Acerca de las mujeres y los caballos.

Ella se acercó tanto al caballo que dejó de ver al caballo, y se dejó de ver a sí misma, y de esta forma devino indiferenciada de él en el océano del amor sin orillas de la infinita dicha.

Ella tuvo que acercarse al caballo hasta dejar de verlo para poder sentirlo, de modo que en ese sentimiento, más allá de las barreras del “yo” y lo “otro”, ella y él se vieran y se reconocieran.

Ella quiso descubrir la realidad del caballo, oculta en la intimidad sagrada de su naturaleza interna, de modo que se acercó a él hasta que todo desapareció y quedó relegado al olvido, excepto su amor y el suyo, devenido en una sola y misma esencia.

Ella quiso volar alto y se subió a lomos de su caballo alado, hasta situarse al otro lado del sufrimiento y de la contingencia indisociada a este ámbito sujeto al deterioro y a la inevitable impermanencia.

Ella quiso descubrir la luz que todo lo alumbra y se olvidó de todo excepto del amor, sobre cuyo lomo surca ahora el espacio infinito en el amanecer de la consciencia que despertó del letargo de la visión dual de la existencia.

(c) despojosdeoccidente.org – Derechos reservados para el disfrute exclusivo de las hijas de la mujer primigenia.

caballo deca1.png

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s