Ocho consejos de los que todos nos podemos beneficiar.

Ocho consejos para el crecimiento espiritual – Santo Paisios

Adaptado al español –  depojosdeocciente.org

Estos son los ocho consejos que el anciano venerable y santo Paisos ofreció a un visitante que acudió a él en busca de bendición.

1. Debes ocuparte de la limpieza/purificación de tu consciencia diariamente.

2. Dejes ajustarse a la justicia divina –a la objetividad divina, y no a la justicia humana –a la subjetividad humana. Sólo así descenderá sobre ti la gracia de Cristo.

3. Antes de hacer algo piensa si Cristo lo haría; y luego actúa en consecuencia.

4. Debes practicar la perfección de la obediencia a la vía revelada, de modo que más adelante puedas hablar a otros acerca de la virtud de la obediencia.

5. El “no” que digas a la gente ha de ser no, y el “sí” que digas a la gente ha de ser sí. No finjas y di lo que pienses, aunque con ello los lastimes; explícate de la mejor manera y da buenos consejos.

6. Para tu propia purificación debes leer todos los días una sección del Nuevo Testamento.

7. Debes mantenerte siempre espiritualmente digno. Presta atención a satisfacer a tus compañeros monjes y no a satisfacerte a ti mismo. No te des importancia.

8. No te fijes en lo que los demás hacen, o en cómo y por qué lo hacen. Tu objetivo es tu propia purificación y rendir completamente tu mente a la gracia divina.  De modo que, por tu propio bien: ora, estudia, entona humildemente la oración de Jesús, plenamente consciente de tu estado de precariedad y necesidad absoluta con respecto a la misericordia de Dios. En otras palabras: céntrate en tu trabajo espiritual. (*)

Todos nos podemos beneficiar de estos consejos.

Comentario:

Los consejos de un hombre de Dios, de los cuales todos nos podemos beneficiar; sin embargo no son los consejos de los ancianos sabios venerables los que hoy, en este degenerado mundo moderno, en especial en occidente, los que son escuchados y atendidos. Hoy sólo se escuchan las estridentes voces alzadas al viento de las cotorras clamando libertad y más y mejor democracia… democracia y libertad para autodestruirse, para asesinar a los nonatos en los vientres de sus madres, para adoctrinar a los niños en los colegios en la cosmovisión hedonista, atea e intrascendente de la vida, así como en la normalización de la sodomía, el lesbianismo y el trasgenerismo… libertad y democracia para la explayación pública de toda forma de vicio y anormalidades, como las fiestas del orgullo gay, los botellones para emborracharse, drogarse y divertirse, las concentraciones de desquiciadas mujeres protestando porque los hombres las están matando (no se mata por el sexo de la víctima, sino por no poner en práctica los consejos de los ancianos sabios venerables)… democracia y libertad para llamar a lo malo “bueno” y a lo bueno “malo”, para estigmatizar como odiador nato, enemigo de la humanidad y sospechoso de terrorismo a todo aquel que pretenda vivir conforme Dios manda, y además tenga la osadía de ponerle un espejo delante al degenerado hombre moderno occidental para escupirles a la cara sus vergüenzas, para escupirles a la cara la falta de hombría de los hombres, para escupirles a la cara la falta de feminidad de las féminas y para escupirles a la cara la carencia de virtud desenraizadora de los nudos que constriñen las imperecederas luces confinadas en la cárcel de los egos impostores.

Los únicos consejos que hoy en día se escuchan amplificados, para tratar de paliar la devastación humana que asola a occidente, son los de los niñatos “influencers” hablando de “crecimiento personal”, como si la persona fuera susceptible de crecimiento. ¡Qué imbéciles son! No es la persona lo que crece, sino que es precisamente su mengua, y su muerte final, lo que propicia que el espíritu se muestre, es decir, que amanezca y se alumbre lo que ya somos tras el velo de las identificaciones egocéntricas (o sea, tras la “persona”): Eternidad sin fin ni principio, espacio luminoso y abierto. Eso es lo que somos ocultados por la “persona”, la cual debe morir, no crecer como dicen los niñatos expertos en felicidad mundana y en vivir apasionadamente.

Nota:

(*) El consejo número 8 hace referencia a no inmiscuirse ni censurar la práctica espiritual de los compañeros de camino. No quiere decir que no haya que denunciar a la infecta sociedad occidental y a las prácticas aberrantes de sus integrantes.

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Ocho consejos para el crecimiento espiritual – Santo Paisios

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