El auténtico valor de las cosas.

Las increíbles historias del Mulá Nasrudin (3)

Nasrudin iba todos los días a pedir limosna en el mercado y a la gente le encantaba tomarle el pelo a Nasrudin con el siguiente truco: le mostraban dos monedas, una valiendo diez veces más que la otra. La gracia era que Nasrudin siempre escogía la de menor valor.

La historia se hizo conocida por todo el condado. Día tras día grupos de hombres y mujeres le mostraban las dos monedas, y Nasrudin siempre se quedaba con la de menor valor. Hasta que apareció un señor generoso, cansado de ver a Nasrudin siendo ridiculizado de aquella manera.

Lo llamó a un rincón de la plaza y le dijo:
– Siempre que te ofrezcan dos monedas, escoge la de mayor valor.
– Así tendrás más dinero y no serás considerado un idiota por los demás.
– Usted parece tener razón – respondió Nasrudin.
– Pero si yo elijo la moneda mayor, la gente va a dejar de ofrecerme dinero para probar que soy más idiota que ellos. Usted no se imagina la cantidad de dinero que ya gané usando este truco.

(contarcuentos.com)

Comentario:

Se trata de una historia protagonizada por nuestro querido maestro Nasrudin, cuyo significado e implicación profunda escapa totalmente a la capacidad de comprensión de los sabios del mundo moderno: psicólogos, terapeutas expertos en autosanación y autoayuda, coach’s emocionales, influencers especializados en crecimiento personal, expertos educadores en maleducar a los niños, expertos en felicidad mundana, expertos en sublimar el placer sexual, expertos en encular y ser enculados, expertos en feminismo, expertos en perspectiva de género y micro-machismos, expertos en igualitarismo, expertos en atraer el éxito a tu vida… y similares agentes contaminantes.

En maestro nos está diciendo con esta simpática historia que el verdadero valor de las cosas está en su no valor. Es decir, las cosas valen en la medida en que son lo que son, y no lo que aparentan. Todo el ámbito de lo manifestado es luz desbordada de la fuente de los resplandores eternos, y lo demás no son más que realidades impostadas, ilusorias e irreales, tan irreales como las impostadas imágenes que aparecen en las pantallas de los cines, o en los sueños. Todo lo que no es Layla, la mujer primigenia, son sombras impostadas proyectadas por el ojo no acostumbrado a Sus resplandores.

Por eso, el maestro elije siempre la moneda de menor valor, porque en el decrecimiento del valor, y su extinción final, está el verdadero valor de las cosas. Y aparte, conseguía que los imbéciles le llenaran la bolsa de monedas al hacerse pasar por tonto.

Sigamos el ejemplo del maestro y hagámonos pasar por tontos, por locos, por indigentes, por pordioseros que nada tienen y que no aspiran a nada. Adoptemos el disfraz de los que nada poseen y de aquellos de los que todo el mundo rehúye por su insignificancia y aspecto desagradable y feo, pues en la indigencia personal, en su carencia total y absoluta, en su total desapego y en su nada más absoluta es donde residen las luces.

El decrecimiento personal es la clave del verdadero éxito y de la verdadera felicidad, más allá de circunstancias, causas y condiciones. Y a los influencers expertos en vivir bien que les den mucho por culo hasta que les reviente el orto.

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Niñatos influencers expertos en felicidad. Uno de múltiples males que azotan a occidente. Aprovechamos este escrito para cagarnos en la madre que los parió a todos. ¡Gentuza!

Hacerse pasar por loco, estando cuerdo, es muy divertido, pruébenlo un día. Hacerse pasar por un tonto infeliz, siendo uno  felizmente lúcido e inteligente, es muy gratificante, compruébenlo por ustedes mismos. Atraer hacia uno mismo el desprecio de los demás debido a que sólo se fijan en la apariencia de las cosas y no en su realidad interna, es una práctica ancestral de los verdaderos hombres, que en todas las tradiciones espirituales se ha ejercido en mayor o menor medida.

En el Islam, el update final de la vía revelada hacia el desvelamiento de las luces, es común que los hombres que atesoran un mayor conocimiento de la realidad primera y última que subyace al velo de lo creado, pasen completamente desapercibidos entre la gente, e incluso que sean percibidos como unos indeseables, debido a su revestimiento externo con el que deliberadamente se presentan ante el mundo. Así protejen la joya oculta que en sus corazones brilla de las miradas que en nada se beneficiarían de sus deslumbrantes vislumbres. Son los locos de Allah, que en cualquier esquina de cualquier zoco de cualquier medina de cualquier país musulmán andan. Son los seres benditos que sostienen toda la creación en espera del Día del Juicio.

En occidente hace ya tiempo que se extinguieron.

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Una mujer preciosa jugando a estar loca.

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