Un canto a la importancia de no desatender lo que realmente importa.

60 cantos de Milarepa (n. 33)

Adaptado al español por despojosdeoccidente

Jetsun Milarepa estaba a punto de dejar Nya Non en busca de otros lugares, pero los benefactores le rogaron fervientemente que se quedara. Milarepa respondió: “si no muero, intentaré regresar a vuestra aldea. Si no nos volvemos a ver, tratad de recordar y practicar estas cosas.”

Y así canto Milarepa:

¡Oh! Qué lamentable es enredarse en asuntos mundanos.
La gente aprecia sus cuerpos
Como si fueran preciosas piedras de jade,
Pero al igual que los árboles centenarios,
Su destino final es caer.
Refrenad el desvarío de los caprichosos pensamientos
Y practicad, de vez en cuando, las enseñanzas sagradas.

Aunque te dediques a acumular riquezas,
Con el mismo afán con que las abejas
Se afanan por su miel,
El mal puede sobrevenir en cualquier momento
Y de manera impredecible.
Refrenad el desvarío de los caprichosos pensamientos
Y practicad, de vez en cuando, las enseñanzas sagradas.

Uno puede hacer valiosas ofrendas al maestro,
Pero cuando el infortunio desciende
La fe desaparece de inmediato,
Al igual que un evanescente arcoíris.
Refrenad el desvarío de los caprichosos pensamientos
Y practicad, de vez en cuando, las enseñanzas sagradas

Como un par de bestias que se aparean,
Los amantes viven juntos;
Pero el calamitoso ataque del lobo
Puede sobrevenir en cualquier momento.
Refrenad el desvarío de los caprichosos pensamientos
Y practicad, de vez en cuando, las enseñanzas sagradas

Puedes amar a tu hijo con la misma pasión
Con que una gallina encuba un huevo.
Pero en cualquier momento puedes quedar aplastado
Por un desprendimiento de rocas.
Refrenad el desvarío de los caprichosos pensamientos
Y practicad, de vez en cuando, las enseñanzas sagradas

Un rostro puede ser tan hermoso como una flor,
Sin embargo, en cualquier instante una ventisca de granizo
Lo puede dañar y desfigurar.
De vez en cuando es bueno que penséis
En la fragilidad y en la carencia de valor
De este efímero mundo.

Aunque una madre y un hijo sientan mutuo afecto,
Cuando surgen los desacuerdos ellos son como enemigos
Que se enconan y se pelean.
Es bueno que desarrolléis el amor
Hacia todos los seres sintientes.

Disfrutar de los reconfortantes rayos del sol
Es muy agradable y placentero,
Pero una tormenta de aflicciones se puede desatar
En cualquier momento, quedando así ahogados.
Acordaos, de vez en cuando, de aquellos que nada tienen;
Y dar generosamente a los necesitados.

¡Oh! Queridos benefactores, hombres y mujeres aquí reunidos.
Para aquel que es incapaz de practicar las enseñanzas sagradas,
Su vida carece de valor y de sentido alguno.
¡Todos sus actos habrán sido inútiles!

COMENTARIO:

Las palabras del maestro, no nacido y no muerto, reverberan y se elevan, hasta remontar el no  espacio del no tiempo y desvelar la verdad desnuda de lo que es, más allá de los velos erigidos por los engranajes de esta aparatosa apariencia.

La vida tiene un único sentido, y no es tratar de disfrutar lo que se pueda, como piensa el ganado humano, sino saber quiénes somos. El conocimiento -de aquello que constituye lo único que merece ser conocido- es la fuente de la plenitud y de la dicha verdadera desatada de ser lo que somos en la contemplación del ojo de la certeza, que fijo está anclado a la realidad de lo que es, tras quedar lo que creemos ser desvanecido en la irrealidad de su propia inexistencia.

Son tiempos difíciles, los tiempos finales, y la muerte se cierne impetuosa ante las acometidas terminales de la bestia de las eras. No pierdan el tiempo en vano, no vayan a la playa, no merece la pena. Es la hora de recobrar la cordura, activar el recuerdo de las luminarias imperecederas y unirnos a ellas aún estando vivos, mientras aún hay tiempo. Después, cuando se levante el velo, que los ignorantes llaman “muerte”, todo estará  decidido y cada cual se unirá a su igual, en las luces o en las sombras.

El gobierno terrorista nos ha dado permiso para ir a la playa y disfrutar como hacíamos antes de covid, siempre y cuando seamos respetuosos con el distanciamiento humano y no actuemos irresponsablemente, de lo contrario se corre el riesgo de volver a un confinamiento severo. Y nadie quiere eso, así que el ganado humano obedecerá al doctor muerte, se pondrán el bozal, guardarán la distancia, no toserán en público, ni estornudarán en frente de nadie y, a su debido momento, se vacunarán. De este forma los goyim (los no judíos –el ganado) podrán seguir disfrutando divertidamente de la vida mientras les llega la hora de ser arrumbados en una residencia-escombrera de residuos humanos (ancianos), a costa de descuidar lo que realmente importa. Y sólo importa una cosa en la vida, todo lo demás es fútil e intrascendente. Finalmente, cuando llegue la hora de encimar la muerte, las drogas paliativas evitarán que sean conscientes de que han desperdiciado inútilmente la vida tratando de divertirse y de ser felices. ¡Gilipollas!

Un comentario sobre “Un canto a la importancia de no desatender lo que realmente importa.

  1. No perder el tiempo en cuestiones intrascendentes relativas a la explayación en los disfrutes mundanos, es una de las eseñazas fundamentales de los sabios ancestrales. Oh, pero, eso ya no importa, pues la gente ya no cree en nada, más allá de lo que diga el doctor muerte en la TV. Todos morirán, tratando de no morir.

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