ROMPIENDO EL HECHIZO – PRÓLOGO (1)

EL HOLOCAUSTO: ROMPIENDO EL HECHIZO

MITO Y REALIDAD

Por: Dr. Nicholas Kollerstrom
Castle Hill Publishers, P.O. Box 243, Uckfield, TN22 9AW, UK, December 2014

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Adaptación al español:

-despojosdeoccidente.org-

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Prólogo (1).

La narrativa del holocausto: la política triunfa sobre la ciencia.

“La forma más rápida de ser expulsado de una universidad británica es decir que estás estudiando las evidencias químicas de cómo el Zyklon fue usado en la IIGM, dentro del marco de la tecnología de desinfección utilizada en los campos de trabajo de Alemania.” –  Nicholas Kollerstrom

La situación es completamente absurda. Ningún tema genera respuestas tan extremas e irracionales como las que suscita lo que se conoce como el “HOLOCAUSTO”. A diferencia que ocurre con cualquier otro evento histórico, incluso aquellos que atañen a las creencias religiosas, cuestionar o negar su existencia se considera un “crimen de odio”, y en algunas jurisdicciones incluso se considera un delito procesable. Estamos pues ante el establecimiento de una base jurídica para juzgar como criminales del pensamiento a aquellos que no comulguen con la versión oficial de los hechos relativos al supuesto holocausto judío, el cual ha sido elevado a la categoría de dogma y de tabú inviolable.

La cuestión de fondo a dilucidar por cualquier investigador serio es si una historia, la que sea, es cierta o, como dijo Voltaire, si es “un conjunto de mentiras que los vivos vuelcan sobre los muertos”. En definitiva, para saber a lo que nos referimos, en sus aspectos generales el ”holocausto” puede ser descrito en función de estas tres ideas fundamentales, que he dado en llamar “las tres hipótesis”, H1, H2 y H3.

H1: Hitler trató de exterminar a los judíos, logrando asesinar a 6 millones de ellos.

H2: Muchas de esas muertes fueron provocadas por una forma de gas cianuro utilizado en cámaras de exterminio.

H3: El agente químico que provocó las muertes fue el Zyklon B al que las víctimas quedaron expuestas.

La ciencia no deja lugar a dudas con respecto a las hipótesis H2 y H3, ya que las leyes de la bioquímica y del comportamiento de los materiales, -leyes que no pueden ser violadas ni cambiadas-, indican que los cuerpos de los muertos por cianuro se vuelven rosados, mientras que las paredes de las cámaras de exterminio se volverían azules. Pero no hay informes de que alguno de los cuerpos procedentes de los campos de trabajo fuera rosado; y el estudio de las “cámaras de gas” determinó que sus paredes no se volvieron azules. Lo cual significa que H2 y H3 son falsas, pues han sido científicamente refutadas.

Como Nicholas Kollerstrom documenta en su asombroso y  brillante libro, la ciencia ha arrancado de raíz la versión oficial de los hechos relativos al pretendido holocausto judío, desterrándola definitivamente de la consciencia de cualquier investigador serio. En la medida en que la narrativa del holocausto depende de las hipótesis H2 y H3, y al haber sido estas refutadas, dicho acontecimiento no pudo haber ocurrido.

Las cuestiones relativas a la hipótesis H1 son más complejas de dilucidar, e igualmente controvertidas. Hay más de 236 referencias a la cifra de 6 millones de judíos que están en seria amenaza de ser masacrados o de sufrir persecución en periódicos de todo el mundo, previamente al tribunal de Nuremberg; el primero de los cuales data de 1890. Dicha cifra de 6 millones no está fundamentada en hechos, sino que tiene un origen teológico, procedente de un discutido pasaje del Levítico que hace referencia al número de judíos que deben de perecer antes de poder regresar a “la tierra prometida”.

Para determinar objetivamente el número de judíos muertos en los campos, la fuente más confiable, sin duda, proviene de los registros del Comité Internacional de la Cruz Roja, que visitó los campos y que meticulosamente registró la identidad de los fallecidos y las causas de las muertes. Según los informes, ninguno de ellos fue ejecutado en cámaras de gas, y el número final reportado, en 1993, fue de 296.081 para todos los campos. Incluso haciendo un redondeo de 600.000 víctimas, contando a judíos y no judíos, e incluyendo las muertes por cualquier enfermedad, dicha cifra contradice la descabellada afirmación de que 6.000.000 de judíos fueron ajusticiados en unas supuestas cámaras exterminadoras, quedando así la hipótesis H1 desacreditada.

Continuará…

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