Los moradores de la taberna.

Los moradores de la taberna – Mahmud Shabistar.

Adaptación al español – despojosdeoccidente.org

La taberna es la morada de los amantes,
El lugar donde anidan sus corazones;
La taberna es donde los amantes reposan
Más allá de la existencia y de la no existencia,
En el mundo de la no-forma.

Aquellos que rondan la taberna
Están desolados, en medio de la infinitud
Del desierto;
Un desierto desde el cual ven el mundo
Como si fuera un espejismo.

El desierto es ilimitado,
Y no tiene principio ni fin;
Ningún ser humano lo ha visto surgir
O extinguirse.
Aunque febrilmente lo recorras
Durante cien años,
Siempre estarás solo.

Los habitantes de dicha morada eterna
No tienen pies ni cabeza,
No son creyentes ni incrédulos,
Han renunciado al mal y al bien,
Y han renunciado al nombre y a la fama.

Han bebido la copa de la ausencia de “yo”,
Sin necesidad de labios ni de boca;
Ellos están más allá de estados y convencionalismos.
Ellos están más allá de los secretos,
Más allá de las luces y más allá de los prodigios.
Ellos deambulan siempre borrachos,
Embriagados por el aroma del vino
De la taberna.

Para rescatar a sus amigos
Les proporcionan los hábitos del peregrino,
La virtud y un rosario de cuentas.

A veces resurgen
Inmersos en el mundo de las bendiciones;
Con los cuellos erguidos y exultantes,
O con los rostros sombríos como abandonados muros.
Y a veces se les ve con los rostros rojizos
Como brasas ardientes.

En un perpetuo trance de amor
Danzan, entregados a su Amada.
Perdiendo de vista sus pies y sus cabezas
Mientras orbitan el cielo abierto e ilimitado.

Con cada pulsación que emite el trovador
Ellos son raptados por el mundo del no-visto
Que a los velos de la manifestación física subyace.
Cada sonido de la sinfonía del mundo
Encierra, para ellos, una preciosa joya oculta.

Comentario:

El mejor comentario que se puede hacer a las palabras del maestro Mahmud Shabistar es el silencio. Sin embargo, para los dotados de inclinación espiritual en pos del desvelamiento de las luces eternas, diremos esto:

Los sabios del mundo antiguo sólo hablan de una cosa: de la verdad primera y última que subyace a todo, y que más allá de toda contingencia reside. Dicha verdad es la joya resplandeciente que todo lo alumbra, que una vez descubierta hace que todo brille por lo que es (luz), y no por lo que aparenta.

El camino hacia reasumir la verdad de lo que somos tras las sombras impostadas por los egos impostores sobre la pantalla de la consciencia, es el cultivo de las nobles virtudes desenraizadoras de la creencia en un “yo” personal, tales como: el amor no interesado, la generosidad, la sinceridad, la humildad, el pudor, el silencio, la frugalidad existencial, etc; de modo que con su perfeccionamiento se desbloquea el espacio de la consciencia, quedando así destrabadas las trabas egocéntricas sobre las que se erige la errónea creencia en una individualidad separada y autónoma de Allah, la verdad una y única.

No hay otro camino hacia ser lo que somos que el decrecimiento de la persona, del personaje que creemos ser, y su extinción final en las luces imperecederas.

amor1

– despojosdeoccidente –

Expertos en decrecimiento personal y en relaciones humanas antimodernas.

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