Poema de muerte (48)

Ahora moriré,

Y quedará despedazado, deshecho,

Descohesionado y desintegrado este cuerpo,

Que durante un breve lapso de tiempo

Sirvió de base para perpetuarme en la ilusión

De haberlo poseído,

Y de haber creído que, con él,

Disfrutaba, gozaba, sufría,

Lloraba y reía.

(c) Fátima Nurihi para despojosdeoccidente

Comentario:

La vida y la muerte son una ilusión, como los espejismos que en la lejanía del desierto aparecen y desaparecen fugazmente. La única realidad es la Suya, la de su insondable realidad abismal que se abre a las profundidades de la consciencia, más allá de los resonantes ecos de las fijaciones e identificaciones egocéntricas.

La persona, ese personaje que siempre nos acompaña, es ese espejismo que se asoma y se desasoma sobre el espacio infinito de la consciencia. No hagan caso a los creyentes y practicantes del “crecimiento personal” para ser felices, pues la realidad es que la persona ni crece ni decrece; simplemente nunca fue, y ahí radica precisamente la felicidad, en la comprensión de eso a nivel del corazón.

Los adeptos al “crecimiento espiritual” o al “desarrollo espiritual” tampoco conseguirán que se desarrolle ni que crezca nada más que su ignorancia y sus ganas de hacer el tonto mediante prácticas orientalistas desenraizadas de su marco tradicional, fuera del cual, ante la ausencia en occidente de maestros que vehiculen su significado profundo, sólo sirven para engrosar las listas de espera para las consultas de los psicólogos y de los psiquiatras, los cuales tampoco podrán ayudar a todas esas hordas de insatisfechos crónicos y de frustrados.

La MT (meditación trascendental), el mindfullness (mente plena) el yoga, el pilates, el yoísmo, el superyoísmo, los gimnasios y los viajes no pueden desacelerar la aceleración deshumanizadora de los clones zombificados en la autogratificación personal hedonista, sino propiciarles algunos efímeros ratos de distracción placentera. Mientras el foco de nuestra visión esté desenfocado no logrará enfocar las luces imperecederas que todo lo alumbra, y que es lo que somos tras el aparataje de la apariencia, y que es donde reside la felicidad genuina no sujeta a crecimiento ni a decrecimiento.

Tratar de huir del coronavirus tampoco ayudará a sentirse seguros y felices. La muerte es un asunto decidido de antemano por Allah, y a nadie le llega la hora sin Su permiso. El coronavirus ha sido creado para dañar a China, por su empeño en erigirse en una potencia económica y militar no sometida a los designios del decadente EEUU. Para humillar a China y afectar su economía tienen que morir muchos chinos, y si eso no basta, tienen que morir también muchos no chinos, hasta que la OMS venga a imponer una solución final consistente en aislar a China del resto del mundo.

La mejor manera de curar la enfermedad por el coronavirus, y cualquier otra enfermedad –incluido el cáncer- es no hacerle caso a los médicos e irse a vivir a la naturaleza, convivir con ella, cuidarla, respetarla, cultivarla e intimar con ella, hasta la toma de consciencia de que de ella no estamos separados. Así se ha curado mucha gente del cáncer, pero de eso los medios de intoxicación mental masiva de la TV nunca informan.cancer cura1

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