Poema de muerte a la sombra del cerezo

Ante mi esclarecido ojo,

Mi enemigo y yo,

Refulgiendo eternamente entrelazados;

Si yo muero, me iré tras esos luceros

Que en el horizonte despuntan;

Si muere él, aquí me quedaré,

En estas sombrías formas,

En espera del despuntar del sol

Que las alumbra.

-Kudo Saitori (2021-2093)

COMENTARIO:

En el sol que todo lo alumbra se asentaron los hombres verdaderos, tras el olvido de su anterior condición de delicadas criaturas sufrientes y perecederas. Ahora, en la inconmensurable visión de la Gran Luz, la eternidad del instante refulge majestuosa, tanto en la inevitable muerte como en la inevitable vida.

Kudo Saitori, el autor del poema de muerte que estamos comentando, nació el año 2021, en medio de los horrores de la gran estafa vírica, y murió el año 2093, tras haber dado muerte a todos sus enemigos. Algo que caracterizó a este legendario guerrero fue su indomabilidad e insometimiento a los designios del gobierno pelele español y de sus amos de la gobernanza mundial satánica, de ahí que rehusara, hasta el fin de sus días en este plano de la realidad aparente, a usar el bozal antivírico, aún a costa de sufrir por ello un acoso y persecución constante e insoportable de parte de sus vecinos. Para salvaguardar la sacralidad de su humanidad incontaminada se echó al monte, al resguardo del virus de la ignorancia y de los borregos, donde se dedicó a la perfección espiritual y al cultivo de las nobles artes de la espada. Shuiki, su espada, dio muerte a innumerables enemigos, miembros de los cuerpos y fuerzas de seguridad del estado, que alertados por su desaparición no cejaron en su empeño de localizarlo para iniciar su reeducación en la nueva normalidad de escaladas y desescaladas confinatorias. Uno a uno, los shinobi enviados por el gobierno canalla fueron muriendo bajo el acero de Kudo Saitori. Fueron enviados drones, cada vez más inteligentes, para tratar de otear sus huellas en cada páramo y cueva de montaña donde se sospechara de su presencia. Tras largos años huyendo de la implacable persecución del estado terrorista, finalmente, se rajó el vientre para morir con honor, cuando fue informado por el cielo de que él era el único hombre genuinamente humano que quedaba sobre la faz de la planicie de la tierra.

Hoy, 500 años después de su muerte, la IA (Inteligencia Artificial) rastrea los rastros de su espíritu entre los confinados, pues el Gran Hermano teme un  masivo y sorpresivo despertar del ganado humano, debido a un indeseable fantasmagórico influjo que Kudo Saitori, desde el ámbito de las incontaminadas Tierras Puras Celestiales, pudiera misteriosamente inocular en la Nueva Matrix Neuronal, que con denodado y milenario esfuerzo la casta parasitaria Ashkenazi logró implementar por el bien común, la seguridad y la estabilidad psico-afectiva-emocional de todo el mundo.

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Kudo Saitori (2021-2093)

¡MUERTE!

Comentarios

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