Salir de tu “zona de confort” – Otra estrategia para denigrar al ser humano.

Cuando los expertos del mundo moderno, los niñatos influencers, hablan de algo, opinan de algo, la verdad hay que hallarla en las antípodas, girada 180 grados con respecto a lo que dicen. ¿Por qué? Porque estamos viviendo el fin de los tiempos previos a la culminación de la involución humana, materializada en la degradación espiritual, moral, cultural e intelectual del hombre moderno. Esto quiere decir que, sobre todo en occidente (donde Dios y el hombre han muerto), ya no hay sabios que orienten a la gente, sino ciegos guiando a ciegos.

Uno de los temas favoritos de los especialistas en felicidad mundana, psicólogos o ni siquiera eso, simplemente gente aburrida sin preparación que escribe, es lo que se viene en llamar la “zona de confort”. ¿Qué es eso? Al parecer la zona de confort es algo de lo que te tienes que librar para alcanzar el éxito en la vida, realizarte como persona y ser feliz. La madre que parió a los expertos, que perdidos están y que terrible daño están haciendo. Pagarán por ello tarde o temprano, en esta vida o en la otra.

Veamos lo que la WIKIPEDIA, la enciclopedia de la modernidad, esto es, del saber anti-tradicional y por consiguiente satánico, dice al respecto de esa “zona”.

En psicología, la zona de confort designa un estado mental en que el individuo permanece pasivo ante los sucesos que experimenta a lo largo de su vida, desarrollando una rutina sin sobresaltos ni riesgos, pero también sin incentivos.​ Esto puede causar dificultades psicológicas tales como apatía y, en casos graves, depresión, si bien esta última enfermedad no puede ser explicada simplemente por los síntomas relacionados con la zona de confort.

También se define como zona de confort a cada uno de los lugares o situaciones donde un individuo se siente seguro, donde no existe riesgo alguno, ya sea en su hogar o lugares que su mente interpreta como potencialmente bajo de riesgo, esto causa una dependencia a ciertos lugares y no nos permite conocer otros escenarios productivos para la vida.

4611269.jpg

Lo primero que diremos es que la psicología es una pseudo-ciencia inventada por judíos para desentrañar el funcionamiento de la psique humana con vistas a pervertirla, configurándose así individuos y sociedades altamente inestables, enfermas y, consiguientemente, fácilmente manipulables.

El líder indiscutible de la religión psicologista, el judío Sigmund Freud, fue el que dio paso a la apertura de la puerta hacia la actual debacle humana en occidente, al proclamar que la causa de la infelicidad, cualquier infelicidad, tiene un origen sexual; de modo que para liberarnos de sus traumas asociados el hombre debe enfocar su vida en torno a la explayación sexual, o sea, a la liberación sexual, pues de lo contrario estaría abocado a los trastornos de los deseos sexuales no satisfechos y reprimidos.

En definitiva, lo que propone esta lumbrera de la humanidad, el judío Freud -también conocido como “el destructor de consciencias”-, no es más que la animalidad de los egos no educados, en los que el desvarío del gusto por todo aquello que dicte su libre albedrío es lo que está al mando. Y nada mejor que una sociedad compuesta de animales, como la occidental, donde lo que prima es la satisfacción del placer, de cualquier placer, por encima de todas las cosas, para conseguir su total control a través de lo que la casta parasitaria  (el deep state) determine para ellos por medio de la cultura y de la moda. Gracias a ello ahora vemos proliferar en occidente todo tipo de aberraciones y anomalías como los transgéneros, los transexuales, los homosexuales, los bisexuales, los hetero-curiosos, las lesbianas, los sexo-fluido, los sexo-asertivo, los trans-especie, los feministos y feministas, los animalistas, los ambientalistas, los igualitaristas,  los demócratas y similares excrecencias.

Lo que la modernidad vende como liberación no es más que la esclavitud al instinto animal primario de los egos sin educar. Fue necesario hacerlo así para destruir al ser humano y desposeerlo de su innato impulso por la búsqueda de Dios, por la búsqueda de la espiritualidad, de la verdad, de la salud, de la paz interior, de la trascendencia, de la justicia social, de la armonía, de la seguridad y del “confort” de llevar una vida ajustada a la vía revelada, siendo el Islam su final update. Por eso occidente ha sido destruido, y por eso en oriente, donde la gente ha vuelto a la cristiandad ortodoxa tras la caída de la URSS, y donde el Islam sigue estando firme, las luces despuntan.

