El estruendo de las olas me llama, me empuja hacia ti.

El estruendo de las olas me llama, me empuja hacia ti – Loreena McKennitt
Adaptado al español – despojosdeoccidente.org

El estruendo de las olas me llama, me empuja hacia ti.
El mar palpitante me llama, me empuja hacia ti.

En una oscura noche de año nuevo,
En la costa oeste de Clare,
Escuché tu voz cantar
Mientras tus ojos danzaban.
Vi tus manos tocar la melodía.
¡Fue como una visión delante de mí!

Dejamos de oír la música mientras tú y yo bailábamos.
Corrimos a la orilla del mar,
Olimos el salitre,
Sentimos el viento enredarse en nuestros cabellos.
Pero, con semblante triste, te detuviste.

De repente supe que te marcharías.
Tu mundo no era el mío, tus ojos me lo dijeron.
Y justo ahí sentí la eternidad, sin fin ni principio,
Abrirse en esa encrucijada del tiempo.
Y me pregunto, ¿por qué?

Cuando te volviste para marcharte
Te escuché decir mi nombre, “Loreena”.
Parecías un pájaro en una jaula abierta
Extendiendo sus alas para salir volando.
“La forma anterior al tiempo ha desaparecido”
Cantabas mientras volabas.
Y me pregunto, ¿por qué?

El estruendo de las olas me llama, me empuja hacia ti.
El mar palpitante me llama, me empuja hacia ti.

COMENTARIO:

El tiempo tendió el velo de los accidentes temporales, el velo de la contingencia, el velo de la distancia, el velo de esta existencia perecedera, imperfecta y condicionada, y ya no podemos vernos en nuestras verdaderas formas, luminosas y eternas. Por eso él no puede amarla aquí, en este bajo mundo de barro, polvo y cenizas. Por eso ella tiene que esperar a su amado al arrullo de su dulce recuerdo, azuzado por el clamor de las olas, por el clamor del incesante estruendo de un mar en palpitar constante.

Él no puede amarla, todavía; lo único que puede hacer es abrir una brecha en la encrucijada del tiempo para que ella se asome al infinito y en él se abisme. Él no puede adentrarse en su amada, y ella no puede darle a él el calor de su cobijo, pues sus mundos son distintos… distintos mientras no recordemos que ya somos uno, como antes de la manifestación del tiempo, como antes de que las formas de las luminarias eternas desaparecieran para ocultarse detrás del velo.

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Todo el mérito de corresponde a Ella.

*

El estruendo de las olas me llama, me empuja hacia ti – Loreena McKennitt

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