Poema de muerte a la sombra del indeleble recuerdo de Layla –la mujer primigenia.

¿Qué fue de aquella vida,

Vivida al abrigo de inconsistentes seguridades

Y de efímeros placeres?

Cincuenta años persiguiendo sombras;

Cincuenta años soñando estar despierto.

 

Ahora… muero;

El espejismo del recuerdo de lo que nunca fui

Se ha desvanecido,

Y en su lugar refulgen las luces del recuerdo

De lo que siempre fui,

Aún sin saberlo.

-despojosdeoccidente

COMENTARIO:

Cantarle a la muerte es muy placentero, ya que moviliza la energía de lo que somos –eternidad sin principio– tras los velos de las proyecciones egocéntricas.

Los coach’s emocionales deberían incorporar la práctica de la muerte a sus manuales básicos de instrucción, con vistas a desenajenar las enajenadas y obnubiladas mentes de sus traumatizados pacientes, y más ahora, que gracias al gobierno terrorista todos andan cagados de miedo a morir de una simple gripe.

No hay nada más placentero en esta vida mezquina que la muerte, pues la muerte es la ventana abierta a las luces imperecederas de lo que es, tras el aparataje de lo que no es -las apariencias. ¿Por qué se creen ustedes que nos gusta tanto follar? Porque el clímax orgásmico es una extinción, una muerte, gracias a la cual lo que es dos -en apariencia- se funde en uno solo, esto es, en la realidad no diferenciada (no-dual) del amante y de la amada.

Así pues, mueran gustosamente, por cualquier vía, ya sea sexual, espiritual o en la cotidianeidad de los quehaceres mundanos. Extínganse en el clímax de la Unión, mueran y sean felices.

buda 2

En la foto vemos a una mujer como Dios manda, honrando la imagen de Buda, apaciblemente recostado mientras aguarda los dulzores de la muerte. Se trata de una poderosa iconografía, cargada de un simbolismo inductor y activador de la consciencia; una imagen muy común en el mundo civilizado (oriente), en contraposición a la decadente iconografía imperante en la incivilización occidental, en la cual, se mire donde se mire, lo único que el ojo contempla son los detritius supurados del alejamiento de Dios y de la no sujeción a la Vía Revelada, siendo el Islam su expresión definitiva. De esta forma, cuando salimos a la calle lo que vemos son putas, esto es, mujeres indecentes semidesnudas, maricones, transgéneros, gentes de mal vivir y de nubladas consciencias, fealdad, mala educación y mal gusto a raudales. Esperamos que el virus fantasma se los lleve a todos por delante.

El uso obligatorio de las insalubres mascarillas será de gran ayuda para disparar el número de descartes humanos, y las vacunas se encargarán, finalmente, de rematarlos a todos.

india medita

despojosdeoccidente.org

DECADENCIA Y AUTODESTRUCCIÓN

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