Un mundo feliz de anormales.

El último remanente humano se manifestó ayer en Madrid para pedir el fin de la agenda de la farsa pandémica del Covid19, así como la detención de sus cabezas pergeñadoras más visibles, como el nefario Bill Gates, el cual trabaja para que el ganado humano sea vacunado, chipeado y conectado a la nube cuántica de la inteligencia central que regirá los designios humanos en un futuro cercano, cuando ya no haya seres humanos y todos sean ciborgs-esclavos. A Bill Gates habría que detenerlo y condenarlo a muerte, y a todo el deep state en general, pero eso no va a ocurrir.

Lo que sí va a ocurrir es la purga, es decir, el gradual exterminio del 90% de la población mundial a base de vacunas asesinas, pestes, hambrunas, disturbios, ataques zombis y una gran guerra nuclear, que será breve.

Es necesario extirpar el sobrante humano, unos 7 mil millones de criaturas, para imponer la nueva normalidad de un mundo felizmente sostenible, no contaminado y justo, para unos pocos; un mundo feliz sin libertad, o más bien de libertad al estilo de ciborgs programados para hacer, sentir y pensar según dicten sus amos. Un mundo sin sexo, pues los bebés serán fabricados a la carta en laboratorios. Un mundo sin dinero, el PSOE de España (Putas Saciadas Orantes y Explayadas) ya trabaja en un proyecto de ley para prohibir el dinero en efectivo, el cual contiene bichos muy malos para la salud del hombre. Es solo el inicio, primero se acabará el dinero cash, y luego el dinero virtual, hasta terminar imponiéndose una cartilla de puntos de ciudadanía, canjeables por comida basura y alivios mundanos esporádicos, como visitas al bar de la esquina o a la peluquería. Por supuesto, se tratará de una cartilla de “buena” ciudadanía, pues en función de lo obedientes y respetadores de la ley que sean les será sumado o restado crédito. Los ciudadanos en números rojos –malos ciudadanos- serán llevados a “Arcas de Noé” seguras para reeducarlos en la importancia de obedecer las normas por el bien y la salud de todos.

Estamos, en definitiva, y el que no lo vea es que está ciego, ante el nacimiento de la era transhumanista, o sea, antihumana; un nuevo mundo de interacciones sociales codificadas según la nueva normalidad para evitar los contagios y, en general, el caos. Para ello es necesario un caos previo que posibilite luego imponer su solución deseada. El caos de la ruina económica, del miedo a morir debido a una amenaza fantasma que nadie ha visto ni demostrado, pero que está siempre ahí acechante; el caos del tedio de vivir y de la falta total de empatía humana, el caos de los vecinos espiando a los vecinos por si cumplen, o si son  unos inconscientes que van sin bozal porque les da igual todo. El caos de los saqueos por comida y de la diversión de matar por matar; el caos de la frustración psicológica por no volver a la anormal anormalidad de antes, la anormalidad de los disfrutes mundanos desprejuiciados y del trabajo duro para costearse dichos placeres.

Nada volverá a ser como antes, y es bueno saberlo. Está muy bien manifestarse contra el deep state, sin bozal y sin distancia de seguridad, como el último remanente humano hizo ayer en Madrid, siempre  que seamos conscientes de que nuestro bando es el perdedor y que todos vamos a morir, pues nos negaremos a aceptar sus vacunas y su satánica nueva normalidad. Empero, morir es lo de menos, y lo de más es luchar y mantenernos siempre fieles al sagrado espíritu, incontaminado y eterno. Lo importante no es ganar y vivir, sino seguir siendo humanos.

rema2

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