Kim está bien, los que no están bien son los regímenes democráticos.

Es perfectamente lógico, esto es, acorde a la lógica, a la misma vez que es perfectamente natural, o sea, que es lo natural, que naturalmente no haya víctimas de cobi en Norcorea, pues el cobi no existe como virus, sino en la forma de una letal agenta del deep state para despoblar, es decir, purgar, al planeta y hacer de él un lugar apacible, apetecible, incontaminado y sostenible para una pequeña casta de elegidos, auto-denominados como el “pueblo elegido” para enseñorear este plano terráqueo (aquí somos terraplanistas y creacionistas). Corea del Norte será, sin duda, o más allá de toda duda razonable, el último bastión humano que resista al empuje globalizador y deshumanizador de la bestia de las eras, pues se trata de un reino ermitaño, cuyo líder lo único que quiere es seguir mandando ad infinitum, lo cual no quiere decir que desee el mal a su gente y les prive de sus libertades fundamentales; de hecho la única libertad básica que no existe en Corea del Norte es la de hablar y opinar de política, estando el resto de libertades motrices protegidas por Kim, al contrario de lo que ocurre en los depravados regímenes democráticos, donde la única libertad que tiene el ganado humano es la de votar a los líderes que el deep state pone sobre la palestra para la implementación de su satánica agenda oculta, que cada vez es menos oculta y mayormente evidente.

En España, por ejemplo, se han conculcado los derechos humanos fundamentales, sin que a nadie parezca importarle, pues la presencia del bicho cobi parece justificarlo todo. Los españoles están obligados a vestir el insalubre bozal en toda circunstancia, incluso para dar un solitario paseo por un solitario parque o bosquecillo. Los españoles están siendo tratados como perros, sin que los perros españoles se sientan agraviados por ello, ya que piensan que es por su propio bien y seguridad. Así se evita que los viejecillos mueran, piensan los gilipollas, cuando a los españoles los viejos les importan una mierda, como demuestra el hecho de que cuando los vejestorios se vuelven una carga para el disfrute de la vida, los arrumban en una residencia/escombrera de desechos humanos para que se pudran de pena y se los coma la mierda.

anci

A los españoles les importa un carajo el bienestar de sus ancianos, si no, no los escupirían de sus casas ni se irían de viaje a conocer fascinantes culturas no tóxicas, esto es, hetero-patriarcales, mientras sus abuelillos se terminan de corroer y de morir.

Por supuesto, los niños también están obligados a usar el bozal, incluso para hacer deporte. En España, al contrario de lo que ocurre en Norcorea, no existe pues el derecho a la preservación de la dignidad propia como seres humanos, como tampoco existe el derecho a la inviolabilidad del hogar, el cual puede ser violado si así lo determina el gobierno terrorista para hacer tests PCR, para vacunar al ganado humano o para lo que sea.

Terrorismo de estado

¿Por qué ocurren estas cosas? Estas cosas ocurren porque es necesario torturar, atormentar y traumatizar a los españoles, y a todo el mundo excepto a los norcoreanos, mediante el miedo a morir de una simple gripecilla, razón por la cual ahora todos llevan dignamente la indignidad de tener que llevar un trapo de mierda en la cara que obstruye sus vías respiratorias, además de tener que aceptar ser confinados a discreción y que la policía entre en sus casas a violarlos. De esta forma se consigue que todo el mundo acepte, alegre y aliviadoramente, las vacunas asesinas de ARNm, que serán obligatorias por decreto ley para todo el mundo; los que se resistan serán llevados a arcas de Noé seguras, a prueba de virus, o sea, que serán recluidos en campos de concentración para prevenir los contagios de cobi y de sus mutaciones, de modo que la gente de bien, los perros obedientes, puedan vivir tranquilamente sus miserables vidas.

La gente anhela volver a lo de antes, a lo de antes de la farsa pandémica, es decir, desean fervorosamente, o fervientemente,  volver a la despreocupada vida del vivir para trabajar duro para costearse los vicios, entre los que destacan: follar mucho, viajar mucho, el futbol, las juergas, las romerías, los clubs, los cafelitos con los amigos, los mercadonas, las putas, etc, una normalidad ya de por sí sumamente anormal, donde todo giraba en torno a los disfrutes mundanos más allá de considerar consideraciones morales o trascendentes, desatendiéndose así lo que realmente importa en la vida, que no es otra cosa que desenredar la trama de la existencia condicionada para que la eternidad de lo incondicionado –que en el corazón mora- se manifieste de forma desvelada e  inobostruida por la querencia egocéntrica.

No es a la normalidad prevírica a la que hay que anhelar volver, sino a la normalidad predemocrática, donde los pueblos eran sabiamente dirigidos por las verdaderas elites de los hombres, por los sabios, por los piadosos y por los virtuosos. Pero para ello habrá que remontarse, como poco, al glorioso al-Ándalus.

Empero, o pero, como la gente está sumida en la fatal ignorancia del miedo a morir, lo que va a ocurrir es que la única normalidad que van a vivir es la normalidad de los confinamientos perimetrales y no perimetrales, del control, de la distanciación social, del miedo al prójimo, de la vida online, del sexo virtual y de la muerte mediante la inoculación de las vacunas asesinas de ARNm, pues es necesario que el actual sistema insostenible caiga mediante una demolición controlada, para que un  nuevo mundo feliz y sosteniblemente sostenible, para unos pocos, emerja.

reset

Se viene el reset, la purga, la guerra nuclear, el fin del dinero cash, las cartillas de racionamiento, el trabajo robótico dirigido por una IA (Inteligencia Artificial) y la esclavización de los supervivientes humanos. ¿Están preparados?

Esperamos que los primeros misiles nucleares de Kim caigan sobre el Pentágono y la Casa Blanca, y que los primeros misiles nucleares chinos caigan sobre Londres, y que los primeros misiles nucleares rusos caigan sobre Macrón, Mérkel y Sánchez.

De Israel se ocupará Hezbul-lah, hasta que la entidad sionista quede reducida a cenizas.

leyen

Soy leyenda (en inglés: I Am Legend) es una película de terror y ciencia ficción postapocalíptica estadounidense de 2007, dirigida por Francis Lawrence y protagonizada por Will Smith. (WIKIPEDIA).

Hollywood maneja información precisa.

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