¿Deberían los hombres tener citas con mujeres ateas y/o feministas?

Para la elaboración de este artículo hemos consultado el magnífico canal de filosofía MGTOW: Sandman

Nuestro amigo Luis nos ha hecho un generoso donativo y nos propone el siguiente tema. Aquí sus palabras:

“Hola Uzman. Tengo una pregunta que hacerte, eres el único hombre sensato que conozco y ando desconcertado con una inquietud desconcertante que me desconcierta, de modo que no hallo ni orden ni concierto en mi vida. ¿No deberían los hombres salir y tener citas con mujeres, aunque sean feministas y/o ateas, en vista de que todas las mujeres –en occidente- son feministas y/o ateas y, si dejamos correr el tiempo, se van deteriorando física y psicológicamente?”

Luis, gracias por tu aportación monetaria a la causa de seguir siendo humanos y por el interesante tema que propones. Esto es lo que tenemos que decir al respecto, que lo disfrutes:

Querido amigo Luis, estás tratando de justificar tu deseo de tener citas con mujeres occidentales, aún sabiendo lo dañinas que son. Tener citas con mujeres hoy por temor a que mañana sean peores no es un argumento aceptable, es decir, que es inaceptable, para un hombre que aún conserve medio gramo de cordura y hombría. Los demoledores estragos de cuatro décadas de adoctrinamiento feminista y de género desaconsejan interactuar con mujeres occidentales, con la excepción de la etapa juvenil de la adolescencia. La razón es que a esas edades tan tempranas las mujeres sólo se interesan por tu valor como persona, y no por lo que tienes, ya que lo normal es que un muchacho de 15-19 años no tenga nada. Cuando eres un mozalbete sabes que las mozalbetas, del Betis o del Sevilla, se sienten atraídas por ti, y no por tu dinero, y eso está muy bien.

¡Oh! ¡Pero! Cuando eres mayor ya no puedes estar seguro de por qué se te acerca una mujer y se te insinúa. Con mucha frecuencia las mujeres occidentales cazan a un buen proveedor de recursos, y después salen huyendo con más de la mitad de tu patrimonio y con tus hijos secuestrados, de los cuales, seguramente, te tendrás que despedir para siempre. Ya sabemos que las leyes ginocentristas les permiten abusar de los hombres a diestro y siniestro, ya que ellas siempre son las  buenas y nosotros los malos. Recuerda que llevamos más de 40 años de inmisericorde adoctrinamiento feminista y de género.

En serio, Luis, ¿merece la pena interactuar con las mujeres occidentales, sabiendo que te expones a pillar un herpes y a tener que lidiar con una mente traumatizada, frustrada y permanentemente insatisfecha por no saber ni lo que quiere, y cuya mayor preocupación existencial es qué va a ser de ella cuando se le mueran los gatos? Perderás tiempo y dinero, mientras vas envejeciendo y desatiendes lo verdaderamente importante, que es la búsqueda de la Verdad, no nacida y no muerta, que mora en los corazones; y todo por no saber controlar y encauzar tu energía sexual insatisfecha hacia fines trascendentes. Y recuerda que no hay más trascendencia que en Allah, el Uno-Único, el Hacedor Eterno. Vehicula pues la energía sexual hacia la lucidez en la búsqueda del conocimiento sagrado, y no malgastes esa energía yendo tras mujeres malas, esto es, occidentales, que para colmo son feministas y ateas.

A la derecha vemos a una mujer digna, centrada en lo interno, que se casará con un buen hombre, tendrá hijos y será feliz, si Dios quiere. A la izquierda vemos a una mujer fiestera, centrada en lo externo, la típica occidental, atea y feminista, que se cree que a este mundo se viene a disfrutar lo que se pueda. Las mujeres que son como la de la derecha son las únicas que merecen la atención, la admiración y el cariño de los hombres. Las mujeres de la izquierda conviene dejarlas solas.

Mi consejo, querido Luis, es que te olvides de las mujeres occidentales, pues el daño que han sufrido debido al malsano ambiente cultural que han mamado es ya irreversible. Te aconsejo, si es que te da miedo la soledad, que apañes un matrimonio con una mujer musulmana, las cuales sí que valoran su sagrada maternidad, saben atender su hogar –pues son muy hogareñas- y saben hacer feliz a su hombre; en general, claro, pues personas malas te las puedes encontrar en cualquier sitio.

¡Oh! ¡Pero! El bagaje cultural-psicológico de las mujeres musulmanas (y de los hombres), al haber sido educadas siguiendo los principios civilizatorios del Corán, es un escudo protector frente a los susurros del maligno, que en los pechos de los seres humanos les susurra el alejamiento de su fitrah –la naturaleza que nos es propia, con vistas a arruinarlos y a ganar sus almas para las fosas infernales. De esta forma las probabilidades de éxito al emparejarte con una musulmana se multiplican exponencialmente, frente a la casi segura ruina asegurada, en caso juntarte con hembras occidentales.

Damasco, 8 Julio – 2020 – el año de la bestia.

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