¿Tiene algún sentido este sinsentido?

El sentido de la vida varía según la cosmovisión que cada cual adopte como la fuerza vertebradora de su existencia. Pasamos a analizar ahora las dos cosmovisiones susceptibles de ser adoptadas por los seres humanos.

1) Cosmovisión nihilista

Según esta percepción de la realidad un meteorito chocó con otro meteorito (o lo que sea, el caso es que algo chocó contra algo), accidentalmente, y surgió la vida y la consciencia que la percibe. Se trata de un acto fortuito, que igual que ocurrió podría no haber ocurrido, de modo que ahora no existiría nada, ni siquiera los virus. Esta cosmogonía, o cosmovisión, es la preponderante en el degenerado mundo moderno, y es enseñada como una verdad científica a pesar de que se trata de una teoría indemostrable. ¿Cómo seguir el rastro desde unas partículas de polvo hasta la vida compleja e inteligente dotada de consciencia?  No se puede porque es imposible, porque no hubo azar, sino diseño, creación y exteriorización del Plano Terráqueo y de la cúpula de los cielos, una creación en la cual fue depositado el ser humano. Empero, las elites erigidoras de la malsana modernidad optaron por elevar esa teoría a la categoría de dogma. De esta forma ahora todos creen que la vida no tiene propósito alguno -más allá de tratar de ser feliz-, pues no es más que una conjunción fortuita. Como consecuencia los hombres viven meramente para tratar de no morir, pues la muerte supone el fin del placer que, a veces, va asociado a vivir. La implicación de la adopción masiva de la teoría nihilista es la proliferación de todo tipo de anomalías, anormalidades, traumas y psicopatías que traduce el alejamiento de la fitrah –la naturaleza que nos es propia conforme al diseño inteligente de la Inteligencia Creadora. Ejemplos de aberrantes producciones nihilistas son:

Hedonismo: la sublimación del placer por el placer, de modo que cuando llegue la hora de morir estemos satisfechos de lo que hemos podido disfrutar en la vida. En cuanto al sufrimiento, es algo en lo que el ganado humano no piensa por considerarlo indeseable, cuando en realidad el sufrimiento es una bendición que nos abre las puertas de la trascendencia.

Feminismo: al no tener una aspiración trascendente más allá del mero placer materialístico, la mujer se acabó olvidando de aquello que comanda su fitrah –satisfacer su sagrada maternidad- y quedó abocada a la autodestrucción mediante la emulación del rol de lo masculino.

Homosexualismo: al no tener una aspiración trascendente más allá del mero placer materialístico, el hombre se acabó olvidando de aquello que comanda su fitrah –aportar protección, seguridad y bienestar a la mujer, de modo que en ella florezca como es debido la semilla de la vida.

Ateísmo: Superstición que afirma que existe creación sin Creador, esto es, sin un plan  inteligente diseñado e implementado por una Inteligencia Creadora, que no puede ser el hombre porque el hombre mismo forma parte de lo creado, y por lo tanto es incapaz de crear nada –tan solo reconfigura e integra elementos ya existentes en la naturaleza.

Relativismo moral: todo es bueno en función si de ello se deriva un placer personal. Todo es malo si de ello se deriva un dolor personal.

Relativismo general: todo es relativo, no solo la moral. Lo cual quiere decir que la subjetividad es elevada a la categoría de cualidad absoluta. Por ejemplo, si alguien piensa que está bien amputarse el pene y los cojones e impostarse -mediante cirugía-  una vagina, entonces eso está bien; y los que no lo vean bien son  tachados de fascistas, intolerantes, terroristas o, lo que es peor, musulmanes. En el ámbito del arte reside otro ejemplo ejemplarizante de esta torcida percepción de la realidad. De este modo si alguien considera que una mierda pinchada en un palo es una expresión artística, entonces todo el mundo está obligado a respetarlo, so pena de ser considerado un retrógrado cavernario. Así vemos que en el mundo moderno prolifera la fealdad por doquier, tanto a nivel individual de la cotidianeidad como en el ámbito de las artes modernas, esto es, satánicas: cine, TV, teatro, literatura, pintura, danza, música, etc.

Gracias al relativismo general, no solo moral, la casta internacional parasitaria logró normalizar la anormalidad, y sus psicopatías asociadas, como una forma permisible, e incluso óptima, de vivir.

2) Cosmovisión creacionista

La cosmovisión creacionista es la percepción de la realidad que adoptan los verdaderos hombres, en torno a los cuales se erigen las civilizaciones, al contrario de lo que logra medrar al cimiento de la cosmovisión nihilista, a saber: sociedades decadentes y podridas en grado sumo.

Según esta cosmogonía trascendente, no existe creación sin Creador y sin propósito para dicha creación. La prueba de la veracidad de esto radica en el método científico por excelencia: la observación de la manifestación física. Al igual que un avión se crea por la inteligencia humana con el propósito de volar, y no para ser un criadero de gusanos de seda, igualmente el ser humano es una creación inteligente depositada en la Tortilla Terráquea con el propósito único de manifestar la Gloria -Exaltada, Trascendente y Eterna- del Hacedor Único. El espejo donde el Creador se refleja a Sí mismo es la consciencia del hombre, sin el cual este mundo carece de sentido.

En vista de la involución humana y el ennegrecimiento de la consciencia del hombre moderno, el ser humano está abocado a su autodestrucción final, pues este mundo, como ya hemos apuntado, sin la consciencia que busca y se asienta en las sempiternas luces del Uno-Único, no es más que polvo disperso, esto es: nada. Y a la nada vamos, como culminación del alejamiento del ser humano de su fitrah, ejemplo de lo cual es que ahora todos van por las calles deshumanizados –como perros obedientes-, con el bozal puesto y tratando de mantenerse vivos a toda costa, aunque sea a costa de morir en el intento.

Gracias al gobierno terrorista de España, España va a ser purgada y destruida, para regocijo de los amos del mundo –deep state. Es necesario que el castigo sea ejemplarizante para el resto de naciones del mundo, de modo que países basura como Argentina y España serán las puntas de lanza para la implementación de la nueva normalidad –el nuevo orden mundial. Un nuevo orden de 500 millones de ciborgs-esclavos y una pequeña elite de elegidos que los pastoreará y que vivirá felizmente desconfinada en un mundo feliz, sostenible, sin contaminación, sin enfermedades y sin superpoblación, tras haber liquidado al sobrante humano -unos 7 mil millones de personas, más o menos.

28 Julio – 2020

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