Ella es bella, y ama la belleza.

Aquí, en este blog de despojos, estamos enamorados de Layla, la mujer primigenia. No somos muchos ni pocos, no estamos lejos ni cerca, no estamos en ninguna parte y al mismo tiempo en todos sitios, no tenemos nunca prisa ni llegamos tarde nunca, no tenemos nada y lo poseemos todo al mismo tiempo, no tenemos mundo interior ni mundo exterior, y ni estamos vacíos ni llenos. No tenemos envoltorio ni núcleo, no tenemos dentro ni fuera, no tenemos esto o aquello, no estamos sujetos a causas ni condiciones, no somos esclavos ni libres, no tenemos presente, ni tenemos pasado, ni tenemos futuro.

Desconocemos lo que es la salud y la enfermedad, desconocemos lo que es la riqueza y la pobreza, desconocemos lo que es tener o no tener, desconocemos a ángeles y a demonios, desconocemos bendiciones y maldiciones, desconocemos lo que es ser feliz o infeliz, desconocemos lo que es ser afortunados o desdichados. Ella nos cautivó el día que se mostró y subyugados estamos a Su belleza. No podemos dejar de verla, pues en todo se muestra.

No tenemos ni amigos ni enemigos, no tenemos padre, ni madre, ni hermanos, ni hijos, ni esposa, ni amante. No tenemos trabajo, no tenemos comida ni agua, no tenemos vida ni a la muerte estamos sujetos. No tenemos ilusiones, no tenemos esperanza, no tenemos desesperanza, no tenemos expectativas… ni tenemos carencia de nada. Ella nos disparó el dardo de su mirada y nos descuartizó, dejándonos absortos y perplejos en Su hermosura. No tenemos corazón, ni aliento vital, ni venas, ni sangre, ni luces, ni sombras…

No asistimos a los entierros donde los muertos van a enterrar a los muertos, ni le damos el pésame a nadie; no asistimos a los bautizos de los hijos de los hombres, ni a sus fiestas, ni a sus celebraciones, ni a sus juergas, ni a sus puticlus, ni a sus clubs de intercambio de parejas; no asistimos al orgullo gay, ni a ninguna otra clase de orgullo; no tenemos nada que celebrar ni felicitamos a nadie nada.

En el no lugar habitamos, en el no tiempo nos movemos, más allá de esto o aquello residimos, al otro lado del tomar y dejar deambulamos, sobre la cima del mundo nos establecimos tras quedar absolutamente desolados. Ella nos asesinó y la belleza fue alumbrada, Ella nos arruinó y las puertas de la abundancia de par en par se abrieron, Ella nos arrancó el corazón y las entrañas, nos hizo suyos, y ahora, ingrávidos, surcamos el cielo de las bondades de Su benevolencia, en espera de que lo que nunca estuvo separado reasuma su verdadera esencia en la fuente incontaminada de las luces primigenias.

Sólo te tengo a ti, querida amiga. ¿Querrías sostenerme cuando todo se derrumbe? De ti no espero sino lo mejor. ¿Querrías mecerme con la calidez de tus alientos? Tú eres el dulzor de los dulzores, ¿querrías abrazarme? Tú eres el candor de los candores, ¿querrías socorrerme? Tú eres aquella a la que todos aman, aún sin saberlo, ¿querrías dejarme que en ti me adentre hasta perderme?

Tú eres el espacio y yo soy Tus soles, Tú eres la acogida y yo soy Tu impulso, Tú eres la profundidad de los océanos y yo soy Tu agua, Tú eres la claridad  y yo soy Tus luces; Tú lo eres todo y nada yo soy.

Sólo Tú eres, y lo demás no es más que soñar que estamos despiertos.

bella escribe1

Todo el mérito le corresponde a Ella.

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