Tú me enseñaste a amar.

En Tu luz aprendí a amar;

En Tu belleza aprendí a escribir poemas.

Dentro de mi pecho, de instante a instante,

Danzas.

Nadie puede verte, pero yo, a veces,

En esas profundidades Te veo,

Y ese vislumbre, entonces, se desborda

Y se exterioriza en bellas coplillas de amor

Y en ardientes estrofas.

-Rumi

(Adaptado al español por despojosdeoccidente)

COMENTARIO:

Este canto al amor, dentro de poco, con el advenimiento de las vacunas asesinas obligatorias, nadie sabrá lo que significa. Las vacunas serán obligatorias, y alterarán los constituyentes últimos del ser humano, codificados en la secuenciación genética del ADN. Serán unas vacunas inteligentes, muy inteligentes, que enmascararán el patrón divino conforme fue diseñado por la Inteligencia Creadora, de modo que el ser humano sintiera una querencia natural e irresistible por la búsqueda de la verdad y de la trascendencia.

Dentro de poco ya nadie sabrá lo que es el amor, ni sabrá lo que es la empatía. Nadie sabrá lo que es ponerse en la piel del otro, para saber lo que se siente al otro lado de la impostada dualidad sujeto-objeto, de modo que nadie sabrá que todos somos UNO, más allá del espejismo de estas sombrías apariencias.

Dentro de poco nadie sabrá lo que es el sexo, pues el sexo se habrá convertido en un vector incontrolado de infección vírica que habrá que inhibir mediante la pertinente vacuna. Tiempo al tiempo. El descenso a los infiernos de la infrahumanidad recién comienza ahora con esta falsa pandemia del COVID19. Los bebés serán fabricados en los laboratorios del deep state, bajo demanda y previa autorización de las autoridades competentes.

Dentro de poco nadie sabrá lo que es una sonrisa, pues los focos de interacción humana no serán tolerados, por el bien común y la seguridad de todos. El uso del bozal será indispensable, pues será impensable una vuelta la normalidad precoronavírica.

Dentro de poco todos serán felices, todos los que sobrevivan a la gran purga. Serán felices, pero nadie sabrá lo que es el amor ni cómo se practica; nadie defenderá el amor como la quibla vertebradora de una sana existencia; nadie defenderá la belleza como forma de expresión; nadie danzará aliviado, sabiendo que nadie surge, se desenvuelve y se desvanece, sino Ella, Layla -la mujer primigenia. Nadie escribirá poemas de amor; nadie escribirá poemas de muerte, como siendo la antesala a la vida verdadera. Nadie quedará para medrar en torno a los sublimes deleites del amor desenredado, tras quedar desenredada la enredadera de la madeja de las proyecciones egocéntricas, todas ellas fútiles e ilusorias. Nadie descorrerá el velo de la deslumbrante desnudez de Salma, para adentrase en Ella en pos de sus desconfinados confines; en pos de su cálida y embriagadora acogida.

Todos serán transhumanizados, vacunados y conectados a la “nube”, y todos serán felices con las dos raciones diarias de comida sintética que le despacharán los drones gubernamentales. Ese es el mundo feliz que le espera al ganado humano, a todos esos perros obedientes con bozal, que acatan gustosos la agenda genocida del nuevo orden mundial, pues piensan los muy imbéciles que todo es por el bien común, la salud y la seguridad de todos. El caso es vivir a toda costa, piensan los mamarrachos; vivir por vivir, aunque sea dentro de una tinaja. Todo estará bien mientras se pueda seguir viviendo, comiendo, durmiendo, follando y viendo NETFLIX; y, de vez en cuando, yendo al gym cuando nos llegue el turno, o tomando un cafelito en la terraza de la vuelta de la esquina, guardando siempre la distancia de seguridad antivírica. El caso es mantenerse vivos y que no nos ataque el bicho, aún a costa de quedar deshumanizados o de morir en el intento. ¡Gilipollas!

Dentro de poco nadie sabrá quien fue Rumi, el gran sabio musulmán, ni a quién le cantaba en sus noches de desvelo. Y ni falta que hace, pues a estas alturas del deterioro humano, el que no ha despertado ya, no lo hará, y morirá gruñendo como un cerdo; y para el que está despierto, todo brilla por lo que es –luminosidad indeclinable y auto-irradiada, con independencia de localizaciones, causas y condiciones.

FIN.

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Dedicado a Ella.

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