No puedes comprar la belleza.

Fuente: rengetsucircle.com

Adaptado al español por despojosdeoccidente

Aunque Rengetsu normalmente estaba feliz de ofrecer sus caligrafías a la gente, una vez se negó. En cierta ocasión un oficial de alto rango fue a su cabaña con unas tablillas (tanzaku) para que caligrafiara algunos textos. Rengetsu, no prestándole atención a su pose altiva, le rechazó. El funcionario le ofreció entonces una elevada suma de dinero. Aún así, siguió negándose: “en nuestro mundo es imposible comprar la belleza”, dijo. En otras palabras, el refinamiento, la sutileza, la belleza, es algo que debe ser adquirido lenta e inadvertidamente, no es susceptible de ser poseído automáticamente mediante la pomposidad de un cargo.  A pesar de su insistencia, el funcionario tuvo que regresar a casa sin sus tablillas caligrafiadas.

COMENTARIO:

En el mundo de los hombres de Dios, y de las mujeres, como Rengetsu, nada está en venta y todo se regala. Ellos no se poseen a sí mismos, pues todo quedó desvelado ante el esclarecido ojo de la visión del Uno-Único, quedando la parte extinguida, reasumida y vivificada en el Todo, del que todo dimana. Una vez que se despierta a la realidad de la luz alumbradora, todo se manifiesta por lo que es –claridad autoirradiada-, y no por lo que aparenta. De las tres puertas purificadas (cuerpo, habla y mente) de los verdaderos hombres solo brota la belleza, como fiel reflejo de las luminarias eternas reflejadas sobre el espejo de la consciencia libre de los nubarrones de las fantasmagóricas proyecciones egocéntricas. Gota a gota, ante ellos se fueron consumiendo las impostadas e ilusorias formas del mundo, hasta quedar consumados y esclarecidos bajo los soles radiantes de la presencia única.

La belleza, el refinamiento, la sutileza, la profundidad, no es el fruto del esfuerzo personal, sino la consecuencia de la ausencia de ego. Por eso, en el mundo de Rengetsu, sus expresiones artísticas, sus pinturas, sus poemas y sus caligrafías… no son susceptibles de ser vendidas ni compradas, sino que se regalan.

Nota importante:

Los coachs emocionales, expertos en vivir bien y en fluir empáticamente con la vida, los niñatos influencers y similares malas hierbas deben abstenerse de tratar de entender aquello de lo que hablan los maestros de la tradición primigenia, y mucho menos intentar de poner en práctica sus interpretaciones, ya que saldrían muy mal parados, tanto ellos como sus incautos seguidores. El conocimiento de aquello que somos en el fuero íntimo de la sacralidad del espíritu imperecedero sólo se abre a la consciencia tras la total aniquilación de las expectativas  mundanas y tras el total exterminio de aquello que crean ser o que crean poseer. Así que, guarden silencio y no digan nada hasta que reciban el pertinente mandato del cielo para poder guiar a la gente. Esa autorización puede que no llegue ya nunca, pues este mundo expira; y en cualquier caso, siempre llega tras una desolación abrumadora, que barre cualquier vestigio de afectación y de alteridad.

renget

Otagaki Rengetsu (1791-1875)

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