Al hombre moderno le agrada morir como no muere ni un perro.

Estamos rotos, estamos deshechos, estamos acabados.
Cuando todos se desviven por vivir y no morir,
Y toman las debidas medidas
Aún a costa de morir mientras lo intentan;
Nosotros nos empeñamos en morir,
Pero no morimos y seguimos vivos.
Estamos rotos, estamos deshechos, estamos acabados.

Estamos rotos, estamos deshechos, estamos acabados.
Cuando todos se empeñan en morir
Como no mueren ni los perros, esto es,
Sedados y entubados
En una decrépita residencia/hospital de despojos humanos;
Nosotros nos esforzamos en morir lúcida y dignamente,
En el confortable y candoroso abrazo del calor del hogar
Y en la plena consciencia de nuestra innata realidad sagrada,
Que es no nacida y no muerta.
Estamos rotos, estamos deshechos, estamos acabados.

Estamos rotos, estamos deshechos, estamos acabados.
Cuando todos ya han decidido vivir por vivir,
En las condiciones que sean,
Aún a expensas de dejar de ser humanos;
Nosotros no nos desviamos de nuestro sendero marcado
Que a ninguna parte nos lleva,
Sino a las luminosas y esplendentes planicies de Layla,
La mujer primigenia.
Estamos rotos, estamos deshechos, estamos acabados.

-despojosdeoccidente

COMENTARIO:

Morir perrunamente, es decir, morir como no mueren ni los perros, sedados, entubados y en estado de total decrepitud e inconsciencia, es una mala idea. Morir tan indignamente, tal y como se estila en el degenerado occidente, en la soledad de un hospital  o de una destartalada residencia-escombrera de residuos humanos, mientras tus hijos y nietos piensan en la herencia y en lo que se la van a gastar, es una muy mala idea. Morir por atender y hacer caso a las satánicas autoridades sanitarias que aconsejan al gobierno terrorista español, y a todos los gobiernos en general, es una muy mala idea. Morir, presos del miedo a morir de un resfriado debido a la permanente propaganda de los terroristas en la TV oficial del régimen, es una muy mala idea. Usar el insalubre bozal, que no es más que el símbolo de la sumisión y de la obediencia ciega, así como un catalizador y somatizador de todo tipo de enfermedades –físicas y mentales- por aspiración del propio CO2 exhalado, es una muy mala idea. Morir perrunamente, como no mueren ni los perros, es una pésima idea.

Al hombre moderno le agrada morir como no muere ni un perro.

Por el contrario, morir dignamente en la sacralidad del espacio sagrado de lo que somos más allá del aparatoso aparataje de las apariencias, morir así, lúcida y bellamente, es una muy buena idea.

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Sevilla, Al Ándalus, Norte de África – 4 de julio de 2020

Un comentario sobre “Al hombre moderno le agrada morir como no muere ni un perro.

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