ocultarlo, con lo que ello conlleva de sufrimiento por alejarnos de nosotros mismos.

La cabaña de paja en la que el maestro Eihei Dogen vive es un símbolo de la impermanencia, la transitoriedad de la existencia de las formas compuestas (el mundo), las cuales quedan desechas de instante a instante por el arrollador viento de la verdad primera y última, luminosa y eterna, que a todo subyace y que a todo sustenta; nuestra verdadera esencia, nuestra morada eterna, nuestro verdadero hogar en espera de ser descubierto por las durmientes consciencias amodorradas en las sombras que los egos proyectan.

bella mirada.jpg

Todo el mérito le corresponde a Ella

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