Un canto a no descuidar lo que realmente importa.

60 cantos de Milarepa (n.27)

(Adaptado al español por despojosdeoccidente)

Shindormo le dijo a Milarepa: “por favor, háblanos acerca del sufrimiento que implica la vejez”. En respuesta, Jetsun Milarepa cantó:

Escuchen, queridos benefactores,

Escuchen acerca de los sufrimientos de la vejez.

 

Doloroso es ver como el cuerpo

Se va deteriorando, y se vuelve frágil y desgastado.

¿Quién podría evitar sentirse consternado

Ante el avance de la vejez?

Cuando la vejez sobreviene,

El cuerpo se dobla;

Cuando uno intenta dar un paso en firme,

El cuerpo se tambalea en contra de nuestra voluntad;

El cabello negro se vuelve blanco.

Los ojos claros se oscurecen;

La cabeza es atormentada con mareos,

Y los oídos -antes agudos- se vuelven sordos.

Las mejillas rojizas se vuelven pálidas

Y la sangre se seca.

 

La nariz -el pilar de la cara- se hunde.

Los dientes -los huesos de la boca- sobresalen.

Ser pierde el control de la lengua y  tartamudeamos.

Ante la inminencia de la muerte,

La angustia y la mala conciencia aumentan.

Se acumula comida y amigos,

Pero no es posible disfrutar de ellos.

Tratando de no sufrir, uno sufre más.

Cuando un viejo dice la verdad, nadie le cree.

Los hijos y sobrinos que criamos y hemos querido,

A menudo se vuelven nuestros enemigos.

Los viejos regalan sus ahorros,

Pero no reciben a cambio ni las gracias.

A menos que seas consciente de la verdad

De la no-extinción,

Sufrirás miserablemente en la vejez.

 

Si los viejos son negligentes con respecto

A las enseñanzas sagradas,

Entonces devienen en unos esclavos

De las causas y condiciones propias de la vejez.

Es muy bueno practicar las enseñanzas sagradas,

Mientras aún se puede respirar.

Comentario:

El maestro ha hablado y nadie, excepto los que están cagados de miedo por la amenaza fantasma del virus de laboratorio “covid19”, ignorarán sus palabras de sabiduría.

Es cierto que la vejez se abre paso inadvertidamente, hasta que nos apresa, y un buen día caemos en la cuenta de que el pene ya no se pone duro -en el caso de los hombres-, y en el caso de las mujeres, se les seca el higo hasta quedar chuchurrido. Esas cosas ocurren si vivimos y llegamos a una edad avanzada. Con la vejez llegan los dolores físicos, psicológicos y espirituales; con la vejez llega la devastación de un vacío existencial descorazonador, si es que nos hemos dedicado durante toda la vida a dilapidar la vida tras vanos afanes y placeres. Solo los ateos incurrirán en semejante tontería.

Lo que hay que hacer, y más ahora que la gobernanza global satánica ha decidido hacer una purga general en el ganado humano, es meditar y reflexionar acerca de la realidad de la vida y de la muerte –ya inminente. Lo que hay que hacer, y que solo los dotados de sanas entendederas harán, es cultivar las imperecederas luces que todo lo alumbra, las cuales, una vez descubiertas, nos hacen comprender que nadie surge, se desenvuelve y se desvanece sino Layla, la mujer primigenia. Ella mora en los corazones, y aguarda expectante a ser encontrada para unirse a nosotros.

bece

¡Se acabó la fiesta!

No pierdan el tiempo pensando en las fascinantes y divertidas expectativas post-coronavíricas, pues el becerro quedó mudo, su oro fue robado por los usureros y la fiesta se detuvo para siempre. Ahora, tanto el becerro como sus inadvertidos seguidores, enfilan el matadero.

Gocen del no-tiempo del eterno presente, y sean felices.

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