Los delirios de occidente (3)

En la edición de hoy de “delirios de occidente (3-feb-2020)” leemos una noticia desternillantemente hilarante, y es que del desquiciado occidente se puede esperar ya cualquier cosa. Al parecer, un equipo de investigadores genetistas expertos en mapeado genético de los genes del degenerado hombre moderno, ha descubierto que las mujeres están genéticamente más predispuestas a la felicidad que los hombres, debido a que en mujeres reportadas como “felices” se ha detectado la presencia de un gen específico, el cual queda deshabilitado en sus efectos felicitantes por la presencia de la testosterona de los hombres.

ADN-Gen

Nuestro código, incodificable por sí mismo, que así fue dispuesto por un Codificador Inteligente.

Ese mismo gen de la felicidad femenina está presente también en personas con tendencias al alcoholismo, a la agresividad y al comportamiento antisocial, lo cual causa desconcierto entre los investigadores.

Así pues, se confirma que la ciencia sigue inexorable su inexorable camino hacia la sandez crónica, ante su incapacidad para penetrar el sentido profundo del entramado de la vida conforme fue hilvanado por el Dueño y Señor de todos los mundos.

despedida-de-chicas

Mujeres incivilizadas aparentemente felices.

La felicidad no depende de la configuración genética, sino de cómo configure cada cual el depósito de consciencia que el Creador-Codificador de la codificación genética concedió al ser humano, de modo que dicha consciencia depositada, a modo de espejo, refleje las luces eternas que todo lo alumbran y que subyacen a todo.

La felicidad de la desquiciada mujer occidental, como la de la mujer civilizada, esto es, las musulmanas, no reside más que en aquello que comanda su fitrah: la naturaleza original que hizo de molde para la creación -codificación- del ser humano.

La felicidad pues, está en dar una inobstruida respuesta a nuestra implementación conforme al diseño inteligente de la Inteligencia Creadora. Dicha respuesta en la mujer descansa en la plena realización de su maternidad sagrada, pues para eso fue creada con vagina y matriz, y no sólo para darle al fornicio; mientras que la respuesta del varón, acorde a su patrón codificado en su fitrah, es desvivirse por la felicidad de su mujer, aún a costa de su propia vida, y proporcionarle cuanto necesite para que desarrolle de manera plena, saludable y armoniosa su sagrada maternidad.

Este enfoque es el propio del mundo civilizado, es decir, allí donde hay Islam o aún pervive algún espíritu tradicional, es decir, este es el enfoque que predomina allí donde las mujeres rezuman felicidad; mientras que el enfoque contrario, según el cual la felicidad está en hacer lo que le plazca a cada cual con su vida, por anormal y desviado que sea ese deseo, es lo que fundamenta los cimientos de la incivilización occidental, o sea, allí donde las mujeres son miserablemente infelices, unas amargadas y unas frustradas crónicas. Una infelicidad que ni el yoga ni los genes son capaces de remediar.

mujer-feliz12

Mujeres civilizadas genuinamente felices.

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