Lo mismo que se aplica a la “liberación sexual” del judío Freud, para desbloquear traumas y trastornos conducentes a la infelicidad, se aplica a la tan cacareada “zona de confort” de la que hablan los niñatos influencers. Lo que subyace en todo caso a la actitud vital de la modernidad, en cualquier ámbito de la psique humana, es siempre lo mismo: una cosmovisión atea, materialista, hedonista e intrascendente de la vida.

Dicen los expertos en felicidad mundana y en vivir con pasión que para tener éxito en la vida hay que salir de la zona de “confort” y arriesgar exponiéndonos a territorios novedosos e inexplorados para romper el monótono y aburrido anquilosamiento existencial de lo habitual. Sólo así, rezan los necios, podrás alcanzar tus objetivos vitales y realizarte personalmente.


Tenemos dos preguntas para estos expertos:

(1) ¿Qué es tener éxito en la vida?

(2) ¿Qué estamos arriesgando al salir de nuestra “comfort zone”?


Hemos estado buceando en las intricadas e inhóspitas aguas de la blogosfera  para ver lo que opinan los influencers, y básicamente la respuesta que dan a estas dos preguntas es la siguiente.

Los expertos del mundo moderno opinan al respecto esto…

  1. El éxito en la vida es un valor relativo. Has de buscar lo que te gusta en la vida y explayarte en ello para ser así un hombre de éxito según el criterio subjetivo de cada cual. Esto es, por ejemplo, si alguien cree que el éxito en la vida consiste en disfrutar mucho, pasárselo bien y follar sin las restricciones de la moral tradicional de los verdaderos hombres, entonces eso es el éxito. En este caso, salir de la zona de “confort” se traduce en explorar nuevas y excitantes sexualidades, a las que no estamos habituados -para romper así el pesado yugo de la rutina y del aburrimiento frustrante asociado -, así como la búsqueda de las emociones más variopintas que brindan hacer cosas extravagantes como el puenting, viajar a conocer culturas no destruidas, sanas y tradicionales, probar a tener relaciones sentimentales abiertas y poli-amorosas para ver si así fluimos mejor con los tiempos, probar a ver si nos sentimos mejor siendo lo que no somos (hombre, mujer, trans, animal, vegetal o extraterrestre), etc.
  2. Si los expertos de la modernidad hablan de “arriesgarse” para llegar al éxito es que están dando por hecho que se puede salir perdiendo y devenir una situación aún peor que la previa. Lo que arriesgamos cuando nos arriesgamos a salir de la “comfort zone” es precisamente el “confort”, la seguridad y la estabilidad de lo cotidiano, de lo conocido, propiciando así un desquiciamiento, frustración e infelicidad aún mayores. Pero es igual, pues lo importante, según la plaga de opinadores destructores de consciencias del internet, es que debes jugar a esa ruleta ya que si no el éxito no llega. Si sale mal la cosa, para eso están los psicólogos, los psiquiatras y el suicidio. Por ese orden.

Por el contrario, los verdaderos hombres, los hombres adscritos a la tradición primordial, opinan esto al respecto de dichas preguntas…

  1. El éxito en la vida es un valor absoluto, y viene marcado por el conocimiento de la vía revelada hacia el descubrimiento de lo que somos más allá del velo que erige la apariencia: luz irradiada e eternidad sin fin ni principio. Para vehicular y realizar dicho conocimiento uno debe ajustarse en todo a la objetividad divina de la guía revelada, para así establecernos en una zona de “confort” donde la paz interior, la serenidad de espíritu, la bondad, el amor, la generosidad, la justicia y la belleza sean lo que predominen. Ejemplos de normas de conducta conducentes a establecer una zona vital estable de “confort” son: tener sexo una vez consagrados en matrimonio, buscar a un buen hombre como marido, buscar a una buena mujer como esposa, rezar todos los días, dar a los necesitados todos los días, no prestar ni recibir dinero a interés (usura), cultivar las nobles virtudes, etc.
  2. Lo que se arriesga al salir de la zona de “confort” y no ajustarse a la vía revelada es la posibilidad de dejar de ser un “ser humano” y convertirse en un animal, al estilo de lo que se ve en occidente.

No escuchen a los sabios del mundo moderno, no escuchen a los niñatos influencers;  escuchen a los sabios del mundo antiguo si quieren ser felices. Y por supuesto, no abandonen su “comfort zone” nunca. No hace falta rehuir de la aburrida cotidianeidad de lo previsible para realizarnos como persona, es decir, para alcanzar el pleno conocimiento y certeza de que la “persona” es un impostor siempre, en todos los casos, un personaje que se cree su propia farsa existencial, y al que debemos asesinar para realizarnos realmente, no como personas, sino como hombres, como seres humanos.

enemigos1.png

¡Allahu Akbar!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s