No hay necesidad de reglas para experimentar el amor incondicional, según expertos.

Cuando los niñatos influencers hablan de no-dualidad, de la plenitud de ser lo que somos en la Unidad que todo lo preside, del amor incondicional y del velo de las apariencias como siendo una proyección impostada del ego sin base ni raíz; cuando los niñatos expertos, en este caso una niñata llamada Anna, hablan de todas esas cosas y de la no necesidad, o innecesidad, de reglas para vivenciar la Unidad Sagrada, los Cielos y la Torta Terráquea se tambalean de estupor y los linajes de los verdaderos hombres –los hombres de Dios- se estremecen ante el fatal descaro y desvarío de la juventud del mundo moderno, según ellos la generación mejor preparada de la historia humana, pero según nosotros la vergüenza de las generaciones y los apéndices finales de la putrefacción cancerígena de un mundo que ya declina, tras la culminación de su decadencia y autodestrucción definitiva.

Vamos a analizar, si Dios quiere, lo que la niñata experta Anna tiene que decir, enseñar y cobrar (pues cobra por sus enseñanzas privadas) acerca de la no-dualidad y de la experiencia de la no-dualidad. Se trata de un texto escrito por esta influencer en su blog-free, donde publica material no-dualístico gratis.

No hay reglas, regulaciones o rúbricas para la iluminación. Suponga que alguien le da una lista de cosas que debe lograr antes de que pueda entrar al cielo. En ese caso, estás jugando en un sueño dualista en el que crees que el maestro sabe más que tú y puede ayudarte en lo que ya eres: plenitud.

Todo lo que dice aquí Anna es erróneo. Sí hay reglas para la “iluminación”, y dichas reglas solo se aprenden siguiendo a un maestro dual en este mundo dual, gracias a lo cual la dualidad queda desempolvada por lo que es: luminosidad auto-irradiada. Pero, pero como somos seres humanos creados, es decir, duales, es decir, que tenemos consciencia de un “yo” como estando separado de lo “otro”, eso quiere decir que debemos (el que sienta dicho anhelo espiritual) buscar un maestro en la dualidad, con sus defectos y virtudes, el cual nos enseñará las reglas para remontar el vuelo desde lo creado y efímero hasta el Creador Eterno y no-dual. Sin dichas reglas, sin esa sharía islámica (la Ley), el ego no se domeña hasta finalmente morir, por lo que si no se siguen esas reglas el ego muta a un ego espiritual, que puede llegar a ser muy refinado y sutil, pero ego al fin y al cabo, de modo que la dualidad persiste aunque creamos que todos somos Uno.

Las reglas son todas aquellas actitudes y acciones tendentes a debilitar la fijación egocéntrica y a reforzar el recuerdo de Allah, la Verdad Una y Única, como: la generosidad, el silencio, el no darse importancia, el ayuno, rezar mucho, ir a Mekka al menos una vez en la vida (si se puede), casarse islámicamente, no follar fuera del matrimonio, no hacer apología LGBT, desapego con respecto al mundo y a cuanto contiene, paciencia en la adversidad, meterse en una cueva –solo- durante meses hasta que todo el mundo te dé por muerto y, en general, cualquier cosa que el maestro te ordene hacer o no hacer.

De esta forma, gracias a la bendición de un maestro dual pero autorizado por uno de los linajes de los hombres de Dios, uno llega a comprender que todos somos Uno a nivel del corazón,  y no solo a nivel  intelectual, de modo que un sabio tal se puede dedicar a enseñar la no-dualidad a otros, o a hacer lo que le salga de los cojones, pues  nada le saldrá de los cojones que contravenga la Ley, la sharía islámica.

Anna es una mujer bellísima. Aquí su web: https://www.wonderfullynothing.com

Sus tarifas son:

Llamada telefónica (30 minutos) – 50 dólares.

Sesión video-online (1 hora) – 115 dólares.

Sesión video-online (1 1/2 hora) – 140 dólares.

Yo, en la historia de Anna, estudié con muchos piadosos maestros de ascensión e iluminación. Pero eran solo eso: maestros. Una relación sujeto / objeto donde la historia es que un maestro puede llevar a los estudiantes a lo que ya son: iluminados. Verá, los maestros están para aprender cosas NUEVAS; son para EXPERIENCIAS, pero nuestro estado natural (y no me gusta decir estado porque no es un estado, pero caramba, tenemos que usar palabras para transmitir y señalar) ya está completo y es perfecto. Por tanto, es una absoluta arrogancia creer que algo fuera de ti, que es un completo espejismo, puede enseñarte lo que ya eres: la totalidad o el amor incondicional que aparece.

Lo que es una arrogancia es ser una niñata de veintipocos años y dedicarse a confundir así a la gente. Ya hemos dicho que la no-dualidad no puede ser alcanzada desde la no-dualidad, y esto quiere decir que solo un maestro dual cualificado y una práctica dual y humilde, sin pretensiones, de no menos de 50 años, nos puede ayudar, gracias a la bendición del linaje, a paladear la no-dualidad y el amor incondicional que todo lo penetra, que todo lo sustenta y que todo lo preside.

Y amigos, puedo ver por qué es atractivo querer seguir a un maestro de iluminación, porque desde el comienzo de nuestra aparente realidad se nos enseña a seguir al líder, ir a la escuela, sacar buenas notas, ir a la universidad, conseguir un buen trabajo, bla, bla, bla. Somos introducidos a SABER y no olvidar y siempre a ESFORZARNOS para hacerlo mejor. Y sí, todo esto es hermoso si está tratando de aprender a tocar el piano, un nuevo deporte o cómo operar un teléfono nuevo, pero cuando revelamos nuestra verdadera naturaleza, no se necesitan complementos. No hay nada que aprender. Cualquier cosa que se agregue a tu estado natural es como usar un chaleco con peso corriendo en una playa de arena caliente, ¡es una mierda! Esta pesadez es una carga de inseguridad que se lleva en un país de sueños llamado identidad personal o “yo”.

