Poema de muerte (52)

Del cielo de todas sus bondades desprendidas,

Vinimos;

En el cielo de sus alumbradoras luces,

Moramos;

Y hacia el cielo de sus resplandores incontaminados,

Nos encaminamos.

-despojosdeoccidente

Comentario:

Se trata de un poema de muerte que habla de la realidad de la muerte y de la vida como siendo un velo interpuesto entre la criatura y el Creador –Dueño y Señor de todos los Dominios.

Él es Su propio velo, y en sus cegadoras luces están perplejos los hombres verdaderos. Los demás se limitan a perpetuarse en la ignorancia de que haya algo que surja, se desenvuelva y se desvanezca que no sea Él, el Uno-Único, el Hacedor Eterno. Hoy todos están muertos de miedo en la ilusoria realidad coronavírica que los egos proyectan, todos están muertos; desaparecieron los velos de las distracciones mundanas y ahora sólo hay miedo, un miedo atroz a morir de un catarro fuerte.

Todos tienen miedo, excepto los hombres de Dios, Su gente, para los que todo reluce esplendorosamente radiante, de  instante a instante, más allá de causas, condiciones y satánicas maquinaciones.

Todo lo que no es Él ya está muerto, desde el mismo momento de su surgimiento -a modo de espejismo- en el espejo de la consciencia. En esta sabiduría que comprende que el ”yo soy” es una ilusión proyectada – sin fundamento ni raíz – en el espacio infinito de la consciencia eterna, los verdaderos hombres viven y mueren, y siempre están satisfechos y felices. Los demás se limitan a rumiar sus miserias enclaustrados en casa, mientras el ejército y la policía patrullan las calles desiertas, pues hay planes, planes funestos entorno al devenir del ganado humano. Pocos sobrevivirán a lo que está por venir, y los que sobrevivan envidiarán la condición de los muertos.

Dicho esto, aprovechen esta incertidumbre para indagar la realidad de la errónea creencia en un “yo” separado, autónomo e independiente, y sean felices.

La muerte no existe; pero sí existe la consecuencia de creer que existimos al margen de Allah, junto con su corolario de nocivos efectos (karma) inducidos por manejarnos, en esta ilusión proyectada, de forma ignorante.

velo1

La verdad nos hará libres.

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