EL ADIESTRAMIENTO DEL ‘YO’ (EL EGO)

Abu Yazid al-Bistam – Vida y enseñanzas (IV)

(Adaptado al español por los_piojos_de_occidente)

Debido a su naturaleza impura y maligna, el ego constituye un velo tendido delante del corazón del ser humano. Usando una imagen introducida en la tradición islámica más tardíamente, el corazón, cuando resulta contaminado con la polución y la suciedad del “yo”, es como un espejo oxidado. Con vistas a reflejar fielmente la faz de la Presencia Iláhica (divina o trascendente –la presencia única) el espejo debe ser pulido para retirar su herrumbre. A menos que esto sea hecho, por mucho que se ayune y se rece, eso no servirá de nada. Abu Yazid le dijo una vez a un hombre de Bistam:

“Aunque ayunes por trescientos años, y te mantengas erguido (durante la oración ritual) durante trescientos años, mientras seas tal y como te veo ahora, no experimentarás ni un solo átomo de conocimiento verdadero, pues tu “yo soy” te está velando con respecto a la Verdad.”

Según Abu Yazid, el auténtico buscador de la Verdad es aquel que “corta de raíz todos los deseos con la espada del desapego, de modo que todo su ser queda aniquilado en el amor de Dios”.

Solía decir a sus discípulos: “separa tu corazón de las banales pretensiones, de las posesiones, de los obnubilantes  oropeles mundanos y del criterio propio (es decir, de seguir las deducciones de vuestro inmaduro intelecto), hasta que, una vez liberado de la atracción por todo aquello que no es Allah, veas a tu corazón brillar radiante, y sobrevolar por encima de todas las cosas perecederas.”

El maestro está hablando acerca del pulido del espejo de la consciencia para que refleje la luz de la Verdad, y no las siempre sombrías proyecciones egocéntricas. En árabe eso recibe el nombre de muyahadah.

COMENTARIO:

El maestro ha hablado, y cuando el maestro habla, nadie, excepto los adeptos a la religión ateista, ignora sus palabras.

El maestro ha hablado, y cuando el maestro habla, nadie, excepto los adeptos a la religión hedonista, prescinde de sus consejos.

El maestro ha hablado, y cuando el maestro habla, nadie, excepto los adeptos a la religión de los disfrutes mundanos e intrascendentes, desatiente su llamada.

El maestro ha hablado, y cuando el maestro habla, nadie, excepto los creyentes en la superstición de que la vida no tiene más sentido que tratar de ser feliz, desoye sus advertencias.

El maestro ha hablado, y cuando el maestro habla, nadie, excepto los desconcertados por no saber para qué se vive y para qué se muere, eludirá poner en práctica sus palabras de sabiduría.

Se cierne un tiempo demoledor y arruinador de las consciencias, de las pocas consciencias que aún conserven medio gramo de lucidez alumbradora. La imposición de la nueva normalidad social-conductual recién está comenzando; año a año se irán plasmando sus estragos, vehiculados por medio de la autoaceptación ciega a vivir de forma inhumana, por el bien y la seguridad de todos, ya que lo contrario implicaría convertirnos en vectores no controlados de infección vírica.

Todos ustedes serán, tiempo al tiempo, debidamente vacunados, chipeados y conectados a la “NUBE” –una Inteligencia Artificial Centralizada- que los monitoreará de instante a instante, y desde la cual ustedes descargarán sus impulsos vitales: lo que deben pensar, lo que deben sentir, lo que deben hacer y lo que deben no hacer.

Todos ustedes, de aquí al año 2030, será transhumanizados; por eso tanto empeño ahora, al inicio de la escalada deshumanizadora del miedo permanente, en deshumanizar y desempatizar al ser humano mediante las mascarillas y el distanciamiento social, para convertirlos así en asustadizos clones robotizados que simplemente esperan órdenes y obedecen.

Si el maestro estuviera aquí, ahora, en este mundo insustancial y perecedero, sabría muy bien lo que hay que hacer, pues sabría leer los signos de los tiempos, y sabría que estamos viviendo el fin de las eras. El maestro huiría, de sí mismo a Sí Mismo, y se refugiaría en la perennidad de las luces imperecederas que en el corazón del mundo habitan.

O eso, o vivir zombificados. Ustedes eligen.

ella para1

Todo lo que no eres Tú ya está muerto

En la irrealidad de su propia inexistencia.

Todo lo que no eres Tú va de Ti a Ti,

Y en Ti, de instante a instante, reside.

Todo lo que no eres Tú, eres Tú misma,

De tus sublimes fulgores irradiada

Todo lo que no eres Tú, eres Tú misma,

De Tu belleza misma desbordada.

Todo lo que no eres Tú, eres Tú misma,

De Tu Noble Corazón desbordada.

*

Dedicado a Ella.

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