Lo que es una mierda es afirmar que no hay nada que aprender, pero claro, como Anna es Joven, guapa y no-dual, es normal que piense que no tiene nada que aprender porque ya lo sabe todo. Es la arrogancia propia de la patética y sumamente degenerada juventud occidental. En contraste a esta anomalía, en el mundo civilizado, es decir, en el mundo islámico, los hombres y las mujeres nunca se cansan de aprender y siempre tienen inquietudes y apetencias intelectuales y espirituales; eso fue lo que llevó a Al-Andalus a ser lo que fue, una civilización alumbradora y alumbrada, que a los hombres alma de hombres les dio. En el Islam los sabios nunca dejan de estudiar y aprender las ciencias externas y externas, razón por la cual muchos son los verdaderos “amigos de Allah”, es decir, los verdaderos unitarios, que han desenmascarado y desechado al “yo” impostor, y aun así nadie sabe de ellos, pues pasan completamente desapercibidos.

Es fácil pasar por alto esta trampa de un camino hacia la iluminación porque es muy normal reforzar la separación y reforzar la creencia contraída de que eres una persona real, en tiempo real, con un destino real llamado iluminación. ¡Pero todo es una tontería! ¡Es una historia, una obra de teatro, una fábula! Y no muy divertida, debo añadir.

Lo que es una tontería es decir que el mundo es una fábula, una ilusión, un espejismo, y sin embardo decir, a la misma vez, que esa fábula no es muy divertida, pues en el momento que uno comprende la no-dualidad entonces todo le resulta a uno sumamente divertido, como, por ejemplo, el genocidio que la vacuna de ARNm, que será obligatoria por decreto ley, va a provocar entre el ganado humano. Los verdaderos sabios se ríen de todas las películas, no solo de las pelis de risa, sino también de las pelis de terror.

Pero debo compartir, que la iluminación no se trata solo de arcoíris, gatitos y mariposas; la vida cambió de cara, pero sin un “tú” tratando de manipular, controlar o entender qué es ESTO. Ver a través de esta niebla de identidad personal no significa que la tristeza, la ira o la frustración no aparecerán. Es simplemente el final aparente de quien trató neuróticamente de comprender y arreglar lo que estaba surgiendo.

Más de lo mismo. Bla, bla, bla…

Verá, el yo personal siempre tiene un punto muerto y una negociación con la vida. Porque el yo individual SIEMPRE se siente separado; Es el sueño, el velo, el elixir de la frustración y la inseguridad. Y es por eso que la persona saltará de enseñanza a  enseñanza, porque las enseñanzas de la iluminación alimentan a la persona. Alimenta al soñador; alimenta al buscador desesperado. ¡Y no hay nada de malo con los maestros y los estudiantes de los sueños, porque eso también es la plenitud apareciendo así! Pero lo que se comparte aquí no es una enseñanza, sino más bien un lanzamiento de un hacha de guerra a la misma enfermedad que te mantiene sediento de más mantras, meditaciones y gimnasia espiritual. Porque siempre has estado en casa, mi amor, pero reconocer esto no lo hace la persona; Lo hace el ONE que incluso permite una experiencia personal: la luz, el amor incondicional que llamamos El Amado o Dios. Sin embargo, prefiero decir energía sin forma que aparece mágicamente como todo y nada simultáneamente. Un misterio que realmente no puede ser nombrado ni domesticado, solo reconocido intuitivamente. Y mi amor, ESO ERES AHORA. Lo sepas o no, porque no se trata de saber, se trata de la muerte o la pérdida de quien cree saber. Y todo lo que queda es desconocimiento, pero para nadie.

La intuición femenina es una poderosa arma arrojadiza que esclarece muchas cosas, pero también hace pasar a muchas mujeres muchas malas experiencias y desilusiones. Tal es el caso de Anna, pues entre conocer la no-dualidad intelectualmente y conocer la no-dualidad de corazón, hay un negro abismo, tan profundo como profunda es la ignorancia. La no-dualidad exige un “adab”, una cortesía, unas normas de etiqueta, con vistas a no causar daños irreparables a los buscadores de la verdad. La responsabilidad del que habla de temas espirituales es enorme, como enorme será el ajuste de cuentas que se le exigirá en la Otra Vida por las almas perdidas. Cualquiera que lea el texto de Anna puede sentirse tentado de hacerle caso y abandonar la práctica formal, cuando es la practica formal lo único que nos libera de las cadenas de las formas interpuestas entre la criatura y el Creador Sin Forma.

No hagan caso de Anna, aunque sea una mujer preciosa y tenga un cuerpo divino, apetecible, sino que hagan caso a los hombres de Dios. Háganse musulmanes y practiquen con fe y diligencia la sharía islámica -las nobles virtudes desenraizadoras de egos-, no dejen de estudiar y aprender las ciencias externas e internas, busquen la verdad siempre, no escuchen a ningún maestro que tenga menos de 50 años de experiencia descorriendo velos… y sean felices.

Anna haciendo el pino, sin reglas. Pero se equivoca, pues sin las reglas del equilibrio no sería posible hacer dicha acrobacia. Eso sí, la muchacha tiene unas piernas muy bonitas; como nos gustan a nosotros, musculadas y bien prietas. Le deseamos lo mejor a Anna, pero que se calle la boca y no hable de no-dualidad hasta que deje de ser una tía buena.

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