Quédate en casa… y revienta.

El eslogan “quédate en casa” está de moda, y el ganado humano no cesa de repetirlo, en la inocente creencia de que así ayudan entre todos a derrotar al virus fantasma. Cuanto antes logren desterrar al bicho, antes podrán recuperar sus vidas simiescas enfocadas en torno a  los disfrutes mundanos y al trabajo duro. Sin embargo, son ya más de 20 días (en España) de claustrofóbico encierro domiciliario –en muchos casos teniendo que compartir el cubículo del hogar con seres a los que desprecian profundamente–, y por las brechas abiertas de los estragos psicológicos se abre cierta claridad anunciadora de que el cachondeo ya se terminó para siempre, y las cosas serán en adelante de otra manera, una vez que se levante el toque de queda. ¿De qué manera? Los rumiantes de miserias existenciales, desde el confinamiento de su arresto domiciliario, no están capacitados para vislumbrar cuán profundo es, y hasta donde llega, el agujero del conejo. Se limitan a mantener encendida la pueril esperanza de que “todo saldrá bien”, lo cual les incapacita para la realización de un profundo análisis acerca de la situación actual y sus implicaciones a corto, medio, y largo plazo.

El sistema económico precoronavírico basado en la emisión ilimitada de dinero/deuda se tambalea, entre las risotadas del joker mayor del reino -la bestia de las eras- que asiste expectante y divertido a cómo sus siervos del pueblo elegido acometen la demolición controlada de lo viejo, para poder construir sobre sus ruinas un  mundo nuevo: el nuevo orden mundial satánico, donde todo rastro de lo humano será desgajado, hebra a hebra, de los supervivientes del hundimiento de la decadente civilización precoronavírica, y así dar nacimiento la era transhumanista. Estamos ante la muerte del ser humano tal y como fue diseñado y depositado por la inteligencia creadora (Allah) para dar paso al transhumano, mitad biológico y mitad tecnológico, cuyos impulsos vitales serán descargados y monitoreados permanentemente desde la nube –una IA (inteligencia artificial) centralizada.

destruir1

Destruir para construir, ese es su lema.

Los más lúcidos y optimistas entre los hombres, que expectantes viven esta situación crítica desde la prisión de sus casas, son aquellos que piensan en irse al campo a vivir, a alguna aldea semi-abandonada y perdida allí donde la anti-civilización precoronavírica no logró posar sus garras. Es una buena idea. Empero, el nuevo mundo postcoronavírico no nos dejará el más mínimo margen de maniobra, pues el aliento de la bestia lo impregnará todo, no dejando recoveco alguno donde vivir humanamente y poder protegernos de lo que se viene encima. Tras la gran purga, mediante la hambruna, los saqueos sangrientos, las vacunas asesinas y la guerra nuclear, todos los supervivientes serán conectados a la nube y desposeídos de sus últimos restos de humanidad.

Sólo los hombres de Dios sabrán cómo conducirse en esta situación extrema, pues encendieron la lámpara de sus consciencias y para ellos todo el ámbito de lo manifestado refulge como una resplandeciente joya oculta, más allá de causas, lugares y condicionantes. Prendieron el velo de este mundo con el fuego de su amor ilimitado, y ahora es a Ella –a Layla engalanada de las luminarias eternas– a la única que contemplan. Los demás -ateos y hedonistas- están abocados a experimentar la oscura, horrenda y miserable muerte que acompaña siempre al pánico y a la descorazonadora sensación de haber perdido el tiempo en vano, devorando fútiles placeres que no llevan a nada más que al desvarío, a la contracción del espíritu y a la zozobra.

El tiempo se vence, cultiven las luces y sean felices.

(49) ¿Qué les pasa que se desentienden de lo que les llama a recordar (50) como si fueran asnos espantados (51) que huyen del león? (52) Pero no, todos ellos querrían recibir lo que se descarga de la revelación. (53) Peor aún, no tienen temor de Ajirah (La Otra Vida). (54) Es una admonición que hace recordar. (55) Así pues, quien quiera, que recuerde, (56) pero no recordarán salvo que Allah así lo quiera –(sólo recordará) el que sea de los que toman en serio Sus advertencias, de los que están a salvo del castigo.

Corán, sura 74.

Un comentario sobre “Quédate en casa… y revienta.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s