¡Qué lamentable es la situación de los seres humanos!

60 cantos de Milarepa (n.22)

Adaptado al español por despojosdeoccidente

Una vez Milarepa llevó a su discípulo Rechungpa al mercado de Nya Non, para ayudarle a que germinara en él el espíritu de la renuncia. Muchos carniceros se daban allí cita. La carne se amontonaba formando paredes, las cabezas de los animales se apilaban a montones, las pieles llenaban todo el suelo y la sangre corría como el agua de los estanques.  Además, una hilera de ganado enfilaba al matarife para el degüello. Ante dicha visión, con una compasión abrumadora, Milarepa cantó:

¡Qué lamentable es la situación de los seres
De este mundo contingente!
Cuando uno está enfocado y empeñado
En el camino hacia la liberación,
¿Cómo no sentir lástima por estos pobres hombres?
Qué triste y estúpido es dedicase a matar,
Cuando has tenido la fortuna de obtener
Este precioso cuerpo humano.
Qué triste es involucrase en actividades
Que, al final, nos dañan.

Qué triste es levantar un muro de carne
Hecho de la carne de nuestros bondadosos padres.
Qué triste es ver como fluye la sangre
Y cómo se come la carne.
Qué triste es comprobar cómo la ignorancia
Y los desvaríos inundan las mentes de los hombres.
Qué triste es no ver sino vicio por doquier;
Ni una sola gota de amor irriga los corazones
De los hombres.
Qué triste es ver que, debido al velo de la ignorancia,
A los hombres les parecen apetecibles
Sus actos carentes de nobleza y virtud.

El apego a los caprichosos deseos
Es fuente de infelicidad y miseria;
Enredarse en los enredos mundanos
Es causa de mucho sufrimiento y dolor.
Cuando uno piensa en estas cosas,
Siente una gran tristeza;
Cuando uno es consciente de esto,
Busca un remedio.
Cuando pienso en las personas
Que no consideran las consecuencias de sus actos
Y que se regocijan en sus nocivas actitudes y procederes,
Me siento perplejo, apesadumbrado
Y preocupado por ellos.

Rechungpa, al saber esto,
¿No te vienen a la mente las bendiciones
De practicar las enseñanzas sagradas?
¿Acaso no es esta existencia condicionada
La causa de que los corazones se malogren?
¡Enciende el espíritu de la renuncia,
Ve a la cueva a meditar!

Hazle caso a tu generoso maestro,
Y evita todas las acciones dañinas (para ti y para los demás).
Dejando a un lado los asuntos mundanos,
Medita con perseverancia y firmeza.
Mantén tus compromisos (votos) espirituales
Y dedica tu vida a la práctica
De las enseñanzas sagradas.

Comentario:

El maestro ha hablado, y solo los negligentes con respecto a ellos mismos ignorarán sus palabras. La joya resplandeciente oculta del corazón espera pacientemente a ser descubierta, tras quedar cubierta con los miedos y apegos propios del vivir y del morir.

Esta vida es fuente de infelicidad y de una miríada de placeres efímeros e insustanciales, o sea, de más infelicidad y frustración por no saber quiénes somos. No venimos aquí para devorar la carne de nuestros hermanos, animales o humanos, es decir, no venimos aquí, a este mundo, a dañar a nadie, sino a dejarnos comer y a dejarnos dañar, con vista a que el desencanto del ego propicie su quebranto y su ruptura final, desvelándose así la joya oculta que encierra.

Cuando uno está centrado y concentrado en la búsqueda de su sí mismo luminoso, eterno y trascendente, comprobar en lo que andan los hombres resulta desconcertante y descorazonador. El destino es un mazo que golpea inapelable, y cada cual habrá de afrontar aquello que haya cosechado; incluso los ateos, los demócratas, los LGTB y las feministas tendrán que pasar por ello, tras quemar sus vidas viajando, follando, puteando, yendo al cine, yendo a tomar café con los amigos, yendo al fútbol, yendo a fiestas y experimentando con fascinantes identidades sexuales nuevas.

El maestro ha hablado, nos ha llegado su llamada…

(72) Ofrecimos ser depósito de la consciencia a los Cielos, a la Tierra y a las montañas, pero rechazaron cargar con ella, llenos de temor. Cargó con ella el hombre –insan. En verdad que mostró ser opresor consigo mismo e ignorante. (73) Y ello para que Allah castigara a los hipócritas y a las hipócritas, a los idólatras y a las idólatras, y aceptara el arrepentimiento de los creyentes y de las creyentes. Allah es el Perdonador, el Compasivo.

Corán, Sura 33.

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