Empezamos a ser libres cuando dejamos de tener miedo

No temas a la muerte;

Teme a morir como no mueren

Ni los perros.

-Proverbio árabe

¿Qué significa esto? Esto significa que la vida es como un sueño, como una ilusión, como un espejismo, y los que no lo saben están abocados a morir como ni un perro muere, esto es, con el bozal puesto y con miedo, con mucho miedo. Por el contrario, los hombres que saben que estamos en manos de Allah podrán morir de manera gloriosa, respirando aire fresco en la libertad desconfinada de los desconfinados confines de la consciencia alumbrada, que más allá de esto o de aquello reside.

Desobedecer al gobierno nefario de España y morir como mueren los verdaderos hombres, es una maravilla. Lo que no es una maravilla es que si alguien se resfría vaya al hospital para que le hagan el fraudulento test PCR, que solo detecta patrones genéticos inespecíficos que podrían pertenecer a cualquier virus corriente o bacteria, de modo que dicha persona y sus contactos, debidamente rastreados, sean confinados para que somaticen todo tipo de males que desembocarán en enfermedades y en la muerte. Porque de eso se trata toda esta impostura pandémica, de matar a la gente, de que se suiciden de tristeza, de que sean entubados si los síntomas inducidos por el estrés psicológico así lo indican y les revienten los pulmones. Por eso es importante que todo el mundo obedezca y use el bozal, ya que el bozal es un foco de infección que pasará a los pulmones, por lo que los test’s darán falsos positivos con mayor propensión que si no se llevara el bozal. Además, por supuesto, hay que llevar el bozal porque el bozal es el símbolo de la sumisión, de la esclavitud y de la obediencia ciega a la nueva normalidad –el nuevo orden mundial.

Ante esta tesitura de una falta total de tesitura medianamente clara, lo único que se puede hacer es centrarse en lo que de verdad importa en la vida: el cultivo de las semillas de consciencia que nos permitirán trascender este mundo decadente, de modo que sean las sempiternas luces las que brillen siempre, de instante a instante. Esta vida no es nada más que un velo, una prueba de fe, siendo la Otra Vida –subyacente al velo de lo creado- la verdadera vida. A ese jardín por donde fluyen los arroyos y que repleto está de huríes protegidas en pabellones elevados, nosotros –el remanente humano final- aspiramos, resultándonos todo lo demás trivial y carente de valor alguno, incluido el inexistente virus corona y sus demoledores estragos programados para exterminar al 90% del ganado humano sobrante.

Beirut, 8-Agosto-2020

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