El fantasma de los Nanjo.

Me acerqué al no tiempo del no lugar

De los desconfinados confines del espacio,

Y amanecí, tras olvidar el persistente recuerdo

De lo que creí ser,

A mi verdadera esencia –incondicionada y eterna.

-despojosdeoccidente

COMENTARIO:

El espíritu de Munenao Nanjo, uno de los protagonistas del libro “El fantasma de los Nanjo” (Sergio Vega, Chidori Books – 2019),  nos ha visitado. El poema de muerte que compartimos aquí ha sido inspirado por él, desde los recónditos páramos celestiales de los señores de la guerra que con honor supieron morir.

La vida y la muerte son meras apariciones espectrales y obnubiladoras, que nos velan de la auténtica presencia que tras el cortinaje de los accidentes temporales se oculta, anhelante de ser descubierta. Tras el olvido de lo que nunca fue –las impostadas identificaciones egocéntricas- amanece lo que es, más allá de consideraciones temporales y espaciales. El alumbramiento de las vastas planicies de la Verdad primera y última, en cuyos vergeles los verdaderos hombres se solazan siempre gozosos, sojuzga a esta realidad aparente, haciendo que todo brille por lo que es –luminosidad autoirradiada- y no por lo que el ojo no acostumbrado a sus fulgores proyecta.

Creer en lo que se ve, como hacen los adeptos al ateísmo, es una solemne estupidez, pues el ojo sólo ve proyecciones ilusorias, tan ilusorias e irreales como las irreales apariciones oníricas que vemos deambular en los sueños. Las personas inteligentes jamás se detienen en lo que ven, tocan, paladean, oyen, huelen o piensan, sino que van más allá, hasta remontar el vuelo hacia el foco alumbrador que todo lo ilumina, que todo lo sostiene y que todo lo vertebra. Una vez asentados en la visión de lo único que es (LA LUZ), la vida y la muerte pierden todo su atractivo y todo su repulsivo, y así pueden gozar siempre felices y dichosos, tanto en los estragos del dolor como en los sublimes deleites.

En un mundo de imbéciles mojigatos y temerosos de morir de una simple gripe; en un mundo de gilipollas que van por la calle con mascarillas, respirando su viciado aliento; en un mundo de políticos mequetrefes e indignos; en un mundo a punto de expirar por haber hecho el hombre dejación de su responsabilidad de velar por la verdad y por las luces; en un mundo donde el ganado humano está siendo llevado al matadero entre aplausos y vítores a los sanitarios y a la policía –sus verdugos; en un mundo donde las vacunas asesinas obligatorias están ya a la vuelta de la esquina; en un mundo de obedientes clones robotizados sin más aspiración que vivir por vivir, aunque sea en la nueva normalidad de escaladas y  desescaladas confinatorias indefinidas… en un mundo así lo mejor que pueden hacer los hombres inteligentes es mandarlo todo a tomar por culo, no obedecer al gobierno infundidor de terror (o sea, terrorista) y dedicarse a cultivar las luminarias imperecederas, majestuosamente hermosas, radiantes, bellas y sublimes.

Nosotros, el equipo de despojosdeoccidente, amamos la muerte por encima de todas las cosas, pues, como reza el adagio: por la muerte vencí a la muerte, y nací a la vida.

samu3

¡MUERTE!

Comentarios

One comment on “El fantasma de los Nanjo.”
  1. ¡Una correcta apreciación de la realidad! Seguimos, si Dios quiere.

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