Una vida sin amor no tiene ningún valor.

Un poema de Rumi
(Adaptado al español por despojosdeoccidente.org)

Una vida sin amor no tiene ningún valor;

El amor es el agua de la vida,

Bébela con el corazón y con el cuerpo.

Comentario:

El amor, según los hombres verdaderos adscritos a la tradición primordial -siendo el Islam su actualización final-, es la máxima expresión del conocimiento de uno mismo, en contraposición a la idea de amor predominante en el degenerado occidente, esto es, el amor como una emoción excitante.

El conocimiento de uno mismo, según los verdaderos hombres, es la actualización a nivel del corazón de la realidad luminosa y eterna que al velo de lo creado subyace, junto con su corolario inevitable en lo que respecta a la acción virtuosa en el mundo, es decir, el cultivo de las actitudes vitales que propician el  desprendimiento de los nudos que enraízan la ilusoria creencia en la existencia de los egos impostores: el amor desinteresado, la generosidad desinteresada, la sinceridad, el pudor, etc.

Por el contrario, el decadente hombre moderno, desconoce lo que es el conocimiento de uno mismo, pues todos creen que vienen de una ameba oceánica que evolucionó por azar hacia el mono, y el cual progresó mucho hasta convertirse en el homo sapiens  –un simio sofisticado-. El patético hombre moderno, por lo tanto, no sabe que más allá de lo que cree ser está lo que es, de modo que conocerse a uno mismo, según la modernidad, no es más que explayarse en la indagación de las emociones, para ver con cuál de ellas nos sentimos más “cool”, más fluidos y más “yo mismo”. Evidentemente la cosmovisión atea del hombre actual, cuyo único fin es el placer antes de que se cierna la nada tras la muerte, acaba inevitablemente en la psicopatía de no saber por qué y para qué fue creado, en la psicopatía de no saber lo que se quiere en la vida, en la psicopatía de no saber si se es hombre, mujer, trans, animal o vegetal, en la psicopatía de no saber si le gusta más dar por culo o que le den -lo cual en la jerga  sodomita  se expresa en si eres “activo”  o “pasivo”-, en la psicopatía de no saber si es mejor la monogamia o las relaciones abiertas, de no saber si todavía es demasiado pronto o no para tener hijos, de no saber si tatuarse el cuerpo o hacerse mejor dilataciones, de no saber si viajar a Tailandia o a Méjico DF, de no saber, en definitiva, qué cojones es lo que le gusta o no le gusta. Conocerse a uno mismo, para el infrahumano común en occidente, no es más que eso: tratar de dilucidar lo que le gusta para en base a ello construir una personalidad impostada, ficticia, ilusoria… para en base a ello fabricarse un personaje en torno al cual hacer girar toda su vida.

Todo ese desconcierto y desasosiego existencial de no saber quiénes somos realmente sólo terminará en la cama de un hospital, gracias al alivio de los efectos sedantes de las drogas legales.

El maestro nos dice en su poema que debemos beber el agua de la vida (el amor) con el corazón y con el cuerpo. Es decir, debemos ser lo que somos, eternidad sin fin ni principio, siempre, tanto a nivel interno como externo. A nivel externo esto se traduce en un total desapego con respecto a las formas compuestas: el mundo y cuanto contiene; y a nivel interno se traduce en un total desapego en cuanto a las emociones que el mundo externo nos suscita, sean agradables o desagradables. Si hacemos esto, finalmente el tempestuoso oleaje de nuestras vidas, al albur de los caprichosos y fantasmagóricos egos, amaina y deviene calmo; y así la fractura entre lo interno y lo externo desaparece, la brecha entre el “yo” y lo que “no soy yo” se desvanece, el personaje que hemos construido en base a lo que “me gusta” pierde vigor y se disuelve en su propia irrealidad, y entonces emerge el amanecer del verdadero amor y de sus gozos sublimes.

El tiempo se agota y los sabios ya no hallan razón para seguir orientando a la gente una vez consumada la infrahumanidad, pues eso sería como echarles joyas a los cerdos. Los hombres de Dios que podrían revertir tal estado de decrepitud humana en occidente existen aún, pero actualmente se están pudriendo en el interior de los vientres de las putas.

Ella se echará de menos cuando no pueda verse reflejada a Sí misma en los hombres, de modo que enrollará la creación para que, detrás del velo, cada cual se una a su igual, en las luces o en las sombras. No pierdan el tiempo inútilmente.

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Sí, es hermosa, sí, no necesita tocar el violín, pues su sola presencia es música.

Todo el mérito le corresponde a Ella.

*

¡Allahu Akbar!

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