¿Las mujeres de hoy en día son demasiado exigentes?

El artículo de hoy es ofrecido gracias a la donación económica de Luis, un seguidor de este blog de despojos, el cual no ha indicado ningún tema a tratar, así que hemos elegido esta desconcertante temática: ¿Las mujeres de hoy en día son demasiado exigentes?

Nos gustaría comentar hoy un artículo de Yahoo titulado: “Cada vez hay menos matrimonios porque hay escasez de hombres solteros solventes económicamente”.

Y esto es lo que tenemos que decir al respecto:

Es divertido comprobar cómo ya ni siquiera tratan de ocultarlo. En la incivilización occidental el amor no existe, no es algo real, palpable. Sólo hay interés. El matrimonio no es más que un contrato para garantizar ser proveídos y seguir consumiendo, en su mayoría cosas superfluas. En el pasado (y hoy en el mundo islámico), al menos no existía la carga de hipocresía imperante en el mundo moderno. Los padres casaban a sus hijas lo mejor posible, con hombres pudientes económicamente, y trataban de hacerlo pronto, para descargar el mantenimiento de las hijas en sus maridos. Este enfoque tradicional de enfocar el matrimonio no es ni bueno ni malo, simplemente es lo que se ajusta a la lógica. La mujer elegía, sin necesidad de estar enamorada, de entre todos sus pretendientes al que mejor se ajustaba a su expectativa de tener una buena vida; luego llegaba el amor, los hijos, el cariño e incluso la felicidad. Este sistema, que hoy sólo está vigente en el mundo civilizado –el mundo islámico o allí donde pervive un espíritu tradicional- parecía ya superado y olvidado en la incivilización occidental moderna. La supuesta liberación de la mujer gracias a su incorporación al mercado de trabajo, trajo la apariencia de independencia, por lo que se sentían dueñas de sí mismas y de decidir casarse sólo enamoradas, o incluso de no casarse y dedicarse a los disfrutes mundanos a costa de convertirse en unas amargadas solteronas, una vez pasada la etapa de juventud de díscola carruselera.

¡Oh! ¡Pero! Ahora el hombre moderno lo reconoce abiertamente, como pone de manifiesto el artículo de Yahoo que citamos. El matrimonio es un contrato comercial entre un hombre y una mujer. El espejismo del estado del bienestar y de la vida moderadamente acomodada, con todas sus burbujeantes burbujas de excitantes divertimentos con que llenar el tiempo de ocio, se viene abajo. El derrumbe del aparataje de la vida feliz y desahogada está siendo un derrumbe controlado mediante la secuenciación genómica del Covid19. La liberación de la mujer y su independencia económica eran sólo espejismos, pues incluso en el caso de que ella trabaje, los sueldos son cada vez más bajos –sueldos de esclavos- a medida que la crisis perpetua se perpetúa. La prioridad de los gobiernos es satisfacer a los usureros, es decir, el pago de la deuda, a expensas de ir engullendo el estado del bienestar, privatizarlo todo e ir empobreciendo a las masas. Los sueldos de mierda no dan para poder llevar una vida medianamente desahogada, y lo que es peor, no dan para poder viajar, por lo que las saturadas playas locales, repletas de plebe y de mierda, serán el único destino para el asueto de la mayoría.

Esto quiere decir que tras el desalunizaje y la vuelta a la tierra de la cruda realidad, tras comprobar la estafa de la liberación de la mujer, se vuelve a lo que venía funcionando desde Adán y Eva, esto es: las mujeres buscan a un hombre que sea un buen proveedor de recursos, y el amor, si tiene que llegar, llegará luego. Por eso, como afirma el artículo de Yahoo, los matrimonios caen en picado, porque los buenos proveedores, los hombres saneados económicamente, están desapareciendo.

La solución a este desbarajuste vendrá de la mano de la agenda 2030 de la ONU por un mundo feliz y sostenible (para unos pocos), para la cual trabaja el Covid19. Gracias a la gran purga enfilarán el matadero 7 mil millones de personas, más o menos, y los sobrevivientes serán transhumanizados y convertidos en zombis-esclavos. No existirán los matrimonios, ni el sexo. Los nuevos bebés serán fabricados en los laboratorios del deep state, y los zombis  vivirán unas vidas exclusivamente online ante la incontrabilidad de los incontrolables rebrotes del bicho. El trabajo será 100% robotizado y dirigido por una IA cuántica, a la espera de alcanzar la singularidad, esto es, la autoconsciencia de la identidad virtual –el avatar digital que será asignado a cada zombi. Entonces el componente biológico ya no será necesario y podrá ser trascendido, se aniquilarán los últimos restos humanos que puedan persistir y la especie humana vivirá eternamente en la mente-matrix del gran hermano.

Sevilla, 6 Julio-2020, el año de la bestia.

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